"No estoy loca y quiero que me dejen ver a mis hijos"

La historia de una mujer que perdió la tenencia de sus cuatro hijos. Estuvo internada en un psiquiátrico y llevó adelante las medidas solicitadas para recuperar a los niños. Sin embargo, todavía no puede hacerlo.

Edición Impresa: domingo, 15 de abril de 2012
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"No estoy loca y quiero que me dejen ver a mis hijos"

Gabriela Aguirre estuvo 21 días en El Sauce y luego se sometió a todo lo que le pidió la Justicia para regresar con sus niños. (José Gutiérrez / Los Andes)

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Rolando López

El 12 de agosto de 2011, después de viajar desde el departamento de San Martín y llegar al hospital psiquiátrico El Sauce, en El Bermejo, la ex modelo Gabriela Aguirre (32) recibía un pinchazo en uno de sus brazos porque estaba alterada: había arribado allí escoltada por dos policías que llevaban un sobre en el que se indicaba que padecía cuatro patologías psiquiátricas.

Era un viernes por la tarde.Ella despertó confundida y en calidad de "internada judicializada" el domingo por la noche. Lo último que recordaba era una pelea con su pareja en la vía pública. Desde aquel 12 de agosto, la mujer -que ya no está internada- no ha vuelto a ver a sus cuatro hijos.

La historia de la promotora y ex modelo de Gabriel Canci tiene puntos en común con las de varias mujeres. Se casó con un hombre con el que tuvo dos nenas que hoy tienen 6 y 4 años (la de 4 hoy precisamente cumple años).

Se divorció de la peor manera, en medio de denuncias contra su ex por golpes y situaciones violentas. De hecho, el padre de las niñas recibió una orden de restricción de acercamiento, tanto a su ex esposa como a sus hijas.

La mujer se fue a vivir a la casa de sus padres hasta que conoció a quien sería su segunda pareja: un comerciante. De él tuvo un embarazo múltiple.
 
Los mellizos -una nena y un varón- nacieron el 7 de julio de 2010, cuando ya la pareja se había mudado a San Martín. En la casa vivían los seis: las dos nenas del antiguo matrimonio, los mellizos y la pareja. Pero Gabriela es una mujer sin suerte, o alguien a quien le cuestan las situaciones de pareja. Pronto las cosas comenzaron a andar mal también con el comerciante.

El comienzo

"El punto máximo llegó a principios de agosto del año pasado. Luego de una fuerte pelea con mi pareja, él se fue de la casa. No lo podía ubicar y no contestaba el celular. Hasta que fui a buscarlo a su trabajo, ya que tenía enfermos a dos de los chicos y necesitaba los carnets de la obra social para hacerlos atender", asegura Gabriela en una de sus presentaciones judiciales para recuperar la tenencia de sus hijos.

Para la ex modelo, su larga noche comenzó el 12 de agosto, cuando después de realizarle pericias psiquiátricas ya que su marido había indicado que ella se había querido suicidar, fue a parar al hospital El Sauce. Luego, desde el Juzgado de Familia de San Martín determinaron que los hijos de Gabriela no estaban en buenas condiciones y que ella misma no estaba en sus cabales: entonces decidieron quitarle la tenencia.

"Estuve tres semanas en El Sauce, donde mi última pareja nunca me fue a ver ni a llevarme ropa. Por suerte me atendieron muy bien y no me mezclaron con los otros internos. Entendí la situación. Pero en ese momento, mi ex pareja logró la tenencia de mis cuatro chicos, los dos que había tenido con él y las dos nenas de mi primer matrimonio".
 
"Lo doloroso fue que al cabo de unas semanas, el papá de los mellizos dijo en el Juzgado de Familia que no podía tener a los cuatro menores en su casa y pidió que el padre de las nenas (que vive en Godoy Cruz) se las llevara. Algo a lo que hicieron lugar a partir de una 'medida de excepción': hoy mis cuatro hijos están en dos casas, separados desde hace siete meses".

A la espera

Gabriela dejó El Sauce bajo dos condiciones: continuar con su tratamiento, ahora de tipo ambulatorio, y comprobar que psiquiátricamente estaba en condiciones de relacionarse nuevamente con sus hijos. Y se instaló en la casa de sus padres, en Godoy Cruz. Entretanto, su abogado, Oscar González, comenzaba con la tarea de tratar de que los cuatro niños volvieran a estar con su madre.

