El León del Este, pese a caer en San Juan se mantiene como líder de la Zona 7. (Gentileza / Diario de Cuyo)
lunes, 06 de febrero de 2012El León dejó de rugir. Ayer jugó mal y cayó sin atenuantes frente a un Alianza de San Juan que lo superó en todas las líneas. Así, sumó su tercer partido sin victorias, con dos empates y una derrota.
El partido arrancó desordenado, los pelotazos eran moneda corriente y ninguno de los dos equipos hacía pie en la mitad de la cancha. Eso favoreció a Alianza que con el correr de los minutos se fue animando. Nino Morales empezó a manejar la pelota, José Gutiérrez trepó seguido por la derecha y Martín Uranga se hizo clave aguantando y exigiendo a la última línea del León.
Con esa fórmula sencilla y mucha actitud, el Lechuzo le sacó protagonismo a un San Martín desconocido: no tenía fútbol, circulación de balón ni tampoco sociedades para desequilibrar. En esa primera parte, el León fue un equipo demasiado estático.
Para colmo, en Alianza apareció el debutante Luchi Sarmiento, quien comenzó a asociarse con Martín Alaniz para ser el complemento ideal de Uranga.
Hasta que a los 31’ todo ese trabajo de menor a mayor del Lechuzo se terminó de concretar con el gol de cabeza de Rubén Ceballos.
El final del primer tiempo encontró a un equipo mendocino con más entusiasmo que ideas, despertándose de la parsimonia que tuvo en un primer acto para el olvido.
Sabiendo que no tenía profundidad su equipo, Marcelo Vázquez no tardó en mandar a la cancha a Guevara y Alaniz, lo cual le dio mayor movilidad y volumen de juego ante un Alianza que no se quedó: siguió presionando, el ingreso de Ahumada le dio mayor cambio de ritmo. Los volantes de Alianza estuvieron imparables. Fue ahí donde San Martín perdió el partido.
A partir de ahí, Alianza insinuó mucho más que San Martín. Fue inteligente para leer el partido e hizo lo que el juego pedía: cuando tuvo que presionar lo hizo con mucha convicción y cuando tuvo que jugar, también lo hizo. De hecho, si no estiró la ventaja fue porque cuando no estuvo el lungo Bonacci para poner las manos, los palos fueron aliados del arquero.
¿San Martín? Flojo. Prácticamente no demostró nada. En San Juan, el puntero de la zona pasó desapercibido. Sergio D. Rio - Enviado especial a San Juan