Sábado 26 de mayo de 2012 | 23:01 hs
La escena local quedó temblando de dolor con la noticia de la muerte de Luis Alberto Spinetta. Aquí nuestros artistas hablan sobre el ídolo.
jueves, 09 de febrero de 2012
“Era un Stradivarius” - Mario Mátar (músico y compositor)
“Me pegó más fuerte que la muerte de John Lennon. El Flaco fue mi guía desde que aprendí a tocar. Desde el álbum blanco de Almendra, Spinetta nos decía cómo eran las cosas. Era la mejor versión del rock: con su poesía, con los acordes de sus comienzos. Todo eso, nosotros: los músicos, lo degustábamos sin parar".
"Recuerdo que en el ‘72, cuando tenía 15 años, vi en vivo a Pescado Rabioso en Mar del Plata. Ya por entonces era mi fuente. Me acuerdo especialmente del día en que hice cola para un recital, cual fan de Luis Miguel, en el Estadio Pacífico, cuando Spinetta vino a presentar los gloriosos discos “A 18 minutos del sol” y “El jardín de los presentes”, disco elogiado por Piazzola y el mismo Borges.
Allí cantó por primera vez “Amor de primavera”, de Tanguito; “Perdonado”, “El capitán Beto”. El Flaco tenía en ese entonces el mejor momento vocal. Era un Stradivarius. Tengo un dato loco: en enero de 1985, junto con Ricardo Mollo, fuimos los primeros rockers argentinos en comprarnos una guitarra Roland, la mejor del año en aquella época.
En julio, me acuerdo haber ido a un recital en el que Spinetta tenía una guitarra que se puso de moda en el ‘85; en julio hizo Spinetta y Lito Epumer, un dúo cada uno con una Roland en el Luna Park. Inolvidable. Estoy seguro de que miles de músicos ahora están llorando.
“Todo se ha convertido en nostalgia” - Felipe Staiti (guitarrista)
Estoy muy triste en realidad. Sin duda, en la muerte de otro uno ve también su propia muerte. Queda un sentimiento extraño. El engaño de la permanencia, ese engaño también comienza a morir porque las balas empiezan a picar cerca.
Recuerdo que mi primer concierto de rock fue a los 13 años cuando partí a ver a Invisible al Estadio Pacífico. He llevado una vida entera entrelazando nuestros caminos. Ya con Enanos, y más allá de la música, se convirtió en un amigo. Lo vi al Flaco en vivo en Mendoza, en un concierto anterior al último.
Recuerdo que hablé con él hace dos años, más o menos, cuando lo invité a ver un concierto con la banda en Buenos Aires. No sé si fue mi percepción, pero le noté una voz extraña, aunque fue un pensamiento momentáneo.
Me doy cuenta que la canción “Durazno sangrando” es la banda de sonido de este momento, y también descubro que lo que narra el tema es Argentina hoy, con ese sonido tan particular, esa estética. Ahora todo se ha convertido en nostalgia.
“Los socios del desierto” - Santiago Esteves (cineasta y músico)
Mi adolescencia, por suerte o desgracia, transcurrió en los años ‘90. Por esa razón, el primer disco de Spinetta que tuve fue el de Los socios del desierto, ese disco doble de tapa negra, en el que el flaco tenía pelo corto y anteojos oscuros que transmitían la imagen de un tipo duro, insobornable.
Lo escuché hasta gastarlo, hasta rayar tanto los dos CDs, que a los pocos meses tuve que ahorrar para comprarlo de vuelta. Recuerdo que entonces me parecía una música potente y virtuosa, cuyas canciones valían tanto por su crudeza sonora como por la delicadeza de lo que expresaban.
A partir de ahí, fui escuchando cada disco viejo que encontraba y esperando con emoción la llegada de los nuevos. Hace dos noches, después de varios años, volví a escuchar esos dos discos. Me di cuenta, y ahora estoy bastante seguro, de que me acompañaron desde entonces y me cambiaron la vida.
