sábado, 28 de enero de 2012Luciana Aymar, la mejor jugadora en la historia del hockey mundial, resaltó que la motiva jugar en el “patio de su casa”, cerca de su gente, y reconoció que el equipo quiere llegar a la final de un torneo pero “no siempre se puede”.
“Creo que este equipo, como otros de Las Leonas, trató siempre de transformar la presión en motivación. Siempre queremos estar en la final de un torneo y trabajamos para ello. Y es lógico que la gente, después de los resultados que vinimos obteniendo en los últimos años, nos pida triunfos. pero no siempre se puede y cuando perdemos no nos gusta para nada”, confió.
En relación a cómo está viviendo este último torneo en su ciudad, dijo: “Son sentimientos encontrados, por un lado la melancolía que me genera mi último Champions y por el otro la alegría de poder estar en Rosario y disfrutar de las sensaciones que hemos vivido acá. Pero por sobre todo, disfrutar del cariño de mi gente que es lo más importante”, aseguró la capitana del equipo nacional.
Sobre los recuerdos que le trae pisar nuevamente la cancha, donde Las Leonas coronaron campeonas del mundo en 2010, expresó: “Son muchas las emociones. Cuando pasamos por debajo de la tribuna para entrar a la cancha nos acordábamos de la final. Es muy lindo estar de vuelta acá, nos gusta jugar en Rosario”. En cuanto al 4 Naciones de Córdoba, donde terminaron terceras y sufrieron una preocupante derrota, con goleada incluida, ante Corea del Sur, señaló que “hubo muchos cambios y jugamos diferentes sistemas”.
“El partido contra Corea no lo jugamos para nada bien, pero era un 4 Naciones, es un torneo amistoso. Los partidos más importantes vienen ahora. Por eso cuando juguemos de nuevo contra Nueva Zelanda o Corea, vamos a ver antes los videos para observar lo que hay que modificar”, remarcó la bicampeona del mundo con Argentina.
Para Aymar, estos tiempos, más allá de la competencia en el Champions, es importante para “conformar una estructura defensiva bien sólida, arrancando por las delanteras y terminando por la arquera. Creo que eso es muy importante para afrontar este torneo y los Juegos Olímpicos”, confió.
Finalmente relató la anécdota del perrito que cruzó la cancha durante el partido con China e impedía que dé inicio la segunda mitad.
“Fue una situación increíble. El perro entró con una alegría y empezó a correr para todos lados, fue divertido para nosotras y las chinas. Hice lo que hago yo con mis perros. Me agaché y por lo general vienen a que les hagas cariños, y eso sucedió. Las chicas me decían: 'No puedo creer que justo fue con vos'. Realmente, fue muy divertido”, confió Aymar, que está disfrutando su último Champions en la ciudad que la vio nacer. Y sueña con despedirse con un nuevo título.