Donde viven los muertos

Visitas guiadas a las necrópolis en las que descansan personajes de la historia, las artes y la política, resultan tan interesantes como leer un libro o escuchar el relato de los abuelos.

domingo, 25 de marzo de 2012
Donde viven los muertos

Turistas y fanáticos visitan tumbas de celebridades en cementerios europeos, norteamericanos y argentinos.

No se trata de una seguidilla de mausoleos, tumbas, lápidas con nombres y fechas, y algunas flores. Son las ciudades de los que ya no están y son visitadas por allegados y curiosos. Hay cementerios que resultan verdaderamente atractivos para los viajeros ya que atesoran gran parte de la historia y de la cultura de las urbes en las que se sitúan.

Y cuando las personalidades que yacen bajo su suelo fueron célebres en vida, su último destino de mármol o piedra transmuta en centro de peregrinación, culto o al menos un sitio de encuentro post mortem.

Entonces los camposantos no tardan en diseñar sendas temáticas para mostrar su tesoro. En Barcelona desde hace algunos años las visitas nocturnas por los cementerios se convirtieron en un verdadero paseo por la historia de la ciudad y del país. El circuito apenas iluminado por antorchas, guiado por actores vestidos de época y con jugosos relatos, es elegido por los que buscan relacionarse con el ayer desde otra perspectiva.

En el cementerio de Montjuic en la ladera sur de la montaña, hay más de 150 mil sepulturas entre una interesante sucesión de obras de arte mandadas a realizar por las familias burguesas de fines del siglo XIX y XX. Allí descansa Gaudí y por supuesto hay una ruta por los mausoleos modernistas, una constante.
 
Pero también pueden admirarse las huellas de la masonería y de las sociedades teosóficas cuya simbología encriptada resulta de gran interés para estudiosos y viajeros. Las tumbas de los gitanos con explosión de colores, los panteones neo egipcios, como el de Pilar Soler o de Batlló i Batlló y el de los más famosos como Santiago Rusiñol, Joan Miró, o Buenaventura Durruti, forman parte de las visitas regulares.

No hay como morir en París

El cementerio del Père Lachaise o Cementerio del Este es uno de los más visitados de París por los célebres que allí descansan. Si bien empezó a cumplir su función en 1804, sus 44 hectáreas se vieron deseadas por las familias parisinas luego de que la comuna decidiera trasladar hasta la por entonces nueva necrópolis, algunos muertos que fueron importantes en vida.

Así fue que Molière quien había fallecido 131 años antes, fue a parar al Père Lachaise. Lo mismo sucedió con el poeta Jean de la Fontaine, y los amantes medievales Eloísa y Abelardo quienes, en 1817, fueron depositados en una misma tumba tras más de 600 años de su deceso.

Algunos personajes de las obras de Honoré Balzac descansan en la filial de la ficción del cementerio donde fue enterrado el autor. Incluso muchos de ellos resulta que en verdad están allí ya que dicen que el escritor tomaba algunos nombres de las lápidas de este lugar para bautizar a sus personajes.

Desde los años 50 gente de todas las nacionalidades y del interior francés recorren este espacio en búsqueda de sus ídolos enterrados: Oscar Wilde, Marcel Proust (también buscaba nombres en las tumbas para sus personajes) Gertrude Stein y Paul Eluard son los más seguidos del lado de las letras.

También en Père Lachaise  puede visitarse a la genial Edith Piaf, a Frederic Chopin o a Yves Montand, y por qué no mientras tanto, escucharlos. Jim Morrison enterrado en 1971, es una leyenda de la necrópolis. Su tumba se encuentra repleta de graffitis y dedicatorias, también de botellas.

En el impresionante espacio hay calles y plazas, hay pequeñas capillas  y construcciones apabullantes para contener a los muertos adinerados. Cada tumba tiene su monumento funerario, llámese bustos, alegorías, estatuas, algunas de manos de afamados artistas, otros de ignotos aunque de exquisito diseño.

Por ello más allá de los que están algunos metros  por debajo, es interesante recorrer el lugar por sus obras. Lo ideal son los paseos con guías pues así es posible sacar el tuétano a las horas, pero también puede encarar un circuito auto guiado con mapas del lugar. 

¿Quien abandonó a Marx?

En Londres, Karl Marx y George Elliot son vecinos del Highgate. La zona más alta, la del Oeste del cementerio es la más antigua, casi abandonada podría decirse. Allí las tumbas comparten la estancia con los malezales, brindando imágenes dignas de otros días. Hay que detenerse a leer las lápidas. Entre los ángeles desolados, se hallan muchos nombres con historia.

Marilyn, John y Michael

En Los Ángeles, el Pierce Brothers Westwood Village Memorial cuenta también con restos de celebridades. Marilyn Monroe, Frank Zappa, Truman Capote y Billy Wilder entre ellos. Sin embargo el parque de descanso más movidito de los últimos tiempos es el Glendale Forest Lawn donde se encuentra Michael Jackson a quien sus fans no dejan de visitar. Se accede al mausoleo pero no puede verse la tumba.

 En Arlington por su parte se encuentran los restos de John F. Kennedy junto a las tumbas de 360 mil soldados estadounidenses cientos de veces aparecidas en films y noticias.
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