"¿Qué es hoy y aquí la poesía? Interrogantes así -tan profundos como desafiantes- atraviesan las 138 páginas de “Notas de agosto y otros poemas”, el último libro publicado por el escritor mendocino Juan López, que reúne una selección de poemas ya publicados en papel, el texto “Notas de agosto” (de 2008) y una breve muestra de poemas recientes, escritos entre 2005 y 2010.
La palabra de Juan López asume el realismo poético con impulso vitalista, aquel que no renuncia a lo inmediato porque sabe que allí palpita lo trascendente. Permanente viajante de las fronteras entre poesía y discurso político, poesía y periodismo, poesía y texto, la voz lírica de López prefiere ser, antes que verbo, mirada. Así, devuelve las palabras al mundo con un guiño personal y sorprendente.
“Setenta años de poesía”, de Llanos Montivero
Autor de folclore, Llanos Montivero desliza en “Setenta años de poesía” un derrotero autobiográfico con aires de romance, vals y tonada. No es casual, pues, que los últimos cuatro textos de su poemario retomen las líricas de “temas musicalizados” como “Chaya de los llanos”, “Chúcaro”, “Mendoza te extraño” y “Cuando la mujer canta”.
Hojeando hacia el principio del libro, destaca “Canal Cacique Guaymallén”, una pintura cuyana de la ‘Media Luna’ trazada en el curso del agua.
Montivero está convencido de que “¡el que canta a su tierra y su memoria ganará la gloria!”, por eso se vale de la rima y los tópicos y busca reescribir su paisaje entrañable con colores cálidos.
Y pinta: “... dejas tu piel en suaves pinceladas/ es todo belleza poeta del pincel/ al despertar en bellas madrugadas”.
“Aballay”, de Antonio Di Benedetto.
El célebre relato “Aballay” de Antonio Di Benedetto es el punto de partida de la película homónima de Fernando Spiner. De allí que la editorial Adriana Hidalgo haya decidido lanzar un libro que suma el guión cinematográfico de Spiner, más una adaptación gráfica y notas del director.
“Aballay”, la película, es también un nuevo abordaje de la gauchesca, con el desafío de salirse del estereotipo de la gauchesca pampeana –en esta ocasión, es el gaucho habitante de los Valles Calchaquíes con su importante influencia indígena– y de redescubrir al gaucho como personaje, con la liturgia de sus armas, su relación con la ley y su íntima vinculación con el caballo, protagonista fundamental de la colonización.
La película retoma una tradición que puede rastrearse desde “Nobleza gaucha” (1915), de Humberto Cairo, a “Juan Moreira” (1973), de Leonardo Favio.
En fogonazos, Mariela Encina Lanús traza las peripecias de una superviviente en el corazón de la ciudad. Una suerte de crónica fragmentada, en la que el desamparo teje las estrategias de una muchacha que intenta ‘camuflarse’ en la mirada de los otros.
Nicolás está desesperado porque la chica de la facultad es ‘toda histeria’: él pide, exige, una respuesta final en el relato breve “Decime, sexy nena, hasta dónde vas a llegar”. Pero Daniel Potaschner también juega, aquí, a musicalizar las ‘aventuras’ de un inquilino en tono de blues.