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La mirada de los otros/ Crítica

"Año Nuevo del Sur": cosecharás tu siembra

Un teatro Independencia colmado celebró ayer el solsticio de invierno. Música, danza y teatro (frutos sagrados), se cocieron al calor de la décima edición de este ritual artístico creado por Valdo Delgado.

"Año Nuevo del Sur": cosecharás tu siembra
Con banderines de colores, sonidos sikuris y danzas del altiplano cerró el "Año Nuevo del Sur" en el Independencia.

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martes, 19 de junio de 2012

Valdo Delgado lo soñó hace diez años, como solo sueñan los que oyen con atención la voz de la ‘Pacha’. Sembró, entre sus amigos artistas, una idea que da sus frutos cada solsticio de invierno: celebrar el “Año Nuevo del Sur”. Desde entonces, Mendoza resignifica, en un ritual escénico, el sentido sagrado de esta celebración ancestral. Tal y como lo hicieron nuestros antepasados; tal como aún hacen los pueblos originarios (Inti Raymi, Wetri Pantu, Machaqmara y Willka Kuti, entre otros), músicos, poetas, actores y artistas plásticos locales vuelven a liar los lazos invisibles que unen al hombre con la Tierra y a la Tierra con el Sol.

Esta vez, en un espectáculo integral en cuyo caldero se cuecen sonidos andinos, aires urbanos, danzas del altiplano y narración escénica (frutos sagrados), al calor de la lumbre de la luz Cruz del sur (preciosa la puesta lumínica) y los colores vibrantes de la bandera Wiphala.

Moldeado por Sebastián Alcaraz, Eugenia Moreno y Quique Öesch; y plasmado, en las tablas, por Fabián Castellani, el “Año Nuevo del Sur” es una auténtica fiesta en la que conviven las creencias nativas y la sutil mirada contemporáneas. En manos de Castellani, el teatro Independencia es cielo (sí, hay estrellas en la sala), senderos (los actores derriban la cuarta pared, recorriendo palcos y pasillos) y altar (artístico).

Preciosa ofrenda: los sonidos electro-andinos de Pachacutti y su world music cada vez más urbana y experimental. En esta plataforma, Daniel Pérez suma su carácter pop (en voz y coros), Gonzalo Tohmé deviene en hombre orquesta (pasea por bandoneón, programaciones, bajo, guitarra), Patricio Ibire anima a una canción (contrabajo, bajo, voz), Marcos Figueroa marca el tempo (batería y percusión) y Raúl Rivero (voz, guitarra, vientos andinos) desgrana sus líricas de esencia milenaria.

Benditas ofrendas: el llamado ancestral de los Sikuris (An Xumec, Picuñi Mapu, Ch'ama Pacha, Huevo de Cóndor, Warmis Kantutas y Escuela Boscha; todos, en danzas circulares); y cerca del final, el baile tinku (“encuentro”, en lengua quechua) del ballet Raíces. En medio, hilos inasibles, los textos de Rivero brotando de Valeria Rivas, Daniela Moreno, Dardo Boggia, Walter Prat y Darío Martínez (los actores).

Unos cuentan; otros cantan. Y el público se aferra, en un acto genuino, a la danza cósmica del sur. “Nosotros somos los cuatro elementos: agua, fuego, aire, tierra”, dicen los actores; y los corazones presentes comienzan su ritual de renovación interior: buscan el ritmo, con percusión de palmas, silban, bailan. Celebran: primero en el hall del teatro; después, en la vereda. Bendito año nuevo del sur, sagrado solsticio de invierno. Mariela Encina Lanús- mencina@losandes.com.ar
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