“No se la creía para nada” - Natalio Faingold (músico y compositor)
A Luis lo conocí bastante. Era la época en la que vivía en Buenos Aires y solíamos ir a su casa. Yo andaba entonces (año ‘82/’83) grabando mi primer disco y, como él era tan generoso, tan buena persona, le abría la puerta a los músicos nuevos.
Sí, era divino. No se la creía para nada. En ese tiempo tenía la casa y el estudio en las afueras de Buenos Aires; desde allí la peleaba a favor de la música alternativa.
Una tarde iba caminando por Callao y de golpe me para. No sé cómo me reconoció, pero ahí nomás me invitó a pasear en su Mercedes antiguo (los autos antiguos le encantaban).
¿Que cómo me atravesó su obra? Bueno..., yo crecí con Artaud, con Pescado Rabioso, con Almendra. Me gustaba la parte más cruda de él, esa primera época de voz y guitarras.
Después de Jade le perdí un poco el rastro. Pero siempre supe que era alguien dispuesto a asumir los riesgos. Con genialidad, claro.
Hay una canción que me encanta: “Vivir sin tu amor”. Tenía esa magia de combinar cosas bastante extrañas con simplezas. Y el destello poético que iluminó a todo el rock.
Joe Moya (guitarra y voz de Peter Júpiter)
“A Spinetta lo conocí desde que tengo memoria porque fue gracias al fanatismo de mi hermana Verónica que me hizo escuchar las canciones de sus comienzos. De hecho, uno de mis sobrinos se llama Luis Alberto en su nombre. Desde mi adolescencia, toda esa música de Pescado Rabioso, sus seis discos, me pegaron un montón. Recuerdo que fui con mis hijos a verlo al Flaco al teatro Gran Rex, cuando eran bien pequeños. Uno de ellos se animó a pedirle una canción, con su voz de niño le gritó “Bajan” del disco “Artaud”.
En aquella época no tuve la suerte de escucharlo en vivo, pero viví todo el apogeo de recitales de Andes Talleres durante la era dorada del rock nacional... Esta tarde me quedé prácticamente helado cuando una alumna me contó la noticia".
Carlos Casciani (baterista) - Alfajores de la pampa seca / Bajo Cuerda
“Desde la perspectiva artística el ‘Flaco’ es un ejemplo de un artista que fue respetuoso consigo mismo, un hombre coherente, capaz de mantener una idea musical y de no transar con eso. Pero, al mismo tiempo, de ir cambiando: tuvo la valentía de iniciar otro proyecto cuando sentía que un momento creativo se agotaba. Uno no puede encontrar un sólo fragmento en su carrera en el cuál él no haya sido fiel a su poesía y su música. A mí, y a todos los artistas de su generación, nos marcó aún más allá de nuestras propias búsquedas.
En Los Alfajores de la Pampa Seca, Sergio Bonelli y yo somos fanáticos. Y, aunque nuestra música no se parece en nada a sus búsquedas, sí hay en las letras Sergio alguna cosa emparentada en esta idea de describir un paisaje, una situación.
En Bajo Cuerda (que Carlos integra junto con Raúl Zamarián, Víctor Silione, y Paula Casciani) es distinto porque los cuatro somos profundamente ‘spinettianos’: venimos de ese palo. Pero, más allá de buscar similitudes, la mejor escuela que nos ha dejado es su propio camino. La verdad: tengo un enorme dolor. Me pasó lo mismo que cuando lo mataron a Lennon. Yo era más joven pero el masazo ha sido igual”.
Dimi Bass (integrante de Alcohol Etílico)
"Para mí fue siempre una guía musical, un norte. Tengo grabado a fuego el primer recital de Invisible, en Pacífico, en los ‘70s. Fue, sin dudas, el mejor recital de mi vida.
¿Alguna canción? Uf, hay muchas: “Durazno sangrando”, “Ana no duerme”...Tengo todos los vinilos de Almendra. Y sinceramente creo que el disco “Artaud” es la Biblia del rock nacional".