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El fin de semana ideal de Griselda López Zalba

La cantante lírica brilla desde los escenarios mendocinos, y cuenta por qué su vida es respirar música.

El fin de semana ideal de Griselda López Zalba
Griselda López Zalva: "El canto lírico me completa".

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viernes, 23 de noviembre de 2012

La música marcó su historia desde muy pequeña, y como sangre caliente que corre por las venas signó esa pasión, hasta llevarla a la docencia y al mundo mágico del canto lírico en los escenarios mendocinos.

Joven, bella y sensible, la talentosa Griselda López Zalba es en Mendoza, una de las referentes jóvenes que ha logrado desde el canto lírico, y su voz soprano, interpretaciones exquisitas que hacen eco en el medio artístico.

Hoy se descubre en “Mi fin de semana ideal”.

- ¿Cómo nació en vos la vocación del canto?

- Nací en Olavarría y allí viví hasta los seis años. Cuando llegué a Mendoza tuve la suerte de que a mis padres les pareciera buena idea llevarme al Coro de Niños de la Municipalidad de la Capital, y allí empecé a relacionarme a partir de lo que más me gustaba hacer: cantar.

Años después, al ingresar a la escuela del Magisterio, continué mi actividad coral. De a poco fui descubriendo mi vocación y, por supuesto, recibí un empujoncito de parte de mis profesores que notaron en mí, el gusto por la música y la capacidad para desarrollarla. Fueron ellos quienes me impulsaron a estudiar canto.

- ¿Cómo se fue desarrollando esta creciente vocación?

- Yo soy un producto del canto coral. Empecé cantando en coros y esta experiencia colectiva, con los años, me abrió la puerta del canto solista. Desde las primeras representaciones escolares, hasta el protagonismo en distintas óperas. El coro también me abrió la puerta de entrañables relaciones con gente maravillosa.

Mis primeros amigos se los debo a la música; los últimos también. Al egresar del Magisterio mi profesor, Ricardo Portillo, me invitó a participar de otro de sus coros por el que yo sentía profunda admiración. Era el Coro Mayor de la Municipalidad de la Capital, en el que estuve durante 15 años y me enriqueció profundamente. Ingresé a la Escuela de Música en la cátedra de la profesora Silvia Nasiff. Pasaron los años e, indiscutiblemente, mi vocación se fue reafirmando.

En el 2006 conocí a la maestra Ana María Russo quien me pidió que audicionara para la ópera “Rigoletto”, de Verdi, que iba a ser dirigida por ella aquí en Mendoza. Fui con la intención de adquirir un papel secundario, y me llevé una sorpresa enorme al enterarme que había sido elegida para el rol principal de “Gilda”. Después de realizar este personaje, supe que había nacido para ser cantante.

- ¿Por qué elegiste la rama lírica?

- Soy soprano y, desde siempre, vi al canto lírico como un desafío importante, un reto. De alguna manera siento que la belleza que se anida en esta música no sólo me alimenta, sino que me explica y me completa. En particular, amo la música antigua, barroca especialmente, porque tiene una simpleza a prueba de siglos. No es espectacular, sino íntima y genuina. Intento encontrarme con esa música, y esos estados.

- ¿Qué significados tiene para vos la música en tu vida?

- Mi vida lleva muchos años ligada a la música. Forma parte de mí y ha modificado todo en mi entorno. Es mi forma de entender el mundo; es un latido para mí. Quizá la manera más clara en la que me comunico. En ella me regocijo y me refugio. Me provoca, me desafía, y es un sitio en donde florezco también. Creo que he nacido para hacer lo que hago. Y hacerlo me pone muy feliz.

- ¿Cómo es un día en tu vida?

- Ufff... Estudio desde temprano, levanto a mi hija Lucía, hacemos deberes o pintamos, y vamos de ronda por los almacenes del barrio. Doy clases de canto en forma particular. Trabajo como profesora de canto en el Coro Femenino de la Escuela del Magisterio, y en el Coro de la Universidad del Aconcagua. Ensayo mucho también, pues canto en distintas formaciones como “Violetta Club” y “Cuyos Ayres”; y tengo un dúo con Ramiro Albino, con quien damos conciertos habitualmente. También canto en fiestas; como casamientos y diferentes eventos. Me gusta cerrar el día con el hombre que amo y con amigos, y si hay vino y guitarras, mejor aún.

- ¿Qué otros géneros y cantantes escuchás y te gustan?

- Me gusta mucho la música en general, provenga de donde sea. Puedo ir del fado, al rock nacional, la música cuyana, el jazz, el tango... ¿Dos ejemplos? el flaco Spinetta y el mendocino Marcelino Azagüate.

Para conocerla mejor

- Si no hubieras elegido ser cantante, ¿qué te imaginás que hubieras sido?

- Tal vez hubiese podido ser fonoaudióloga, carpintera, chef, modista o pintora... ¡Quién sabe!

- A la hora de vestirte ¿elegante y sexy, o cómoda y casual?

- Cuando no actúo, me gusta estar cómoda; pero en verdad no soy una persona osada para vestirse. Voy más bien de la simpleza a la elegancia de protocolo de los conciertos.

- ¿Qué tipo de películas y directores te movilizan?

- No tengo una preferencia marcada. Quizá me llegan más las historias basadas en hechos reales. Me gustan las animaciones y me encantó “Ratatouille”, creo que es una gran película.

- Tres lugares en Mendoza que ames...

- Últimamente he frecuentado dos lugares maravillosos: San Carlos, en el Valle de Uco, y Valle Grande, en San Rafael. En ellos he compartido en familia, y con amigos, hermosas jornadas al aire libre. A la hora de comer, el lomito completo de “Barloa”, con una cerveza negra fría, y gente que amo, es todo lo que necesito para ser feliz.

-¿Con quien soñás en compartir un escenario y por qué?

- Me encantaría hacer algo con Gladys Ravalle. Ella es una maestra de la vida, una persona valiente, comprometida y un orgullo para los mendocinos.

- Un libro que te marcó o que ames

- Sin lugar a dudas... “El Principito”, lo he leído un par de veces y creo que debo volver a hacerlo.

- La felicidad en la vida para Griselda pasa por...

- Ver feliz a mi hija, amar y ser amada, cantar... Para mí la felicidad es la suma del amor y la música. Analía de la Llana- adelallana@losandes.com.ar
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