El edificio de la Asamblea Legislativa está rodeado. Hay 3.500 militares movilizados. (AFP)
Incidentes en la Legislatura del estado brasileño de Bahía, ocupado por unos 300 miembros de la Policía Militar en huelga y familiares, cercado por más de 1.000 efectivos del Ejército, dejaron ayer seis heridos leves, y líderes de ese movimiento que la Justicia ordenó detener escaparon anteanoche, según el comando de esa grave protesta, informó la prensa local.
Los cerca de 300 efectivos que ocupan la Asamblea Legislativa de Bahía con familiares desde el martes pasado, cuando se inició el paro parcial de la Policía Militar de ese estado, están cercados desde ayer por cordones de efectivos del Ejército.
Hasta anoche hubo tres escaramuzas entre ocupantes y militares, en las que fueron lanzadas bombas de gases lacrimógenos, gas pimienta y se hicieron disparos de balas de goma.
Seis personas fueron heridas levemente, entre ellas un camarógrafo de la red Bandeirantes, que sufrió un sangrado nasal, producto de una bomba que estalló a dos metros de él, y un fotógrafo de la Secretaría de Comunicación del gobierno estadual, que recibió una bala de goma en un brazo.
Una mujer embarazada de cuatro meses también sufrió los efectos de los gases, según la mencionada agencia noticiosa.
El cerco militar se inició anteanoche con el corte de energía eléctrica y de agua de la Legislatura, y equipos del Ejército, con vehículos blindados y helicópteros, controlaban el área.
Por su parte, los policías en huelga -en total alrededor de un tercio de los efectivos de esa fuerza- se dividieron en grupos para vigilar los movimientos militares y evitar una invasión del Ejército al edificio.
Un grupo de 20 hombres del Comando de Operaciones Tácticas de la Policía Federal también participaba del cerco a los huelguistas, para intentar apresar a los 11 líderes del movimiento que la Justicia bahiana ordenó detener, pero, según el comando de la protesta policial, nueve de los reclamados por la Justicia lograron escapar rumbo al interior del Estado.
Cerca de 500 policías simpatizantes del movimiento huelguístico también intentaron ingresar al edificio ocupado, lo que les fue impedido por el cerco militar desplegado en dos cordones de seguridad.
En tanto, el principal líder de los huelguistas, el presidente de la Asociación de Policías y Bomberos del Estado de Bahía (Aspra), Marco Prisco, alentaba a resistir a sus compañeros.
La tensión se acentuó a lo largo del día en Salvador, la capital estadual, donde un ómnibus fue secuestrado por hombres armados y encapuchados y atravesado en la avenida Pinto de Aguiar, en el barrio de Patamares, bloqueando el tránsito.
Ola de saqueos y asaltos
La huelga policial, iniciada hace seis días, ha provocado una ola de saqueos, asaltos y al menos 91 asesinatos, según diversas fuentes, sobre todo en Salvador, a dos semanas del inicio del Carnaval, que atrae a decenas de miles de turistas a este estado del noreste brasileño.
Prisco dijo que la decisión de los policías es "resistir" dentro de la sede del legislativo y advirtió que "si el Ejército invade el edificio puede ocurrir una catástrofe", consignó el sitio G1 de la cadena O Globo.
"No puedo controlar la reacción" de los policías huelguistas, dijo Prisco a G1. "Puede ser una tropa armada contra otra tropa armada", añadió, y puntualizó que el edificio estaba ocupado por unas 4.000 personas, entre policías y sus familiares, incluidos unos 300 niños.
La huelga fue decretada en la noche del martes por la Aspra en demanda de mejoras salariales y laborales.
La entidad no está reconocida por las autoridades provinciales ni por el comando de la Policía Militar como representante de los agentes y 12 de sus dirigentes tienen órdenes de prisión decretadas por la Justicia, por haber sido identificados en actos de vandalismo.
Los dirigentes de la Aspra que sean detenidos deberán responder por tres delitos: por robo calificado, por haber retenido y estropeado patrulleros de la Policía Militar, y por incitación a la violencia y formación de cuadrilla.
El presidente Mohamed Naced renunció ante el amotinamiento de la policía, que reclama el regreso de su predecesor.
A los 85 años la popular soberana renovó su promesa de servicio en un sobrio acto en el cual envió un mensaje de agradecimiento a los pueblos de 15 países de la Mancomunidad de Naciones.