El Esteco, una de las bodegas emblema de la localidad.
La Serenata a Cafayate 2012 tiene fecha: comenzará el 16 y culminará el 19. Son noches en las que serán recibidos destacados artistas del norte argentino que cantarán a la localidad.
El Chaqueño Palavecino, Los Huayra, Jorge Rojas, Sergio Galleguillos, Los Guitarreros y Los Tekis, entre otros artistas, harán la gran fiesta del folclore en el predio de la Bodega Encantada.
Si bien la ciudad recibe turistas durante todo el año, para la ocasión se espera una afluencia de entre 10 mil y 15 mil visitantes que no sólo buscan el escenario mayor sino los múltiples atractivos del rincón salteño.
Situada en la región vitivinícola de los valles Calchaquíes entre cordones montañosos, cardos y pueblos encantadores, Cafayate tiene la particularidad de contar con múltiples servicios para diversos turistas y al mismo tiempo sus habitantes no dejan sus costumbres pueblerinas. Se movilizan en bici, a pie, a caballo y también claro, en 4x4; las siestas son sagradas y en el atardecer el casco urbano renace con los gringos y los locales tomando por asalto la plaza, los restaurantes, las peñas y los barcitos donde siempre algún canto folclórico aflora, aunque también el rock y el pop, la cumbia y el cuarteto tienen lo suyo.
En los hogares, las amas de casa siguen cocinando las comidas de siempre: tamales, humitas, locro, empanadas. Por suerte para los viajeros encuentran esas preparaciones realizadas con la misma dedicación en muchos locales rurales y urbanos. También las tendencias del mundo se hacen presentes y se aggiornan. Entonces es posible encontrar helados artesanales de Torrontés o Cabernet.
Hay que andar y desandar mil veces las pocas cuadras que circundan la plaza. Allí encontrará muchas casas de artesanías, además del mercado específico, en las que se encuentran todos los productos de la región: cerámicas, tejidos, objetos en alpaca, excelentes propuestas de diseño y otras muy rústicas. Imperdibles son los vinos dulces, los condimentos, las hojas de coca (cuyo té hace muy bien para el hígado), la plata, la alpaca, las frutas secas y desecadas; el té incaico afrodisíaco, los morrales de lana, y la lista sería interminable. Por eso la recomendación es: vaya, pase, vea y elija por sí mismo.
Los caminos del vino
Es imprescindible recorrer un par de bodegas, pues a la elaboración de vino se dedica la gente mayoritariamente. Hay que probar el Torrontés, más bien todos ellos, cada uno con su toque de calidad y pasión. En cuanto a las casas que los elaboran, las hay muy antiguas y otras súper modernas, con vinos caseros y premiados. En todos los casos se nota el trabajo de plantar y producir en esas latitudes y, por supuesto, los valores que la región y el clima otorgan a los caldos.
En este derrotero no olviden, bajo ningún punto de vista, conocer el Museo de la Vid y el Vino, un verdadero tesoro. Está a la vanguardia de los museos temáticos argentinos, posicionándose como uno de los más originales e innovadores dedicados al vino de todo el Mundo. Con salas equipadas con diversas propuestas audiovisuales y un presentador interactivo que acompaña en el recorrido, el visitante aprende y se enamora del fruto y de su resultante, de la gente de este poblado que desde hace siglos se esfuerza por sacar lo mejor de estas tierras.
Degustaciones, restaurantes y alojamiento entre viñas, como exclusivos spa que ofrecen terapias de vino y olivo, integran la carta cafayatense. Para los que vayan más adelante, en marzo, la vendimia comunitaria de la Finca Las Nubes es ineludible. Durante todos los días del año, en la bodega de José Luis Mounier, su esposa Mercedes da la bienvenida a los viajeros.
Fanática de la localidad y apasionada por los vinos cuenta la historia familiar y los secretos de las cepas y su elaboración, realiza una divertida degustación para posteriormente invitar a los turistas con una exquisita picada. Los mejores vinos maridados con quesos de cabra y oveja caseros, fiambres y panes saborizados, un lujito la magnífica vista del valle.
Miriam subió a Plaza Argentina para ver a su hijo -jefe de porteadores- a quien no veía desde noviembre. Una hazaña que llevó calor a 4.000 metros de altura.
Casi al límite con Chile, el pueblo ofrece fantásticos paisajes de montaña. Termas, viñedos, dunas y el calor de sus habitantes, no hacen más que mejorar el talante. La última posta antes del espectacular Paso de San Francisco.