Un papel que no quiere ningún actor

Edición Impresa: viernes, 03 de febrero de 2012

Por Oscar Guillén

El caso Del Curto ha despertado polémicas que trascienden lo jurídico y que ha llevado a los lectores a "ponerse en la piel", del actor. Bien mirado, un actor que convence.

Para tratar de plantear el asunto con cierta amplitud hay que decir que hubo una víctima, Juan Lucero (29), a quien le dieron cinco balazos mientras tomaba unas cervezas en un bar de La Alameda. El caso fue resuelto por la Policía y la Justicia  y el culpable condenado.

Del Curto fue un sospechoso. Un error policial lo transformó en eso y el fiscal especial Daniel Carniello rápidamente resolvió el entuerto, saltándose eso que llamamos "los (larguísimos) tiempos de la Justicia": en dos días y monedas determinó que no era el culpable y lo mandó a su casa.

¿Qué sufrimiento real padeció el actor-docente? Su papá le avisó que lo buscaban por homicidio. Consiguió un abogado y éste le recomendó "guardarse" hasta que se descubriera la verdad.

Seguramente no debe ser agradable saber que a uno lo busca la Policía. A nadie le gustaría interpretar ese papel, es de terror. Pero convengamos que esa sensación se alivia en un cincuenta por ciento cuando uno se sabe inocente y decide, tras ser asesorado, esconderse en la casa de un amigo.

Estamos en un bar y sale un loco y le pega un tiro a un cliente. Llegan los investigadores. Todos somos inocentes hasta que alguien pruebe lo contrario, pero todos somos sospechosos hasta que alguien pruebe lo contrario. Si no se parte de este principio -digamos "chandleriano"- ninguna investigación podría progresar. Todo dato debe ser chequeado. Hasta la absurda hipótesis de que el asesino es el actor.

En esta "perversa" mecánica -que incluyó un error inicial- cayó Del Curto, el actor en cuya piel ningún lector hubiera querido estar.

Hay gente que pasa meses y hasta años preso antes de poder probar su inocencia (salvo si uno es millonario o tiene amigos vip). Y cuando demandan al Estado terminan perdiendo el juicio. Hay casos a montones. El actor podrá apelar el fallo que lo obliga a pagar 50 mil pesos a los abogados. Si lo hace, se arriesga (más con este antecedente) a doblar su deuda y tener que hacer malabares.

Más notas de esta sección
Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados