Lo cierto es que la buena noticia de la ampliación del Aeropuerto desnuda la otra cara del análisis: o se quedaron cortos los que lo imaginaron útil en esta dimensión o no tuvieron la reacción adecuada los que continuaron a los pioneros, porque no estuvieron atentos a la evolución de la provincia como plaza de visitas y no tomaron las correlativas adecuaciones en el aeropuerto, poniéndolo progresivamente a tono con el crecimiento de la demanda de este servicio.
En este caso, felizmente para los intereses provinciales, veinte años han sido ricos en la afluencia. Pero pobres en la debida atención de funcionarios de varios gobiernos, empresarios concesionarios y de las agencias o negocios ligados a la vida del aeropuerto. Debió haber sido una conjunción de intereses para que Mendoza, a medida que trascendía al mundo, tuviera en tiempo y forma el aeropuerto que debe distinguirla en cuanto se abre la portezuela de un avión.
Porque ante el crecimiento explosivo de la conectividad, el aeropuerto es una especie de primera impresión, de carta de presentación.Y si el concesionario no lo advierte o se distrae, no puede hacerlo un funcionario responsable de los intereses públicos de la provincia.
Es otro mundo este de los 2000, frente a aquél de los ’60, cuando el aeropuerto era casi un galpón anexo a la Base Aérea. Y lo es más aún respecto al mundo que comenzó a mover masas de pasajeros en los ’90, cuando se inauguró el “Francisco J. Gabrielli”. Mendoza creció en la propuesta turística y ya no es sólo una plaza de sol y montaña. Fue además bien promocionada.
Es plaza destacada en cualquier diseño turístico internacional. De manera que la feliz noticia del millón de pasajeros deja al descubierto la falta de previsión o al menos de atención para seguir la evolución imprescindible en nuestro aeropuerto, tanto en términos del servicio civil moderno, como en términos técnicos de vuelos comerciales y aun de defensa regional.
Se anuncian desde marzo obras para su adecuación. Y hasta se ha comenzado a pensar en otra estación aérea anexa, supuestamente de la empresa nacional de vuelos de pasajeros. De todas maneras, es imprescindible que concedente y concesionario cumplan con lo que se prometió hace un par de años: la modernización de la aeroestación con por lo menos 2 mangas para los pasajeros, una debida adecuación de las escaleras mecánicas y los locales de atención de pre-embarque y de embarque.
Se anuncia, y es obvia su necesidad, la ampliación de sectores del edificio para brindar mayor comodidad, mejores ingresos y salidas, ampliación de playas de estacionamiento, servicios comerciales adecuados, nuevos sectores para migración y aduana y cintas para equipajes acordes con los tiempos; modernización del balizado de pista y un nuevo sistema de luces de aproximación. La respuesta a las consultas implicó el compromiso de que estas obras -sólo una actualización- estarán concluidas antes de fin de año.
Por el énfasis en que se trabaja promocionando a Mendoza como plaza de negocios y de turismo, es necesario que no nos vuelva a sorprender la respuesta de los pasajeros del país y del mundo: habrá que pensar en grande en el futuro.