Los piratas del asfalto prefieren vino y cerveza

En lo que va de año se han robado tres camiones con bebidas alcohólicas, mercancías muy fáciles de "revender". Según la policía y los transportistas, es una actividad delictiva en auge aunque “poco usual”. Creen que a veces se trata de robos por encargo.

Edición Impresa: domingo, 19 de febrero de 2012
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Los piratas del asfalto prefieren vino y cerveza

Los camioneros son sorprendidos por bandas armadas, en parajes solitarios. (Archivo / Los Andes)

Cinthia Alvea - calvea@losandes.com.ar

Un camión cargado de mercaderías de rápida "reventa" es interceptado por un vehículo en algún paraje solitario de una ruta mendocina. Dos o tres hombres armados ordenan al chofer dejar su camión y subirse a un auto.

El camionero es obligado a realizar largos "paseos" por zonas rurales del Gran Mendoza, con los ojos cubiertos. Durante este periplo, en algún galpón o casa se descarga el camión. Después, sincronizadamente, se deja al rehén en cualquier lado, al tiempo que es encontrado el camión vacío. 

 Así es como vienen operando, al menos en los atracos ocurridos este año, las bandas de piratas del asfalto que trabajan en Mendoza. Si bien en nuestra provincia todavía es una forma delictiva "poco usual", todos los involucrados coinciden en algo: los casos de piratas del asfalto vienen aumentando desde 2011.

"No es muy normal esta forma de delito pero se ha acrecentado desde mediados de 2011" advierte el oficial principal Marcelo Villarreal, jefe de la División Automotores de la Policía de Mendoza.

Al ser Mendoza paso obligado de buena parte del comercio del Mercosur, se transforma en un lugar clave: mercadería -de todo tipo- que está sólo de paso o que se exporta, circula a diario por las rutas locales. Los delincuentes no permanecen ajenos ante este movimiento permanente.

"El hecho de que el mapa del delito de los piratas del asfalto ha dejado de ser propio de la zona de Capital Federal y Gran Buenos Aires y se haya trasladado en parte a Mendoza, hace pensar que estos delitos son más comunes ahora", afirma Fabián Andreu, director de la empresa de transporte Andreu, que lleva cargas a provincias y países limítrofes.

El empresario indicó que la geografía de nuestra provincia facilita en algunos aspectos el trabajo de estas bandas organizadas.

"No hay estructuras tecnológicas para contrarrestar estos hechos delictivos. En ciertas rutas se pierde la señal de las antenas de telefonía  y por eso no funcionan, por ejemplo, las alarmas de pánico", explica Andreu.

La elección del pirata

Los robos perpetrados por piratas del asfalto, que han sido dados a conocer a la prensa este año, han involucrado camiones que transportaban bebidas alcohólicas. Este tipo de cargas están consideradas como una "vedette" dentro del ámbito de la piratería.

Pero no sólo éstas forman parte de las mercaderías consideradas  por las empresas como "de alto riesgo". Además de las bebidas, los blancos más buscados por los delincuentes -a nivel nacional- son productos alimenticios, aunque no se quedan atrás los combustibles y el cobre.

El año pasado, en Mendoza, fueron secuestrados camiones cargados con vino y carne.
Cuando el camión lleva algún tipo de carga "preciada" se toman medidas especiales. Por ejemplo, el camionero debe reportarse en la central que lo monitorea en períodos cortos, de un minuto a cinco. Así, el recorrido del camión se controla permanentemente.

"Si se desvía aunque sea algunos metros de la ruta obligada, se emite una señal de alerta", sostiene Andreu.

Por su parte, el oficial Villarreal explica que el mercado del vino acrecienta el trabajo de los piratas del asfalto. "Muchas veces se trabaja con la mercadería colocada, es decir, se roba un camión específico, que ya está marcado, entregado", explica el oficial inspector.

Con el camión en poder de los delincuentes, el resto es fácil. Se desactiva todo tipo de control satelital que pueda tener el transporte y luego se vacía. Después, la mercadería es "vendida" dentro o fuera de la provincia.

Una banda con una rubia

En lo que va de 2012 los piratas del asfalto locales han actuado en tres ocasiones. Se llevaron dos camiones cargados con vino y otro con cerveza en latas.

El primer atraco ocurrió el 25 de enero pasado. Ese día 156 mil latas de cerveza de la marca Bieckert fueron robadas de un camión de una empresa chilena  conducido por Lucas Saavedra (30).

El chofer iba por la ruta Internacional 7, en las cercanías de la destilería de Luján de Cuyo, cuando divisó a una mujer rubia en un Fiat Palio que tenía el capot levantado y que parecía tener algún desperfecto mecánico.

Saavedra bajó del camión para prestar ayuda a la mujer y en ese momento apareció una Toyota Hilux de color negro, cuyo conductor le apuntó con un arma. Dos delincuentes descendieron, sujetaron al camionero, lo metieron a la Hilux y le taparon la cara con una manta.

Mientras uno de ellos subió al camión, el otro puso en marcha la Hilux. La rubia y el Palio ya habían desaparecido.

Saavedra fue abandonado después de las dos de la madrugada del día siguiente en Rodeo de la Cruz. Dos horas después fue encontrado el camión en calle Severo del Castillo, en Corralitos, sin la carga de cerveza, completamente vacío.

Pero el martes de la semana pasada, la Unidad Investigativa de Luján realizó un allanamiento en una casa de la manzana "E" del barrio Pedro Molina I, de Guaymallén.

Allí se encontraron 4.425 latas de cerveza marca Bieckert que formarían parte del botín robado en Luján.

Luego, quedaron detenidas tres personas, identificadas por la policía como Oscar Argumedo (30), Diego Argumedo (31) y Lidia Oyarce (58).

Según los investigadores, formarían parte de una banda organizada dedicada exclusivamente a los asaltos en rutas, una actividad a la que muy pocos delincuentes se dedican en Mendoza.

Vino y se fue

El 30 de enero pasado, Leonardo Tarántolo (41), manejaba un camión que llevaba 29 mil litros de vino que pertenecían a la bodega  Fecovita. En total, eran 21 pallets de botellas de Toro Viejo y una cantidad no especificada de cajas de vino de esa misma marca.

Cuando llegó al Acceso Este, en el tramo que la arteria recorre Guaymallén, apareció frente al vehículo una camioneta blanca que lo interceptó. Cuatro hombres armados amenazaron a Tarántolo y lo obligaron a bajar del camión y subir a la camioneta.

Tarántolo fue abandonado en el barrio Claveles Mendocinos, de Luján. El camión fue hallado horas después en las cercanías de la estación de servicio San Pedro, de Rodeo del Medio, Maipú.

El último golpe ocurrió el 8 de febrero pasado cuando también el blanco fue un camión cargado de vinos de la bodega Fecovita.

A la 1.30 , el camionero Alejandro Aciar (40), conducía un camión Ford con semirremolque cargado con 38 pallets de vino por ruta 7. Cuando llegó a Las Catitas, Santa Rosa, apareció una camioneta Kangoo que lo interceptó. De allí, se bajaron dos hombres armados, que lo amenazaron y lo obligaron a bajar del Ford.

Aciar fue liberado 10 horas después en Barrancas, Maipú. A las 12.30  del día siguiente el camión fue hallado en la esquina de Santa María y Zanetti de Beltrán, Maipú. Pero, al igual que en los casos anteriores, en su interior ya no había nada, como ocurre siempre en las historias de piratas.

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