lunes, 23 de enero de 2012No podía ser más injusto. Palmira fue muy superior a Murialdo y mereció mucho más que el 1 a 1 con el que debió conformarse en lo que fue el debut para ambos equipos.
El equipo de Corrales contó con no menos de diez situaciones claras como para convertir, pero solamente hizo una y, para colmo, enfrente tuvo a un adversario que aprovechó al máximo una de las dos situaciones que tuvo.
Palmira fue el dueño absoluto del trámite. Desde el vamos fue el único que propuso un esquema pensando en el arco de enfrente. Rápidamente, el Jarillero se hizo del balón y comenzó a jugar en campo rival. Se hizo rengo para lastimar por el sector zurdo del ataque y lo consiguió. Murialdo esperó atrás, bien plantado con sus dos lungos centrales y sin mucho más para proponer que la velocidad del Enano Vera. Poco, demasiado poco para un equipo con pretensiones. Palmira colocó mucha gente al área y tuvo sus situaciones. Como una de Roldán, tras un centro de Languidey que pasó apenas desviado.
Sin embargo, el que marcaba el camino era el Chori Mortes. Y si hasta antes del gol de Palmira era el mejor, imagínese después del golazo que regaló a partir de un eslalon gigante y una definición propia de un crack.
En el complemento Palmira siguió siendo protagonista exclusivo y casi amplía la ventaja cuando a los 6' reventó el travesaño de Gámbaro.
Pero lo que nadie esperaba llegó: el empate del Canario. Mascareño abrió para Ortiz quien envió un centro, Bassano no la pudo contener y Vera empujó sobre la línea.
Baldazo de agua fría para los de Christian Corrales, que fueron por la victoria que merecían frente a un Murialdo que aguantó como pudo el empate y terminó festejando el punto fuera de su cancha. / Diego Bautista.