viernes, 27 de enero de 2012Alta, desgarbada en el andar, con la dosis de predisposición justa de quienes se reconocen talentosos, un tanto vaga en sus rutinas de preparación física; obsesiva por perfeccionar algún déficit en su juego, de sonrisa fácil fuera de la cancha, apegada a sus afectos y con envidiable facilidad para comunicarse y ganar amigos.
Así se mostró Vika Azarenka durante los dos años (2003 y 2004) que tuve el honor de entrenarla en el equipo de la ITF en las giras realizadas por los más importantes torneos de Europa y Estados Unidos en la categoría Juniors.
Con una excelente técnica de saque, aunque carente de potencia física propia de su edad, dueña de un revés a dos manos envidiable que podía colocar con profundidad en cualquier circunstancia de juego, muy hábil y astuta en la red, mostraba algún déficit en su derecha, que pese a todo ya se insinuaba potente y dañina. Esta joven (de 15 años en esa época) nacida en Bielorrusia, me hacía presagiar que en poco tiempo alcanzaría los primeros lugares del ránking mundial profesional.
A escasos días de iniciar nuestros entrenamientos, y después de indicarle algunos conceptos tácticos para mejorar su estrategia, percibí que con gran rapidez asimilaba todo lo que se le pedía y lo volcaba en la cancha con sorprendente facilidad.
Recorrimos las giras que se iniciaban en Santa Croce (Italia) y terminaban en US Open. Los resultados obtenidos por Azarenka fueron lentos pero sostenidos. Ganó en Frankfurt, finalista de Bonfiglio, semifinalista de Wimbledon y US Open y campeona de dobles en Wimbledon en 2004, mientras que en 2005 se quedó con el abierto de Australia y el US Open y fue campeona de dobles en Roland Garros y Wimbledon.
Como enseñanza para todos quellos chicos que desean ser un gran campeón, valga esta anécdota: a los 9 años en su ciudad natal Minsk, iba desde su casa al club para una sesión de tenis a las 6 de la mañana, y caminaba 7 cuadras por una calle con dos metros de nieve acumulada durante el largo invierno ruso. A las 8 concurría al colegio y a la tarde volvía a realizar el mismo trayecto para completar su preparación vespertina.
¡Qué satisfacción es para mí verla hoy peleando el uno del mundo! Cuando la vi ganar su primer título importante (el Sony Ericsson de Miami) ganándole a Serena Williams, volví a recordar a la mejor Victoria. Por Betina Fulco - Argentina- Ex jugadora y entrenadora de los equipos de la ITF