El propósito de la presente nota es solicitarle quieran insertar en su prestigioso diario la apreciación y conocimiento sobre telefonía que puedo aportarles. No es mi deseo contradecir al señor Julio César Bac ni tampoco defender a la CAT; sólo aclarar algunos conceptos de lo que eran los teléfonos a manija, como señala el señor Bac.
Corría el año 1942 cuando con la Libreta de Enrolamiento caliente todavía, entré a la CAT; era egresado de la Escuela Industrial de la Nación, hoy Pablo Nogués.
En Mendoza sólo había centrales automáticas en los departamentos de San Martín, San Rafael, Godoy Cruz y Mendoza Capital. Las centrales procedían de Suecia, de la fábrica Ericsson; eran electromecánicas y cada grupo tenía capacidad para 500 abonados.
Una razón de la demora para conseguir teléfono es que la CAT, por cuestiones económicas (no olvidemos que era una empresa comercial), no podía pedir a Suecia 500 abonados, sino que debía solicitar 1.000 o 2.000 y encargar su envío sólo cuando tenía esa cantidad de pedidos.
En aquella época, ¿quién podía pagar la conexión y el abono mensual?, sólo los profesionales, bodegueros, comerciantes y algunas familias pudientes, tal el caso del señor Julio César Bac. No estaba familiarizado el uso del teléfono como hoy, que hasta los perros cuelgan sus celulares.
El resto de los departamentos tenía conmutadores manejados por operadoras, a quienes se les exigía sólo tener conocimiento de los números y se les enseñaba la fraseología. Cuando se daba vuelta la manija, como dice el Sr. Bac, la operadora contestaba "número, por favor", que significaba "buenos días, señor", "¿cómo está?", "¿qué desea?", y luego agregaba: "conectando". Los departamentos que tenían menos de 30 abonados podían ser atendidos por cualquier familiar del titular.
Recién en los años ’70 llegó la primera central semielectrónica a Salta, también de la CAT, al igual que Tucumán, Santiago del Estero, San Juan y Entre Ríos. Luego, de Salta llegaron a Mendoza, junto con la central interurbana, con lo cual ya no era necesario pedir a larga distancia las comunicaciones, sólo discarlas.
A propósito de larga distancia, le comento al Sr. Bac que las líneas venían a Mendoza desde Buenos Aires, eran metálicas sobre posters de madera rusa, y no pertenecían a la CAT, quien tampoco las mantenía. Ahora bien, en aquel entonces no existían los robos de cable; los sistemas climatológicos ya existían; además estaban los “paperos”, como les llamaban las operadoras, que muy de madrugada ya estaban pidiendo sus comunicaciones a Buenos Aires para conocer el precio de las verduras en el Mercado Central.
Para terminar, una anécdota: cuando se automatizó Rivadavia, la CAT realizó, como siempre, un ágape a las autoridades y el cura del departamento señaló en su discurso que estaba totalmente de acuerdo con el adelanto que significaba la automatización, pero agregó que también significaba una gran pérdida el desplazamiento del ser humano, refiriéndose a las operadoras, a que ya no estarían Juanita o Elvira, a quienes les informaba sus desplazamientos, como lo comunicaban el comisario o el doctor para que ellas supieran dónde encontrarlos en caso de urgencia.
En cuanto a las mejoras que señala el señor Bac con las privatizaciones, le pregunto: ¿nunca se le echó a perder un teléfono?, ¿no llama al 112, donde siempre recibe bien la factura? Además, quiero recordarle que Entel era una empresa no deficitaria, pese a su mala organización.
¿Usted no escuchó por oídas quiénes fueron Menem, María Julia Alsogaray, Manzano, Dromi, Bauzá, etc., etc.? ¿Del 10% de las acciones que les correspondían a los trabajadores, se enteró dónde fueron a parar? ¿Los juicios de los jubilados que fueron a la Corte Suprema de Justicia, recuerda qué fin tuvieron?
Les aviso que la foto con que se ilustra la nota del Sr. Bac no es la de un teléfono de esa época, y tampoco es de la Ericsson.
Euclides Mathus - DNI 3.350.919