Ojos de empleados

En fogonazos, Mariela Encina Lanús traza las peripecias de una superviviente en el corazón de la ciudad. Una suerte de crónica fragmentada, en la que el desamparo teje las estrategias de una muchacha que intenta ‘camuflarse’ en la mirada de los otros.

sábado, 04 de febrero de 2012
Ojos de empleados
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Sube las escaleras.

–Hola, vengo a buscar la llave.

Saca la llave. Llave en cerradura. Girando la llave, puerta que se abre.
Pasillo. Espejo. Baño.
Lavamanos: Canilla. Agua. Agua corriendo. Calentate, agüita.

Cartera: 1- Jabón usado, chiquito, finito. 2- Sobre de champú, no le queda. Algo quizá, peor es nada. 3- Toallita, doblada en cuatro, mugrienta, gastada, pero seca, todavía seca. Suspira, respira, peor es nada. 4- Bolsa con talco. 5- Algunas pinturas.

Cae la ropa. Cae el agua. Piso frío; ¿ojotas?, no. Callos pisan-piso-frío. Piel de gallina. Jabón recorriendo mujer gallina. Puta madre, no se calienta. Espuma, no. Raspa lámina de jabón. Axilas. Vientre. Brazos. Sexo. ¿Pies? no, después talco. Pelo. Pelo enredado, seco, tintura vieja, absorbe champú. Un día de estos me lo corto.

Rápido todo. Siete minutos. Enjuagar, tirarse agua. Listo, listo.
Misma tanga agujerito creciendo, alguna vez lo voy a coser; misma remera, mismo pantalón. Algo de talco. ¿Peine?: los dedos.

Pintalabios marrón. Tapaojeras. Tacos vencidos, en ruinas, callos potentes. Muestra de colonia. Cuello. Muñecas. Lengua. Colonia ardiendo en lengua, tapando aliento, llegando a caries.
Luego espejo, por lo menos estoy limpia –qué raíces de mierda– por lo meno'... – ¿y la llave, dónde dejé la...?

Cartera: ¿jabón?, restos; sobre de champú ya no; pintalabios, tapaojeras; papeles; lapicera; toalla en bolsa y bolsa con talco; papel higiénico. Mano loca, perdida, buscando, ¿y las llaves?
Puerta que suena. Golpean puerta. ¿Y las llaves? Golpean puerta. ¡Las llaves! Golpean puerta. Cartera abierta, mundo-cartera cayendo al piso. Quebrándose Pintalabios ¡la puta madre! ¿Llaves? no.

Madera de puerta en silencio, sólo crujiendo. Ojos histéricos clavándose en picaporte. Mano tranquila encontrando llaves, acá estaban la madre que lo'...
Salir corriendo zapatos, llevando cuerpo bañado, cabeza chorreando champú, axilas aspirando talco.

Correr, pero antes devolver llave. Llave-de-puerta-de-baño de edificio público. Decir gracias, acá te la dejo a secretaria-de-oficina del primer piso. Ésta todavía me la presta.
Y luego correr. Y en cada paso, sentir clavados los ojos-de-empleados-de-edificio-público y la transpiración en la espalda.
–No sé por qué carajo me miran así, por lo menos estoy limpia.

(A la chica que se baña en el baño de la Subsecretaría de Turismo).

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