El puente colgante de Cacheuta se ha convertido en un gran basural

Aunque desde la Municipalidad afirman que hace sólo dos semanas que no pasan los camiones, el lugar refleja un evidente estado de descuido. Mendocinos, turistas y comerciantes se quejaron por la falta de limpieza.

Edición Impresa: viernes, 06 de abril de 2012
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El puente colgante de Cacheuta se ha convertido en un gran basural

Bolsas de todo tipo, bandejas de telgopor, pañales y botellas rotas “decoran” este ícono mendocino. (José Gutiérrez / Los Andes)

Federico Fayad - ffayad@losandes.com.ar

Un colorido paisaje se observa desde las alturas. Rojos fuertes, verdes que se mezclan con la naturaleza, azules que nada tienen que envidiarle al cielo. Pequeñas estrellas en el suelo que brillan por todos lados.

Sería ideal que esto fuera parte de una obra artística. Pero no. Es el reflejo de un basural que arruina la montaña. Es que la zona del puente colgante de Cacheuta, uno de los íconos turísticos de la provincia, se ha convertido en una verdadera fuente de suciedad.

Por todas partes se observan bolsas colgando de los arbustos, pañales usados que se confunden con restos de papel higiénico. Botellas de vidrio rotas, recipientes de plástico y otros desperdicios terminan de configurar este lamentable decorado creado por la mano del hombre.

Basta observar el basural que se encuentra a unos 30 metros, sobre la izquierda de la ruta, para imaginar lo que vendrá. Los perros y las palomas, claro, se hacen un festín sin siquiera imaginar los peligros que traen aparejados los residuos para la salud.

En tanto, los turistas llegan en cantidad. Y más teniendo en cuenta que es Semana Santa y que la montaña mendocina es una invitación al descanso. Sin embargo, al llegar al lugar, las caras de desilusión de los visitantes lo dicen todo.

"Esto no es lindo en ninguna parte. Venimos a conocer y a pasarla bien, pero se nota que en todas partes la gente no tiene conciencia", dijo Benito Jorquera, proveniente de Santiago de Chile, mientras señalaba un resto de plástico junto a sus zapatos.
 
"En mi país todos llevamos bolsas para arrojar los residuos y cuando terminamos el día de camping lo llevamos a un tacho de basura", agregó.

Miedo al bajar

"¡¡¡No, por ahí no que está lleno de mugre!!!", dice una mamá desesperada mientras intenta tomar el brazo de su hija.

El sector que se extiende por debajo del puente colgante es un clásico a la hora de comer un asado, unos sanguchitos o disfrutar de unos buenos mates con facturas y tortitas durante la tarde.

Pero, por la fotografía que arroja el lugar, dista mucho de ser la imagen de un paraíso provincial.

Recién llegados de Buenos Aires Ariel, Flavia y Etelvina contaron: "Todos nos habían dicho que era un lugar fenomenal y está muy cochino. No sabíamos dónde ponernos. Hay muchos vidrios y estamos preocupados por los niños".

Si bien en el terreno hay tarros que ofician de receptáculo para los desperdicios, estos llamativamente lucen vacíos y a su alrededor hay desparramados todo tipo de despojos, entre los que se destacan las bandejas de carne del supermercado.

Mientras que por encima de las cabezas se escucha el sonido de las cadenas del puente, por debajo, el "ruido visual" que provoca el estado del lugar es notable.

"La gente no sube las bolsas y el personal de la Municipalidad no viene muy seguido. De vez en cuando he visto algunos voluntarios", deslizó Marcos Di Giorgi, comerciante del lugar. Y continuó: "El turista se queja mucho y nosotros somos los que recibimos los reclamos".

Por su parte, Alfredo Silva, quien tiene un puesto de artesanías, comentó: "A la noche vienen muchos chicos que patean las bolsas y como no hay seguridad la desparraman por todos lados".

"Estamos atrasados"

Así lo reconoció José Palacios, el flamante delegado de Las Compuertas, en Luján de Cuyo, que es quien tiene jurisdicción sobre el lugar en cuestión. Además aseguró que mañana se iniciarán los trabajos de limpieza: "Los camiones van todos los viernes, pero la semana pasada uno de los compañeros recibió un piedrazo que dificultó la recolección. Por eso no se pudo limpiar".
 
El delegado señaló que hay dos personas, denominadas troceros, que hace poco comenzaron a caminar por la zona recogiendo la basura suelta.
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