Los esfuerzos del Iscamen y de los productores de Mendoza no fueron suficientes para frenar la plaga de la Lobesia Botrana o “polilla de la vid” que ya se extendió al Sur de la provincia convirtiéndose en una plaga provincial. Las barreras sanitarias, más la aplicación reforzada de agroquímicos, no fueron suficientes para detener el avance de la polilla.
A la mala noticia, le sigue la buena: las pérdidas de kilos ocasionadas por la plaga son menores, según comentaron los productores. “En los puntos donde arrancó, Maipú y Luján, la plaga está contenida, no han avanzado, pero aparecieron nuevos focos en Tupungato, no demasiado agresivos, pero hay”, confirmó Marcelo Casazza.
“Ahora la zona bajo cuarentena es toda la provincia, pero la presión de la plaga no es tan importante. En los viñedos nuestros no vemos que se pierdan muchos kilos de uva por la Lobesia. Es casi una rareza encontrar Lobesia incluso en Maipú, donde primero se detectó la plaga. Creo que la forma en que se está haciendo la lucha deberá revisarse, hacerla más racional y más enfocada”, evaluó por su parte Carlos Danti.
Enólogos y agrónomos que asesoran a viñateros coinciden en que la merma en áreas y variedades será compensada con producción de alta gama.
Un especialista italiano, que recorrió Mendoza, pone énfasis en el control del vigor y en sistemas de conducción que faciliten la mecanización.