En Mendoza, hay 200 donantes voluntarios y habituales de sangre

Son personas que suelen donar cada tres o cuatro meses. Esta colecta alcanza sólo para las urgencias. Facundo Arana visitó la provincia para concientizar sobre el acto solidario.

Edición Impresa: viernes, 15 de junio de 2012
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En Mendoza, hay 200 donantes voluntarios y habituales de sangre

Luciano Badino, Facundo Arana y Pablo Betancourt recibieron un reconocimiento en la Secretaría de Deportes. (Marcos García / Los Andes)

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Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

"No tenés que patear una puerta y sacar gente de un edificio en llamas para sentir que hiciste algo por otro. Podés poner un brazo, donar sangre y seguramente salvaste una vida", lanzó el actor Facundo Arana, quien ayer visitó el Centro Regional de Hemoterapia de la provincia, para celebrar el Día Mundial del Donante de Sangre. En Mendoza, son 200 las personas que, en forma voluntaria y habitual, contribuyen con su aporte solidario.

La comparación de Arana no es casual. Este año, la conmemoración impulsada por la Organización Mundial de la Salud eligió el lema "Cada donante de sangre es un héroe". De esta manera, se pretendió equiparar el gesto de solidaridad del que ofrece su brazo con la labor heroica de bomberos, policía o personal de salvamento. El de 2011 fue el conocido "Donar sangre salva vidas", que el actor ha llevado como estandarte por todo el país.

El coordinador del Área de Hemodonación del Centro Regional, Domingo Ortiz, destacó que hoy cuentan con 200 donantes voluntarios y habituales. Esto es, que aportan sangre con una cierta frecuencia -en general, los hombres pueden donar cada tres meses y las mujeres cada cuatro- y que lo hacen en forma espontánea para abastecer los bancos. Se diferencian de los que donan para reposición, es decir, cuando un familiar, amigo o conocido necesita sangre por algún tratamiento o intervención.

Ortiz detalló que con estos donantes voluntarios y habituales, más las colectas que se realizan con móviles que recorren toda la provincia, se logra responder a las urgencias. Es que en el Centro Regional de Hemoterapia se reúne mensualmente más sangre que en todos los hospitales de la provincia (excepto el Central). Además, destacó que, aquí, quienes donan no están en contacto con gente enferma, como puede ocurrir en los nosocomios.

La presencia de Facundo Arana en la provincia tampoco es aleatoria. Él participó con los mendocinos Fernando Grajales y Pablo Betancourt en la reciente expedición al Everest, aunque tuvo que abandonar antes de llegar a la cumbre por un edema pulmonar. Los locales fueron los encargados de llevar a la cima la bandera que el actor portaba para concientizar de la donación voluntaria de sangre. También Luciano Badino, que participaba de la misma expedición con el objetivo de hacer cumbre en otro pico cercano, el Lhotse, portó este emblema a más de 8 mil metros y lo sumó al de Actira (la asociación de pacientes de cáncer de tiroides de la República Argentina).

Los mendocinos fueron invitados a un desayuno en la Secretaría de Deportes y se extendió la invitación a Facundo Arana, quien la aceptó como una oportunidad más para subrayar que con una simple acción se pueden salvar vidas. El artista resaltó, además, que quienes viven en la ciudad tienen la responsabilidad de lograr que los bancos de sangre estén colmados. "Para nosotros, que vivimos cerca de un centro regional, nos resulta fácil levantar el teléfono y conseguir donantes cuando necesitamos, pero hay gente que viaja 300 ó 400 kilómetros para tratarse y si le piden 40 donantes de sangre se le complica muchísimo", ilustró.

Ojos brillantes y fotos

Después del desayuno en el parque, el actor y los andinistas acudieron al Centro Regional de Hemoterapia. "Me muero", lanzó para sí misma Johanna Cabral (20), al ver al galán televisivo. La joven había sido invitada al festejo por el Día Mundial del Donante y cuando acudió se enteró de que Facundo Arana iba a estar presente. Con una mano en el celular y la otra en gesto de taparse la boca ilusionada, explicó que hace dos años es donante voluntaria y que acude cada cuatro meses.
 
"Nunca me descompuse ni nada. Al contrario, te llena de satisfacción", explicó la chica, que también colabora con la Cruz Roja y el Banco de Alimentos.

Claudia Nadalín donó por primera vez en 2003, cuando hacía unas prácticas como estudiante de Trabajo Social en el Hospital Humberto Notti. "Nunca miro la aguja, pienso en la playa, en la montaña y en cinco minutos está. Hay que pensar que mañana puede ser alguien de tu familia quien necesite sangre", comenta. Y la explicación responde a que su temor a las agujas es tal que recién se sacó el grupo sanguíneo a los 24 años.
 
"Después te sentís mucho mejor, porque sabés que has hecho algo bueno", agregó la joven que, sin saber de la fecha, ayer había ido a donar porque ya habían pasado tres meses y medio de la vez anterior.
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