Manifestantes chocan contra la policía antidisturbios, mientras intentan ingresar al Parlamento en Atenas durante la huelga general. (AP)
El Gobierno de Atenas y la troika formada por la Comisión Europea el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Central Europeo (BCE) han llegado a un principio de acuerdo sobre los recortes exigidos para que el país reciba un nuevo préstamo internacional y evite la bancarrota, dijo ayer una fuente del Ejecutivo griego.
Mientras tanto, miles de personas ganaron las calles de Atenas y otras ciudades. Bajo una lluvia fina, miles de huelguistas y manifestantes se reunieron a mediodía frente al Parlamento, convocados por los dos principales sindicatos del país.
Luciendo carteles en los que se leían lemas como "no a los despidos en la función pública", "no a la reducción del salario mínimo" y "no a los recortes de las pensiones complementarias", los manifestantes resumieron sus objeciones a las nuevas reformas exigidas por la UE y el FMI a cambio de un segundo plan de rescate de 130.000 millones de euros, aún en plena negociación.
A cambio de las nuevas medidas de ajuste, los acreedores accederán a otorgarle un nuevo préstamo de rescate para evitar la quiebra que está a las puertas de Grecia y que, de darse, produciría en la Zona Euro un efecto arrastre de impredecibles consecuencias.
Entre otros aspectos, las medidas exigidas por los acreedores contemplan el despido de 150.000 empleados públicos hasta 2015, 15.000 de ellos en forma inmediata; una rebaja salarial del 25% en el salario mínimo y en las jubilaciones; y la supresión de las pagas extras anuales.
Por tal razón, las dos principales centrales obreras griegas realizaron ayer a una huelga general en repudio "al ajuste y a las reformas exigidas por la ?troika'", según informó el secretario general del sindicato de los empleados públicos (Adedy), Ilias Iliopoulos.
"A pesar de nuestros sacrificios y de admitir el fracaso de la política monetaria y fiscal, (la ?troika') todavía pide más austeridad", declaró Iliopoulos.
La otra central sindical que impulsó la medida de fuerza es el GSEE, del sector privado, y entre ambos representan a más de la mitad de los trabajadores de Grecia.
Yiannis Panagopoulos, líder del GSEE, describió las medidas como una "sentencia de muerte" para el país, destinadas a recortar los salarios de un 20% ó 30%.
Pero también las cámaras de comercio y asociaciones que representan a los pequeños y medianos comerciantes apoyaron la huelga ya que, aseguraron, con las nuevas medidas "se reducirán la calidad de vida y el consumo del pueblo griego".
Los trenes no funcionaron y el transporte público en las principales ciudades del país sólo lo hizo con algunos servicios para permitir a los manifestantes acudir a las protestas. Los hospitales atendieron sólo las urgencias, mientras que no hubo clases en las escuelas y los bancos públicos y privados así como los tribunales se encontraron cerrados.
Los marineros y los ingenieros náuticos también pararon, por lo que los barcos permanecieron amarrados en puerto.
Los manifestantes expresaron su ira contra el gobierno, por la exigencia de la UE, el BCE y el FMI de aplicar más ajustes como condición para entregar el rescate de 130.000 millones de euros, al tiempo que también lanzaron sus dardos contra Alemania por entender que es quien encabeza la línea dura en materia de exigencias.
Un grupo de manifestantes quemaron una bandera alemana frente al Parlamento, y trataron de prender fuego a otra que tenía estampada la esvástica nazi, como reacción a las llamadas de Berlín para una estricta disciplina presupuestaria.
Por su parte, el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, culpó a las partes por el fracaso para alcanzar un consenso sobre las negociaciones de la deuda con la UE y el FMI de Grecia.
Las nuevas medidas de ajuste son duras pero necesarias, "Puesto que nadie es Hércules para luchar en solitario contra una Hydra, debemos afrontar esta batalla todos juntos, y convencer a los griegos de la necesidad de este programa, sin mezquindades ni arrogancia, así como ajustarnos a la solución elegida, que es permanecer en el euro, quedarnos en Europa, y luchar para recuperar el terreno perdido", afirmó Venizelos.
Para los griegos, nuevos recortes significan una recesión aún mayor de la que ya sufren, "Nos están arrastrando al fango. No lo entiendo", aseguró un manifestante frente a las cámaras de la cadena televisiva Euronews.
"Todos los políticos deberían renunciar y dejar en paz a la gente. Los griegos ya estamos bastante destrozados. Hemos trabajado durante 30 años para tener una vida mejor y ellos no hicieron más que empeorar las cosas", se lamentó una mujer de alrededor de 70 años, visiblemente emocionada.
El 7 de febrero de 1962, el presidente Kennedy impuso el cerco comercial y financiero a la isla. La ONU lo condenó 20 veces. Obama anunció una flexibilización pero poco cambió.
Son en las sedes de Finlandia, Hungría y México. En el 2011, la empresa tuvo una pérdida de 1.200 millones de euros. El año anterior había tenido un beneficio de 1.800 millones de euros.