Autos estadounidenses de los 40 y 50 -como este Chevrolet- funcionan aún en Cuba. (AFP)
Ayer se cumplieron 50 años del embargo económico casi total impuesto por Estados Unidos a Cuba. El 7 de febrero de 1962, el entonces presidente John F. Kennedy ordenó la medida en represalia a las alianzas del régimen de Castro con la vieja URSS. Era la época más caliente de la guerra fría.
Han pasado cinco décadas y los viejos autos norteamericanos de primera mitad del siglo XX siguen recorriendo las calles de La Habana. Y la isla acusa regularmente a Washington de intentar "asfixiar" su desarrollo. La mentalidad de plaza sitiada define esencialmente la política cubana.
Un 70% de la población nació bajo el embargo. Los crónicos problemas de infraestructura, por ejemplo en las telecomunicaciones y el acceso a Internet, son atribuidos por las autoridades cubanas a los efectos de este bloqueo, aunque los detractores del régimen acusan de ello tradicionalmente a los mecanismos de represión política de los Castro.
"El bloqueo se hace sentir sobre todas y cada una de las esferas económicas y sociales del país. No hay un ámbito que esté excluido", señaló Pedro Luis Pedroso, subdirector de asuntos multilaterales del Ministerio de Exteriores cubano.
"Las limitaciones a la importación de vehículos hacen que sea muy difícil conseguir repuestos automotores en la isla, incluso en el caso de fabricantes europeos. Todas las transacciones cubanas son rastreadas por todo el mundo y Cuba no puede operar en sus transacciones con el dólar norteamericano", indicó Pedroso.
Daño económico acumulado
Se calcula que las sanciones han causado a Cuba en cinco décadas pérdidas por unos 104.000 millones de dólares, según cifras de La Habana. "Entre mayo de 2009 y abril de 2010 se registraron pérdidas por 15,2 millones sólo en el sector de la salud pública", señala el último informe elaborado por el gobierno cubano.
"Cuba tiene por ejemplo problemas para garantizar los tratamientos de cáncer, señaló Pedroso, un área muy sensible en la que Estados Unidos domina todo el mercado de tecnologías y tratamientos. La población es la víctima más importante de la política de bloqueo", sostuvo el funcionario.
Por su parte, en una entrevista con Prensa Latina, la directora de Asuntos Multilaterales de Cuba, Anayansi Rodríguez, descartó que la medida presente ahora flexibilizaciones en su aplicación, como asegura la Casa Blanca.
"La administración de Barack Obama ha tomado en los últimos tiempos medidas de supuesta flexibilización para crear ante la comunidad internacional la imagen de que ahora corresponde a la isla dar pasos hacia unas mejores relaciones bilaterales", advirtió la funcionaria.
"No hay nada de eso, en realidad el bloqueo se ha recrudecido con Obama, sobre todo en su carácter extraterritorial, a partir de una mayor persecución de las transacciones financieras de Cuba en cualquier lugar del mundo", destacó.
Según la diplomática, Estados Unidos incluso ha multado a bancos en terceros países por sus vínculos con la nación caribeña.
De acuerdo con Rodríguez, las medidas aplicadas por el actual gobierno estadounidense en materia de remesas, autorización de vuelos hacia la isla desde determinados aeropuertos y licencias de viajes, si bien pueden considerarse pasos positivos, no implican el relajamiento de las presiones del cerco.
"Esos pasos nada tienen que ver con el complejo entramado de regulaciones y normas encargadas de tipificar el bloqueo y su marcada extraterritorialidad, dada por leyes como la Torricelli (1992) y la Helms-Burton (1996); en realidad lo que hacen es devolvernos a la época de la administración de Bill Clinton, quien gobernó hasta enero de 2001", señaló.
La funcionaria insistió en que "queda desmontado el discurso de las supuestas flexibilizaciones ante la continuidad de las prohibiciones al comercio cubano y los daños a sectores tan sensibles como la salud".
"Seguimos sin poder importar y exportar a Estados Unidos, sin poder utilizar el dólar norteamericano en nuestras transacciones y sin poder acceder a los principales mecanismos internacionales para créditos y fondos", argumentó.
Añadió que además, "para los ciudadanos estadounidenses continúa la prohibición de viajar a la isla, violándoles sus derechos constitucionales".
Son en las sedes de Finlandia, Hungría y México. En el 2011, la empresa tuvo una pérdida de 1.200 millones de euros. El año anterior había tenido un beneficio de 1.800 millones de euros.
El gobierno afirma que si no es necesario no vayan a znas como Ciudad Juárez, Chihuahua, Coahuila, Durango y Tamaulipas debido a la violencia que reina entre los carteles de droga.