Las jugadoras de Círculo Policial disfrutan de la familia y el equipo. (Marcelo Ruiz / Los Andes)
domingo, 12 de febrero de 2012
Ellas se animaron a tomar al deporte como una excusa para desarrollar la amistad, como una forma de recuperar las raíces de lo lúdico.
El resultado de esta particular alquimia, amalgamada por sus historias de vida, dio como resultado el título anual 2011; un trofeo que -como el del campeonato Clausura- también da cuentas de un camino de crecimientos personales.
“El vóley es una excusa para divertirnos”, asegura Cecilia Romano. La jugadora, de mayor edad del plantel, no oculta que es una verdadera apasionada por el voley.
En su casa este deporte es un tema de conversación habitual y su hija Paula Bertona -heredera de una gran tradición de familia- es multicampeona en la Primera del Club Mendoza de Regatas.
“Nos divertimos y eso es lo que transmite el equipo dentro y fuera de la cancha”, cuenta la profesora de educación física y responsable de una escuela de vóley en Rodeo de la Cruz.
“Como todas, tengo problemas con los horarios, pero trato de organizarme para estar y no fallarle a mi equipo. Soy una persona tranquila y creo que eso es lo que puedo aportar al grupo”, finaliza la central de 50 años,
Previo a la entrevista, siete de las integrantes del elenco de Maxi vóley de Círculo Policial sonríen bajo el flash del fotógrafo Marcelo Ruiz.
Ellas bromean, se muestran cómplices y también dueñas de una gran naturalidad. Después, abandonada la cancha y el pequeño coqueteó con la cámara, no dudaron en puntualizar “el respeto mutuo, la solidaridad y la amistad” como los valores del equipo.
Este plantel que nació a mediados de 2010, luego de que parte de sus miembros abandonaran el conjunto de Luján, comenzó a transitar un camino particular. Si bien existían objetivos deportivos, ellas lograron quitarse la mochila de los resultados y dar lo mejor de cada una fue la premisa.
Mariana Fredes (35 años) es la ejecutiva del grupo; ella trabaja en el sector de logística de una empresa de transporte y acompañada por sus hijos además de jugar como punta, reparte su tiempo entre los entrenamientos, el trabajo, los entrenamientos y los trámites en la Asociación.
“Hago un gran esfuerzo, pero también disfruto mucho de lo que hago. El vóley es mi pasión y la disfruto más entre amigas”, puntualiza.
Algo similar vive Ariadna López (37), la maestra jardinera de mirada plena. “Gracias a mis suegros, que cuidan a mis hijos puedo hacerme el espacio de tiempo para jugar. Había empezado cuando era chica, pero regresé a las canchas después de varios años y de una operación de ligamentos”.
“Y tenemos que decirle que saque dentro de la cancha”, bromea la líbero Fernanda Paganini. Tal vez el mejor secreto de este equipo sea quitar la presión del juego, volver a vivirlo con la pureza de los niños.