Los chicos toman clases de natación y participan de talleres de danza, plástica y educación física. (Gisela Manoni / Los Andes)
"Aprendimos a hacer unos calendarios con papel reciclado", cuenta entusiasmado Alex Bustos (8) y agrega que se lo dará a su mamá cuando vuelva de la cosecha. Aunque la actividad plástica del día estuvo interesante, él no cambia por nada el momento en que los profes anuncian la gran zambullida diaria en las piletas del polideportivo Francisco Rizzo, de Tupungato.
Hace unos años, cuando llegaba el tiempo de la vendimia, Alex no tenía más opción que quedarse al cuidado de sus hermanos mayores o acompañar a sus papás a las labores de la finca Alco Don Alfredo, en el Cordón del Plata. Ahora, pasa a buscarlo un micro todas las mañanas a las 7 por su casa y lo traslada hasta el polideportivo municipal, donde desayuna y después arranca con las clases de Natación, Danza, Plástica y Educación Física. "No quiero que empiecen las clases", confiesa.
Desde hace 7 años, se lleva a cabo en Tupungato un programa socioeducativo que apunta a erradicar el trabajo infantil y proteger a los niños de los distintos riesgos que corren al acompañar a sus papás en las labores agrarias, desde picaduras de insectos hasta serios accidentes con maquinaria.
Durante este mes, más de 50 chicos comparten actividades durante la semana. Los niños de entre 1 y 5 años asisten al centro de Desarrollo Infantil Cachorritos, mientras que los de 6 a 14 años tienen sus actividades en el polideportivo municipal. Después, todos juntos cierran una mañana de aprendizaje y recreación en el restaurante Al Oso, en la villa cabecera de ese departamento.
Desde que arrancó en el 2005, el programa 'Educar en Vendimia' se impuso como un desafío social compartido entre efectores públicos y firmas privadas. De esta manera, el municipio de Tupungato pone a disposición la movilidad y toda la infraestructura para el programa y junto al Estado provincial se encargan del sueldo de los cuatro docentes y de la atención de los pequeños en el jardín maternal. Por su parte, las empresas de la zona financian el desayuno, refrigerio y almuerzo que perciben los beneficiarios cada día.
"Hay chicos que vienen desde hace siete años, ya somos como una gran familia. Cuando cumplen los 16 años, quieren seguir viniendo", cuenta José Guzmán, el profe de Educación Física que coordina el proyecto pedagógico.
Los mismos dueños de los emprendimientos vitivinícolas sabían que no podían tener a los chicos en sus fincas, pero a la vez no podían darse el lujo de quedarse con menos cosechadores. Fue así que la gente de Chandon Argentina largó la propuesta y enseguida se sumaron otras empresas.
Han participado distintas firmas, actualmente -además de Chandon- está Catena Zapata y Alco-Canale. Mario Sonzogni, jefe de viñedos de bodega Chandon en Tupungato y La Consulta, destaca "el programa tiene un alto impacto positivo porque aporta soluciones a la problemática del trabajo infantil y ofrece ámbitos de contención para niños y adolescentes. Sería necesario complementarlo con planes de inclusión o acercamiento de los jóvenes a la cultura del trabajo".
Tiempo antes de que empiece la cosecha, las mismas firmas y gente de la consultora Manpower ofrecen este servicio a las familias, que deben firmar una autorización para que sus hijos participen del programa.
"Las familias están conformes porque saben que sus hijos están seguros y bien alimentados. "Una mujer pasó de cosechar 5 tachos a 11 en una mañana", apuntó Claudia Crisafulli, de Unitiva, quien marcó la necesidad de que la doble escolaridad arranque apenas inician las clases.
Regularán el tránsito vehicular, peatonal y del convoy eléctrico, que será inaugurado el próximo martes, en el inicio de clases.
Realmente una magnífica solución para todos. Espero que llegue a todos los departamentos
me parece perfecto!!! igualdad para todos!
Qué buen programa! Ojalá se extendiera por otros departamentos! Felicitaciones a los docentes, a los chicos y a los papás, que han tomado conciencia también. Excelente.