El paraguas. Pensado para proteger a la planta, propiciaría la madurez. (Gentileza)
Primero, allá por el año 2002, fue un capuchón o "casco" capaz de cubrir a cada uno de los racimos de un parral y así preservarlos de las contingencias climáticas.
Ahora, Arturo Godoy, luego de trabajar toda su vida entre las hileras y empaparse de la inquietud de los productores por preservar la calidad de la uva, diseñó un sistema que ha bautizado "paraguas protector" y promete convertirse en una opción a la instalación de la tela antigranizo.
A simple vista, se presenta como una estructura unitaria con un paño de tela sintética cuyas fibras son algo más espaciadas en su sección inferior, capaz de actuar como un paraguas individual, planta por planta.
Funciones
Para su creador, que prefiere no hablar de costos ni de comparaciones, la cobertura -técnicamente- cumple una función múltiple ante los accidentes meteorológicos, ya que puede resultar útil ante "heladas tempranas y granizo, además de que ayuda a adelantar la maduración, elevar el grado azucarino de la uva y evitar focos de podredumbre luego de las lluvias".
A sus 70 años y cerca de jubilarse, Godoy que se reconoce un estudioso de la problemática de la defensa de los viñedos, apuesta a la producción en serie de su patente.
Y hace pública la pelea que aún hoy mantiene frente al accionar inescrupulosas de una firma que, algunos años atrás, empezó a utilizar masivamente en sus viñedos el casco inventado por Godoy, pese a tener registrada la propiedad intelectual del mismo.
Las distintas marcas mendocinas pueden llegar a producir entre 1.500 y 40 mil litros por año. Hay firmas que colocan sus productos en Buenos Aires y también fuera del país; otras sólo tienen dos puntos de venta.
Hay, en principio, más acuerdos que divergencias sobre flexibilizar sanciones, pero el límite a la implantación de tintoreras promete endurecer el debate. Algunas posiciones.