Sábado 26 de mayo de 2012 | 23:03 hs
Además de "Hugo", hoy se estrenan “Los descendientes” y “La mujer de negro”.
jueves, 09 de febrero de 2012
El director Alexander Payne sigue insistiendo en el tono tragicómico de sus narraciones, tal como lo hizo con “Entre copas” (2004) o “Las confesiones del Sr. Schmidt” (2002) y como vuelve a hacerlo ahora con “Los descendientes”, donde un padre de clase media (encarnado por el siempre oscarizable George Clooney) entra en crisis cuando su esposa accidentada queda en coma y debe seguir adelante con sus hijas.
Matt, tal el nombre de su personaje, discurre su vida en Hawai con relativa tranquilidad, la de una posición económica cómoda y una familia algo disfuncional con crisis de pareja, hasta que su esposa queda en coma tras sufrir un importante percance, primer signo de que desde ese momento su vida y la relación con sus hijas ya no será la misma.
En su intento por reconciliarse con ellas (Scottie, bastante chica y algo precoz; Alexandra, al filo de salir de la adolescencia, mucho más rebelde y transgresora), sólo consigue elevar la intensidad de su infortunio. Incluso una revelación impensada le rompe la cabeza: al parecer, su esposa lo engañaba con otro hombre.
La noticia le cae como un baldazo de agua más que helada y si bien sus pensamientos son confusos, al mismo tiempo que tiene que resolver cuál será el futuro respecto a la herencia familiar (una serie de propiedades playeras valiosísimas de las pocas que quedan libres en el archipiélago), sale en busca del supuesto amante.
En verdad, su familia tuvo origen en Hawai cuando un antepasado misionero se casó con una princesa del lugar, razón por la cual y de generación en generación, una serie de importantes lotes siguen estando allí, casi un símbolo de las raíces, las únicas que los aferran a esas playas siempre soleadas.
Matices
El tono elegido por el director varía de un momento a otro sin pedir permiso: de lo casi dramático a lo ridículo y, por suerte, más veces descontracturado, porque para el cineasta los temas cruciales contados con humor son mucho más efectivos a la hora de repensarlos y darles un sentido más profundo.
El realizador vuelve a dejar constancia de su precisión en la elección del casting perfecto, empezando por Clooney, un actor bueno para todo (incluso para spots de café gourmet en cápsulas), en esta oportunidad con algunos momentos memorables.
El personaje de Clooney está lleno de matices y lo demuestra cada vez que el guión le da la oportunidad de hacerlo.
Se trata de un personaje construido con ganas de que el público pueda encontrar rápidamente puntos de contacto y de vez en cuando cierta empatía con él.
La idea de la mujer en coma genera tensión, más allá de que la historia va pegando giros que la van llevando a un plano muy diferente al que se supone va a usar como base apenas empezada. Éste es un ardid que sirve a Payne para conducir al espectador a lo que quiere, la observación aguda, sin ser obvio.
El paisaje no fue elegido por bonito sino por simbólico, ya que el personaje de Clooney y en igual medida al resto de sus parientes, está a la deriva, abandonado a sus propias conclusiones y decisiones en islas del Pacífico que, por muchas razones, son de alguna forma un mundo aparte.
“Los descendientes” llega con 5 nominaciones al Oscar, incluidas Mejor película y Mejor actor para Clooney.
Daniel Radcliffe deja atrás a Harry Potter en “La mujer de negro”
Daniel Radcliffe tiene hoy 22 años y desde que tiene 12 fue el rostro del joven mago Harry Potter en las 8 películas de la millonaria saga.
Una vez dada vuelta la página -y para demostrarse a sí mismo y a los demás que no había quedado encasillado para siempre en el personaje del mago- llega ahora “La mujer de negro”, un thriller de terror sobrenatural que dirigió James Watkins y que es una variación de las historias de fantasmas.
La película sigue las aventuras de Arthur Kipps (Radcliffe), un joven notario viudo encargado de poner en orden los papeles de una anciana recientemente fallecida.
Pero al instalarse en la aislada casa de la difunta, Kipps “despierta” al fantasma de una mujer que se había ahorcado tras la muerte accidental de su hijo y que se venga matando a todos los niños del pueblo vecino.
Trabajo a fondo
Con este film, que muestra “cómo la muerte y el duelo pueden afectar a las personas de maneras muy distintas”, Daniel Radcliffe espera mostrar a su público que no tiene la intención de seguir siendo Harry Potter toda la vida, si bien reconoce que esto no será fácil.
“En los próximos años tendré que despegarme de Potter”, dijo. “Pienso que tomará un tiempo y que la gente dirá: 'Mira, consiguió construir una carrera fuera de Potter”.
“Es lo que quiero y lamentablemente esto no se logra de la noche a la mañana, con una obra de teatro o una película”, observó. “Será un trabajo a fondo que tomará dos o tres años, si lo consigo. Pero tengo confianza”.
El joven actor, que hizo en 2011 su debut en Broadway en la comedia musical “How to Succeed in Business without Really Trying” (Cómo tener éxito en los negocios sin intentarlo realmente), ya había sorprendido a sus fanáticos cuando interpretó en 2007 y 2008 la pieza teatral de Peter Shaffer “Equus”, en la que hacía un desnudo total.