Al respecto, el abogado González dice que en la resolución de la Dinaf (Dirección de Niñez Adolescencia y Familia), en la que se decide que los dos padres de cada pareja de niños se harán cargo de los menores, "figura entre los abogados de la segunda pareja de Gabriela un letrado de apellido Foco, quien además trabaja en Desarrollo Humano, Familia y Comunidad (de donde depende la Dinaf); es decir que fue una suerte de juez y parte. No digo que sea ilegal, pero tampoco es muy ético que digamos...".

Hubo, además, algunas cuestiones llamativas que indica el abogado González: "A los informes acerca del estado de los menores les faltan elementos como sus libretas sanitarias y los historiales clínicos. Además, en la orden judicial para internación en El Sauce, se indicaba que mi clienta había atentado contra su vida intentando cortarse las venas; bueno, en el estudio médico no se hace referencia a ningún tipo de lesiones compatibles con esa situación".

Certificados

Según consta en los certificados médicos administrados por los psiquiatras Ernesto Padín y Cecilia Gómez entre los meses de setiembre y diciembre del año pasado, Gabriela cumplió con lo pedido.

"Certifico que Gabriela Aguirre presenta una buena evolución tranquila de las pautas establecidas y muy buena actitud para poder lograr la relación con sus hijos", firmó el médico Padín el 12 de octubre del año pasado.

Por su parte, entre las pruebas que ha recolectado la ex modelo para poder volver a ver a sus hijos también aparecen certificados de la psiquiatra Gómez en los que se lee que "Gabriela ha asistido a la entrevista psicológica...".

Según el abogado González, su clienta no tiene impedimentos legales para conectarse con sus hijos; "hizo todo lo que le pidió la justicia", aclara.

Pero a la hora de llevar adelante los intentos de ver a sus niños, la ex modelo choca con negativas por parte de sus ex parejas.

Cada vez que ella visita los Juzgados de Familia recibe una suerte de respuesta retórica: "No le podemos dar ningún papel que acredite que puede ver a sus hijos sencillamente porque usted no está impedida de verlos; sólo tiene que ir donde están...", escucha la mujer en San Martín y en las seccionales donde presenta su problema.

Obstáculos

A todo esto, siempre según el parecer del letrado González, a la ex modelo le hacen las cosas complicadas básicamente en San Martín (Tercera Circunscripción Judicial, donde fue denunciada): "No la toman en serio y la tratan de demente: la hacen esperar muchas horas para atenderla y tengo entendido que algunos empleados de la fiscalía han colgado un cartel que dice 'Cuidado con la loca', en el que hacen referencia a ella", cuenta González.

"Todos los intentos para ver a los chicos me han salido mal: sus padres no me dejan. En el caso del papá de las nenas directamente no voy a la casa porque sé que eso puede provocar un lío y no quiero que las nenas presencien algo así de violento. Cuando fui a la seccional 7 de Godoy Cruz para explicar el caso, me pusieron en la denuncia como "averiguación de paradero" de las nenas y no que no me dejaban verlas.

Lo que está pasando con mis chicos se parece más a un secuestro que a otra cosa; yo he obrado conforme con lo que se me pidió y todo se encierra en que me quieren hacer pasar por una loca", indica la promotora.

La última vez que Gabriela intentó ver a dos de sus hijos (los mellizos que, ella calcula, ya deben haber empezado a caminar), fue hace tres jueves, en San Martín. Allí, asegura, la atendió su ex suegra por la ventana de la casa y le dijo que se fuera de allí que no los iba a ver por más que ella sólo quería al menos mirarlos a través de la ventana. "No tengo impedimento para verlos", volvió a pedir.

Pero no hubo caso. "Andate", fue la respuesta. Se fue a la seccional 12 de San Martín, donde hizo la denuncia por impedimento de contacto para con los niños. Justo fue la tarde del apagón general. Así que la ex modelo, a oscuras, volvió a su casa, una vez más, sin poder ver a sus mellizos, por más que legalmente tiene todo en regla.

Al día de hoy todo sigue igual: no tiene contacto con ninguno de sus cuatro hijos.
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