Estilo

El resplandor que nos dejó

Spinetta pisó Mendoza por última vez el 20 de agosto de 2010, cuando presentó “Un mañana” en el auditorio Bustelo. Estilo recuerda la previa y la cobertura de un recital que hizo historia.

El resplandor que nos dejó
El Flaco enamoró a Mendoza con sus melodías. (Marcelo Ruiz/Los Andes. 20-8-2010).

jueves, 09 de febrero de 2012

Fue el 20 de agosto de 2010 cuando el “Flaco” presentó su álbum “Una mañana” en la provincia.

Ahora que todos los corazones se aferran a su recuerdo, Estilo repasa lo que sus periodistas escribieron ese viernes de agosto, dos años atrás.

Iluminado y eterno

Tiene sesenta años. Más de 400 canciones. Veintidós discos solistas. Graba en su estudio La Diosa Salvaje con las herramientas que conoce y con la gente que (lo) quiere. Pasa de la balada al rock visceral de un plumazo.

¿Se calentará si todavía le piden “Muchacha ojos de papel”? Que la idea haga más fácil el ejercicio de la cercanía, pero que a la vez nos ponga hoy a Spinetta en el ojo de la saga Para los árboles -Camalotus-Pan, con la condición de sumarle “Un mañana”.

Algo que por fuerza de producción y originalidad, el presente del rock nacional se tenía merecido. Aunque a varios spinetteros en un principio nos los hizo levitar, “...pero cuando regresas / retornan las miradas / y en tus ojos me fijaré / y en tus labios me perderé para soñar...”

Con “Un mañana”, el último destello solista de Luis Alberto, se deshacen todos los mp3. Pues - y aquí sí hay consenso- es un disco que amanece lento, que se templa y gana atmósfera en cada escucha.

Play: la melodiosa canción “Mi elemento”, que simboliza el hecho de encontrarte cerca de una Musa Inspiradora que te arrastra a la belleza, a la locura, que te expone a tu reflejo. Play: la frase de “La mendiga”, el tema que abre el disco, donde se pone en duda quién anda en harapos a pesar del buen bolsillo.

Stop: la lírica de “Hombre de luz”, por ejemplo, lleva la firma de Luis Santiago, su padre. Un parentesco poético que ya había resultado con el texto de “Encadenado al ánima” (“Durazno sangrando”, Invisible, 1975).

En su cosmogonía personal, pues, los Spinetta comparten el culto al “hombre de luz que vuelas al espacio” y rezan “señálame la ruta al sol”.

Toda esa combinación nos vuelve más livianos sin dejar de navegar por densidades y nos lleva a un lugar de rock artesanal que no acepta compactarse. Un aprendizaje respecto del arte. De cómo algo hecho desde la espontaneidad (“Mi elemento”) hasta la perplejidad (‘Canción de amor para Olga’) convive en un continuum de canciones pulidas, trabajadas, riquísimas en matices, tonos y melodías, siempre con una brújula dorada: el devenir.

Un aprendizaje, además, de cómo permanecer sin repetirse, dejando que la canción fluya sin importar lo que arrastre, bajo la fórmula que ya usó Harrison y que a Spinetta le sirve a morir: ‘Es sólo otra canción del Norte’.

Y allí está la misma banda de hace seis años (Claudio Cardone en teclados, Nerina Nicotra en bajo y Sergio Verdinelli en batería), más el componente familiar, claro, que le aporta genética y personalidades fuertes a la juntada.

Ése es parte del encanto de Un Mañana. De hecho el Flaco reivindica ese sonido hasta un punto vital: Cardone es el alma del trabajo. Nerina, el hada. Los genios predilectos: Dante y Valentino Spinetta.

“Dante se encargó de instalaciones de ‘pluguines’ muy importantes para la mezcla digital, y Valen colaboró con unos arreglos de teclados preciosos en ‘No quiere decir’, dijo el cantautor frente al laburo listo. “Nunca hicimos algo tan juntos en cuanto a producción musical. Es un anticipo de lo que podríamos realizar si quisiéramos hacer algo grosso entre los tres”, sopló.
¿Qué más? Tres guitarristas-una cumbre tipo la del documental “It migth get loud”- sumaron a Sartén Asaressi, al uruguayo Nicolás Ibarburu y a Baltasar Comotto junto a la guitarra principal.

¿Para qué? “Sartén sinfónico, Ibarburu visceral, Comotto místico”, explicó Luis Alberto como quien combina los ingredientes de una pócima hermética. ¿Resultado? “Luz, más luz”.
Ojo: prefirió ponerlo a Dante fuera de la viola y a Valentino fuera del rap. “Quedará para el mañana”, predice.

El CD incluye doce canciones que pegan de a poco. Con la certeza de hallar belleza en los sonidos y en las palabras.

“Tiene lo impredecible del futuro, más una dosis de certeza inherente a un momento preciso del futuro”, dice él.

Deteniendo el tiempo, ese Socio del Desierto está acá. Luis Alberto viene a presentar su Nuevo Espectáculo “Spinetta 2010” en el Auditorio Ángel Bustelo hoy, a las 22.

