El ex dictador Jorge Rafael Videla pidió a la Justicia que le conceda la "libertad condicional" en el marco de la condena dictada por la Cámara Federal en 1985 por el "Juicio a los Comandantes", y reclamó que ese beneficio sea aplicado también a otros procesos judiciales que aún se siguen tramitando.
Según una presentación de su abogado, Alberto Rodríguez Varela, el primer presidente del último régimen de facto lleva 20 años de prisión efectiva, que configura un total de más de 32 años de acuerdo a un cálculo que contempla la aplicación del "dos por uno".
El escrito sostiene que Videla ya fue juzgado por los crímenes de lesa humanidad que se le atribuyen y que los nuevos procesos que se están debatiendo violarían el principio que indica que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito.
De acuerdo al cálculo del abogado defensor, Videla lleva preso 32 años y siete meses por la denominada "Causa 13", el juicio a los principales jerarcas de la dictadura, realizado en 1985.
Descontando los lapsos de libertad tras los indultos dictados por Carlos Menem a principios de los 90 y otros procesos incidentales, Videla habría -según la interpretación de su defensa- transcurrido en prisión el tiempo suficiente para plantear su libertad condicional.
Además, subrayó el abogado Rodríguez Varela, el ex dictador reúne otras condiciones que lo harían pasible del beneficio excarcelatorio.
"No es imaginable que ningún tribunal imparcial deniegue la libertad condicional", ya que se trata de un hombre de 86 años, con "conducta irreprochable" en la cárcel, según la calificación del Servicio Penitenciario Federal (SPF).
Videla está alojado en el Instituto Penal Federal de Campo de Mayo, Unidad 34 del SPF, y su abogado consideró que "no es razonable recurrir a pretextos para demorar la libertad condicional".
La decisión deberá ser adoptada en plenario por las dos salas de la Cámara Federal, explicaron fuentes judiciales.
"Nos mantenemos firmemente comprometidos con la defensa y la seguridad de las Malvinas", dijo un vocero de Cancillería y negó que estén militarizando el Atlántico Sur, tal como denunció Cristina.
El ministro de Defensa descartó de todos modos la disposición de fuerzas militares en el Atlántico Sur. Ayer Cristina reiteró ayer que el camino para recuperar Malvinas es el diálogo.