El negocio en la provincia tiene altibajos a lo largo de los años. “El segmento de la cerveza artesanal viene creciendo en cantidad y calidad. Cuando nosotros comenzamos nadie nos ayudó, fue todo a base de prueba y error. Hoy hay más escuelas, más información y más variedad de equipos e insumos".
"Argentina es uno de los países que van a la vanguardia, junto con Chile y Brasil, en Suramérica y algunos importadores empiezan a buscar nuestras cervezas con un carácter muy particular, comparándolas con las de otras latitudes”, sostiene Maccari de Compañía de Cerveza Jerome.
La calidad del sector es algo que a todos preocupa. Leo Ferrari, de Antares, indicó que “la principal amenaza que tiene el sector es no poder ser consecuentes con la promesa de un producto de excelente calidad. Aquel que compra una cerveza artesanal espera que sea diferente del producto masivo, pero también que sea rica. El desafío del sector hoy es que todas las cervecerías elaboren un producto de calidad y que ésta se mantenga hasta que sea disfrutada por los clientes”.
En coincidencia con esta perspectiva Mario Ayzemberg sostuvo que “hay algunos cerveceros que venden cervezas agrias o ácidas, entonces algunas personas creen que las cervezas artesanales son así. Lo cierto es que ese es un problema de calidad de la cervecería que vendió ese producto”.
Las distintas marcas mendocinas pueden llegar a producir entre 1.500 y 40 mil litros por año. Hay firmas que colocan sus productos en Buenos Aires y también fuera del país; otras sólo tienen dos puntos de venta.
Hay, en principio, más acuerdos que divergencias sobre flexibilizar sanciones, pero el límite a la implantación de tintoreras promete endurecer el debate. Algunas posiciones.