El Flaco, que no viene a Mendoza desde 2007, aterriza en nuestra provincia para compartir con su público algunos temas de “Un Mañana” y trazar, además, un emocionante recorrido por todos sus éxitos.

Una trama que viene tejiendo y destejiendo desde el 4 de diciembre de 2009, fecha en que Spinetta realizó un gigantesco recital en el estadio Vélez Sársfield de la Ciudad de Buenos Aires ante 45.000 espectadores, con una duración de más de cinco horas, cuando repasó toda su carrera, desde Almendra, y en el que estuvieron Fito Páez, David Lebón, Charly García, Ricardo Mollo, Juanse y Gustavo Cerati, entre más.

Cuestión de piel

Hijo de un cantante de tangos aficionado, Luis Alberto abrazó la lírica ciudadana desde niño. A los 12 participó de un concurso nacional de canto y fue seleccionado para una gira aunque desistió. En esa época comenzó a tomar sus primeras y únicas lecciones de guitarra, ya que pronto se transformaría en ‘el’ autodidacta.

En la secundaria, conoció a Emilio del Guercio, su compinche en los inicios. Como todos, empezó en la bandita del colegio, hasta conocer al resto de los integrantes de lo que sería su primera gran banda: Almendra.

En 2009, se cumplieron los 40 años del primer disco de Almendra, que partió la historia con temas como "Ana no duerme", "Plegaria para un niño dormido" y "Muchacha (ojos de papel)".
Almendra se separó, tras un fallido proyecto de ópera rock. Aún así se despidieron con un álbum doble en 1970. Ahí palpitaron "Rutas argentinas" y "Los elefantes".

Ah, Pescado Rabioso. Digamos que Spinetta intentó varios proyectos (entre ellos grabar un álbum solista llamado "Spinettalandia y sus amigos" que salió en 1971), hasta que dio forma a otra nave trascendental en la música popular argentina, junto a Osvaldo "Bocón" Frascino en bajo (luego remplazado por David Lebón), Black Amaya en batería y Carlos Cutaia en teclados.
Los cuatro rabiosos dejaron un disco de blues rock (Desatormentándonos, de 1972) y un álbum doble considerado uno de los mejores de la carrera de Spinetta (Pescado 2, de 1973).

Ah, Artaud. El solista que aparecía en 1973, grabó con algunos invitados, entre ellos su hermano Gustavo en batería, aunque la mayoría de los instrumentos y las voces le pertenecen a Luis. ¿Hace falta decir que estuvo inspirado en la poesía del hermoso maldito de quien Spinetta siempre se ha declarado fan?

Vale destacar que el diseño "irregular" de ese disco ( deja de lado el tradicional cuadrado) fue el primero de su tipo. Y que el arte de Un mañana recuerda bastante esa estética.
Artaud fue catalogado como el mejor disco del Rock Argentino.

Para fines de 1973 Spinetta estrenó nueva banda, Invisible, junto a Carlos Alberto Machi Rufino en bajo y Héctor Pomo Lorenzo en batería. Tres discos lanzaron hasta su disolución en 1976 dejando frutos extraños como "Azafata del Tren Fantasma", "El Anillo del Capitán Beto", "Durazno Sangrando", "Los libros de la buena memoria" y "Las golondrinas de Plaza de Mayo".
Los 70s llegaron con el jazz fusión .

En los ‘80, en paralelo a la reunión de Almendra, forma Spinetta Jade junto a Diego Rapoport en teclados, Beto Satragni en bajo, Juan del Barrio en teclados y Héctor Pomo Lorenzo en batería. Con Fito Páez hizo "La la la" (1986), una placa que nos dejó “Todos esos años de gente” y la versión del tango “Gricel”.

Después...silencio de dos años. Hasta "Téster de violencia" (1988), Dijo: “La unidad de ‘Téster...’ es el sentido de qué somos. Nuestro mismo organismo, nuestro cuerpo, es nuestra única forma de delirar o de poner los pies en la tierra”. Mejor álbum del año, según el Sí de Clarín.

Ah, los 90. Llegó el primer disco en vivo solista: "Exactas".

Y por tercera vez en cuatro años, Spinetta compuso el Mejor Disco del Año, "Pelusón of milk" (1991) y la Mejor Canción, "Seguir viviendo sin tu amor".

Habló: “Llevó mucho tiempo, porque hice todo solo. Hay algunas intervenciones de músicos de mi banda, pero lo hice casi todo yo. ‘Pelusón’ se parece a Spinetta de entrecasa... Hay canciones acústicas, las melodías son frescas, tiene una buena selección de material... Como para que sea entendido”.

Solista en la década 2000. "Silver Sorgo" (2001) significa el regreso de Spinetta al estudio, después de años de silencio y varias recopilaciones. En 2006, editó "Pan", álbum en el que recupera el sonido propio de Spinetta Jade. En 2008, lanzó "Un mañana". La placa fue grabada junto a su banda actual (Cardone-Nicotra-Verdinelli) y contó con la participación de los guitarristas Sartén Asaresi, Baltasar Comotto y Nicolás Ibarburu.

Mariana Guzzante

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