Estilo

Spartacus: rebelión y venganza

La tercera temporada de la serie cambia de actor e incorpora nuevos personajes con una historia de sangre y libertad.

Spartacus: rebelión y venganza
Liam McIntyre actuó anteriormente en “The Pacific”, producida por Steven Spielberg.

viernes, 27 de enero de 2012

Mientras se encontraban en plena preproducción para una segunda temporada luego del éxito de la primera, “Spartacus, Blood and Sand”, al actor británico que interpretaba a Spartacus Andy Whtifield se le detectó un linfoma. El canal Starz, responsable de la serie, mientras aguardaba la recuperación de Whitfield decidió filmar una historia anterior; el camino al éxito de la escuela de gladiadores de la Casa Batiatus, con la mayoría de los personajes principales de la primera temporada y otros nuevos con el título de “Spartacus, Gods of the Arena”.

Luego de seis episodios, los planes volvieron a cambiar cuando se conoció la noticia del fallecimiento de Andy a los 39 años en setiembre de 2011. En consecuencia, la producción se vio obligada a cambiar de actor y seguir adelante con la historia que continúa cronológicamente los hechos de “Blood and Sand”. De allí que el reemplazo de Spartacus recayó en el actor australiano de 28 años Liam McIntyre, quien venía de hacer varias series en la televisión en su país y la miniserie “The Pacific”, producida por Steven Spielberg.

Gladiadores sueltos

Muchos espectadores quedaron en shock luego del catártico final de la sangrienta fuga del ludus y el asesinato del despiadado Batiatus, responsable de casi todas las tragedias del tracio convertido en esclavo y devenido gladiador. Una vez en fuga, todos los gladiadores sueltos se han convertido en automáticos enemigos de Roma y para darles caza, el mismo Gaius Claudius Glaber (Craig Parker), oficial del imperio responsable de la condición de esclavo  de Spartacus, es  convocado a la ciudad de Capua con sus tropas para  aplastar la rebelión.

Mientras Spartacus se plantea los pasos a seguir, se descubre en un dilema: ¿se venga de Glaber o lidera al alborotado grupo de gladiadores libres?

Para satisfacción de sus seguidores, para esta temporada, regresan los personajes de Lucretia, la esposa del asesinado Batiatus; el campeón Crixus y  el entrenador Oenomaus, interpretados respectivamente por Lucy Lawless, Manu Bennett y Peter Mensah. También vuelve Gannicus, el gladiador que gana su libertad en “Gods of Arena” (Dustin Clare); Ilithyia (Viva Bianca), la esposa de Glaber; la esclava Naevia (este año interpretada por la actriz Cynthia Addai-Robinson); Mira, la sirvienta amante de Spartacus (Mira Katrina) y el temido Ashur (Nick Tarabay).

Hasta ahora, la serie viene respetando la historia original del héroe Espartaco (Tracia, 113 a. C. - Lucania, 71 a. C.), aquel tracio que dirigió la rebelión más importante contra la República romana en suelo peninsular que más tarde los historiadores llamarían III Guerra de los Gladiadores, entre los años 73 y 71 A.C. Esta misma historia fue llevada al cine con esplendor por el director británico Stanley Kubrick en 1960.

“Spartacus: Vengeance”, que en Estados Unidos se estrena esta noche, se podrá ver desde mañana por Internet en el sitio www.moviecity.com/play, (donde también están disponibles online las dos anteriores temporadas) y se transmitirá por el canal Moviecity el domingo a las 22 y por única vez, a la misma hora también en simultáneo por Cinecanal HD, Cityvibe y Citymix.

El discurso opuesto

El tríptico “Spartacus” es la extensión melodramática y exagerada de la estética gore impuesta por el film “300” de Zack Snyder (incluso le utiliza la misma técnica de efectos especiales, con escenarios virtuales y chorros de sangre pixelada). La serie se regodea principalmente en el discurso de la violencia, fusionándolo con las más desmezuradas costumbres hedonistas y paganas anteriores al cristianismo, semejante al tratamiento del mismo período histórico que HBO hizo en la serie “Roma”.

En “Spartacus”, con ingredientes de folletín telenovelero,  se enredan la típicas conspiraciones palaciegas que hicieran célebre a la aristocracia imperial,  donde abundan simultáneamente las traiciones, los banquetes y las orgías.

En tiempos de ficciones de treintañeros con enredos adolescentes para las comedias y la estructura moral de “Quien las hace las paga” de las series policiales, “Spartacus”, sin ser para nada una obra maestra, atrae desde la antítesis de la corrección; impacta con violencia y sexo explícitos; con personajes crueles que siempre se salen con la suya que la diferencia tajantemente de los modelos  Emmy.  Pablo Pereyra - ppereyra@losandes.com.ar

grafico
Peliculas Cine Genero
grafico