Ayer concluyó el “Mercedes Benz Fashion Week Madrid 2012, la plataforma para la promoción y difusión del diseño español.
lunes, 06 de febrero de 2012
Desde el 1 de febrero, y hasta ayer, tuvo lugar el “Mercedes Benz Fashion Week 2012” (antes conocida como “Cibeles Madrid Fashion Week 2012”) la gran plataforma para la promoción y difusión del diseño español, organizada por Ifema.
Se trata de una pasarela de moda de Madrid que estrenó nombre en su 55ª edición, tras el reciente acuerdo suscrito con la firma alemana automotriz que se convirtió en el patrocinador principal.
En total fueron 44 los creadores que presentaron sus colecciones en el desfile, a los que se sumaron alrededor de 45 diseñadores emergentes, que exhibieron sus propuestas en el showroom de EGO, en el Cibelespacio, con venta directa al público.
La pasarela de Madrid decidió hace unos meses, conjuntamente con la Asociación de Creadores Moda de España (ACME), adelantar para 2012 sus fechas de celebración. El objetivo fue abrir el circuito mundial de pasarelas, situándose por delante de Nueva York, Londres, Milán y París y evitar, al mismo tiempo, coincidir en su celebración con otras grandes citas internacionales como ocurría en los últimos años.
Y una vez más este evento volvió a ofrecer una completa panorámica de la moda española, siguiendo el innovador modelo de pasarela que viene ofreciendo el certamen en los últimos años. Un concepto que tuvo como principal objetivo reforzar la presencia del diseño español en un contexto internacional cada vez más competitivo, y que, como viene siendo habitual.
Diseñadores que impactaron
Juanjo Oliva fue sin dudas unos de los diseñadores destacados que apostó al impacto: moños italianos, flequillos postizos y zapatos de salón con altos y finos tacones, para este desfile otoño/invierno 2012-2013 del diseñador. La paleta de colores fue bastante amplia, y por supuesto no faltó el negro, aunque el mostaza y el azul klein volvieron a sus creaciones como también las cremalleras que aparecen en faldas, laterales de pantalones o abrigos.
Y como no podía ser de otra manera, el pelo también estuvo presente en estas propuestas del diseñador, en chaquetones, bolsillos o en mangas de abrigos.
Juanjo Oliva es uno de los diseñadores que más cuidan sus tejidos y así se ha visto con las combinaciones de éstos, además de los exquisitos encajes con los que ha decorado algunas de sus creaciones, muy transparentes y extremadamente sexies.
Por su lado, el diseñador Roberto Torretta proyectó una mujer sensual, poderosa, siempre femenina. Su nueva colección nos adentra en una estética que fusiona cortes y acabados vintage con otros de vanguardia; de hecho, sus creaciones las basa en el ‘retro-futurismo’, como definió el diseñador.
Conjuntos de dos piezas, vestidos cóctel muy sensuales, abrigos (sobre todo, de piel de pelo largo) fueron conectores de sus propuestas. Entre los colores se destacó el azul en distintas tonalidades, el grisáceo, cobalto, rojo-frambuesa, negro, marrón -chocolate y rosa palo.
Y si de mirada icónica se trata, la nueva colección de Andrés Sardá se basó en varios movimientos artísticos y estilos. Eso se pudo ver a simple vista, ya que se hizo una selección representativa del espíritu de la firma en su medio siglo de éxito. Marcada por un halo con mucho ritmo, los diseños se deslizaron hasta los grandes salones para moverse al compás del flamenco, el vals, el tango y los bailes latinos. Se observaron y disfrutaron flecos, plumas, volantes y brillantes; combinados con encaje, puntillas y transparencias.
En homenaje a la gran protagonista de la firma, la mujer, el repaso de Sardá tuvo como puntos de referencia la gaine de los ’60, los transparentes bodies de los ’70, bragas de cintura alta -en blonda- de los ’80, y el balconette push up de los ’90. Las aplicaciones de visón recordaron a la década del 2000, así como el top de tiras cruzadas de la espalda. El lado más castizo español se vistió con flecos, peinetas, pañuelos al cuello y sombreros cordobeses.
La diseñadora Amaya Arzuaga, lució sus diseños sobre unos altísimos zapatos tricolor verdes, negros y rojos, sobre los que algunas modelos no estaban del todo seguras. Con su geometría perfecta mostró al negro como protagonista, aunque en ocasiones se ve acompañado del gris y pone la nota de color el rojo. El volumen en las faldas, gasas, cuellos cisne fueron una de sus constantes en pasarela.
El impacto retro de Ion Fiz, una década después de sumergirse en el diseño ha querido hacer una retrospectiva a su carrera rescatando muchos de los modelos y los cortes que le han catapultado a la primera línea de la moda nacional. Desde los looks más dandy para el día, hasta el puro glamour para la noche, Ion ha rendido un homenaje al patronaje clásico y estructurado que aprendió de su gran mentora: su abuela materna.
Como un viaje a bordo de los aviones de los años ’50, que Martin Scorsese rescató en su película “El Aviador”, el diseñador ha vuelto a recurrir a esa elegancia clásica y extremadamente femenina. Modelos con una clara inspiración de sastrería masculina desestructurada, llenos de carácter; con pantalones capri y chaquetas con hombreras muy marcadas y conjuntos con bolsos baguette han sido su visión de los días del próximo otoño-invierno.
La anulación de las costuras ha dotado a las prendas de una fisonomía propia, perfectos para adaptarse a la silueta femenina. La naturalidad ha sido una constante y ha quedado de manifiesto a la hora de recurrir a cortes al bies para dejar protagonismo a materiales como el satén o la gasa.
Para la tarde ha rendido un homenaje al new look, y la figura del reloj de arena con faldas con vuelo gracias al tul. De noche, los vestidos largos de seda hacían geniales superposiciones, u otras estructuras más armadas en piezas que preciosas que brillaban con luz propia; gracias a las incrustaciones de Swarovski.
La silueta para la próxima estación de Hannibal Laguna es una mezcla entre la flamenca más tópica y una femme fatale típica. De la primera, volantes y moño; mientras que de la segunda escoge guantes largos, encaje y stiletto. Negro a gogó, en multitud de salidas, intercaladas en apenas unos compases por siluetas cóctel de color beige. Mucha puntilla brillante y transparencias en una declinación del vestido a veces largo, otras corto, con todos sus personajes: bailarina, sirena y bailaora.
Sin dudas, el “Mercedes Benz Fashion Week 2012”, cosechó aplausos y aciertos que rondaron en un imaginario creativo tan versátil, como sorprendente.