Estilo

La mirada de los otros/ Crítica

Vendimia 1° repetición: gran noche pop y buen humor

Julieta Venegas y Vicentico ofrecieron dos shows impecables. Previamente se lucieron de Don Torres y Los Modernos.

Vendimia 1° repetición: gran noche pop y buen humor
Vicentico y su banda abrieron pasada la 1 de la madrugada un show de corte romántico, boleresco y bohemio. (Fotos: Diego Parés/ Los Andes).

Notas Relacionadas

martes, 06 de marzo de 2012

Terreno copado en la primera repetición de la Fiesta de la Vendimia 2012. Como ya se sabe, mucho del evento central, coreográfico, cuenta con música en vivo, excelentes intérpretes y compositores de la provincia están allí y cada una de sus intervenciones representó picos emocionales, en los clásicos ya de la fiesta como en otros, originales. En la apertura, una excelente banda mendocina: Don Torres.

Con las últimas luces artificiales apagándose en el cielo del anfiteatro, tres shows de mucha calidad coparon el escenario. Los locutores anunciaron, frente a un público ya listo para escuchar a Julieta Venegas y Vicentico, una “sorpresa”: la presencia de “Los Modernos”. 

Calentando motores

La gente hormiguea, se instala, va llegando, haciendo rondas de comidas, de mates. Pero se percibe claramente el lleno total, que se va completando. En el escenario aparece Don Torres.

La banda formada por Pablo Torres en 2004, con un disco ya afuera y girando, “Bares”, y otro que se estrena pronto, “Partebuena”, fue encendiendo, con su ritmo sostenido a la multitud.

Los hits de “Bares”, las letras declarantes y los acordes rockeros enlazados en un sonido pop, así como los adelantos del material que saldría en abril de este año, hicieron bailar a ese público móvil, en un clima de fiesta. La banda hizo, para coronar un recital ajustado, dos grandes homenajes: uno al “Flaco” Spinetta y otro a la provincia y su fiesta, así, las tradicionales “Otoño en Mendoza” y “Canto a Mendoza” pasaron por su tamiz particular.

Humor moderno

El dúo de actores nacido en Córdoba en 2002, con su minimalismo, sus monólogos a dúo, juegos increíbles de palabras y su atuendo (camisa, saco, faldas), regalaron a la noche, a la fiesta, un humor picante que nunca pierde la elegancia; una parodia a la sobriedad y una cultura, en el chiste tan simple como ingenioso.

Aparecieron en dos tandas: en los momentos pre banda y lograron mantener a ese público heterogéneo y ansioso por sus músicos, desde un profesionalismo que tuvo que sortear defectos en el sonido en la primera salida y unas idas y venidas con unos chiflidos aislados, en la segunda. Con la misma elegancia y frescura cerraron su show. Y algunas risas que todavía se repetían.

Internacional

Julieta Venegas ya ha visitado Mendoza, pero desde el primer momento manifestó su emoción por este escenario: “Qué fiesta tan bonita que tienen, es muy hermoso estar aquí”. Un poco después de las 23, abría con su banda de multiinstrumentistas un recital plagado de matices.

Sus propios movimientos desde el piano a la guitarra y a su famoso acordeón, llevaron sus letras de amor, de desarraigo, de intimidad (con voces femeninas y masculinas coreando), por diferentes zonas y sorpresas.

Su voz, dulce y vibrante paseó por los hits de “Limón y sal” y trajo otros como “Debajo de mi lengua” que tan pronto incitaban al baile como al contorneo con los brazos en alto. Su banda se arma con lo clásico (batería, guitarras, bajo) y va incluyendo la flauta, el clarinete, los teclados y diferentes instrumentos autóctonos que van pasando por sus músicos, verdaderos agitadores que recibieron sus buenos aplausos.

De los pequeños y deliciosos momentos en que se va al piano y despoja a “Lento” de más arreglos, sube la temperatura en “Me voy”, “Eres para mí” y esta elasticidad culmina con “El presente”, todo el mundo arriba y “con mucho amor nos despedimos”. Pero vuelve con otro hit, esta vez de Los Rodríguez, emulando con el acordeón el riff de “Sin documentos” y cerrando definitivamente, a la mexicana, con “Si quisieras andar conmigo”.

Elegante

Vicentico llegó con su banda, con su saco de traje y largó con su hit: “Ya no te quiero”. Pasada la una de la madrugada, la banda impecable de ex “Cadillacs” tiene toda la presencia de una orquesta nocturna, con un frontman romántico y serio, de corte boleresco - bohemio. “Los rayos” y “Sólo un momento” son los discos que van copando la lista. Lo que había sido sugerencia en los hombres del público con Venegas, en Vicentino se triplicó: los gritos de “guapo”, “lindo”, eran parte del sonido ambiente.

Toma la guitarra, se saca el traje y canta baladas. Baja al escenario, donde están los artistas de la fiesta, le habla a uno al azar. Parsimoniosamente empieza a hablar con el público hasta que declara: “Hermosa noche. Para esta audiencia y en este lugar preciso”. Y del presente al pasado, toca solo “Siguiendo la luna”. Es casi un adolescente ahí cerca del agua del anfiteatro, pero no engaña: “El problema es que ahora la cámara me va a enfocar de atrás!”

Hay coros masculinos, sutiles. Hay solos, muy buenos. La guitarra y las percusiones son sostenes permanentes de unas canciones tan íntimas y arraigadas. Se trajea de nuevo para cantar “Algo contigo” y entre las luces, que llegan al público y las oscuridades fosforescentes, hay dos grandes momentos: Vicentico toma la batería y baterista y percusionista improvisan, con todo el tren de la banda, luego se intercala “Comandante Che Guevara”. Emoción. Cada comienzo de canción parecía ser “el” comienzo.

“Este momento es realmente único”, dice, y se prepara para la despedida, anunciando que ya no va a hablar más: “...voy a reírme de todo”, dicen las últimas estrofas, también “...morir a tu lado”, no sin antes declarar: “Este festejo para nosotros es igual que para todos ustedes. Es un momento nuestro”. Cecilia Salinas - Especial para Estilo
grafico
Peliculas Cine Genero
grafico