Los falsos planos fueron mellando las piernas de los ciclistas y el pelotón se fracturó en pequeños grupos. (José Gutiérrez)
lunes, 06 de febrero de 2012El ciclista sanrafaelino Marcos González (San Rafael/Godoy Cruz) no sólo se quedó con la victoria del décimo capítulo del campeonato mendocino de ruta por los caminos de Maipú, sino también inscribió su nombre en el rico historial de la clásica carrera Coquimbito Peñaflor.
En una competencia que reunió a un pelotón de 83 voluntades, el equipo sureño volvió a presentar batalla en el oasis norte para asegurarse el triunfo como sucediera anteriormente con Víctor García (2010) y Gustavo Hernández (2011).
Ayer, los dirigidos por Mauricio Rodríguez y David Talavera, volvieron a movilizar la mañana del domingo. En un circuito que se caracteriza por ir mellando las piernas de los pedalistas por la dureza que imparten sus falsos planos, la fusión de los municipales también posicionó a Gabriel Aliaga (ganador de la prueba celebrada en Rivadavia), como escolta en el podio. El tercer lugar, lo ocupó uno de los protagonistas de la primera fuga, el granate Iván Escudero (Shania).
La escuadra bordó presentó una gran novedad a la hora de preparar la partida, entre sus filas recibió nuevamente al joven corredor Jonathan Pastrán; quien había abierto la temporada defendiendo los colores del equipo albiceleste de la Municipalidad de Guaymallén. Team que en esta oportunidad no ocupó ninguno de los primeros 10 plafones de la clasificación general; no obstante alberga en su seno al puntero del campeonato, el biker Rodrigo Sigre, y a sus escoltas: Sergio Godoy y Jairo Núñez.
El corredor que representa a la escuadra San Rafael/Godoy Cruz se hizo con el Gran Premio Termidor luego de luchar a lo largo de 148 kilómetros. González, juntó a Aliaga, salió a la caza de la fuga protagonizada por Jonathan Pastrán e Iván Escudero (Shania) y Alejandro Durán (CEC).
A dos vueltas, de las nueve pautadas por el club organizador, para alcanzar las barbas de la línea de meta, los sureños se aventuraron buscando liderar un pelotón que se había desgranado en varios lotes pequeños. A ritmo sostenido los dueños de las casacas amarillas y blancas, secundados por Escudero, comenzaban a saborear las mieles de la victoria.