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Jesús: la esclava del Libertador

Un historiador mendocino descubrió nuevos datos sobre la criada de San Martín. Periplo de una larga y sufrida vida.

domingo, 15 de enero de 2012

Se llamaba Jesús, y quedó en las páginas de historia como la criada que asistió a Remedios Escalada de San Martín en las tareas domésticas en aquella epopeya sanmartiniana.

En la película "El Santo de la Espada" producida y dirigida por Leopoldo Torres Nilson,  la mulata cobró vida de la mano de la actriz Ana María Picchio, afirmando lo que algunos historiadores dijeron. Pero parece que la vida de la esclava Jesús fue diferente a los que nos contaron. Esto se debe al aporte del investigador y genealogista mendocino Luis César Caballero, quien hace muy poco descubrió nuevos datos en torno a su vida.

La esclava

La mulata Jesús nació en Buenos Aires a fines del siglo XVIII. De descendencia africana, fue adquirida por los Escalada, una familia muy poderosa entre los ciudadanos de la metrópoli del entonces Virreinato del Río de la Plata. Jesús se instaló en la casa de sus nuevos dueños que se ubicaba muy cerca de la Plaza de Mayo. Su amo fue José Antonio, padre de quien sería luego la esposa del Libertador.

En 1812 Remedios se casó con José de San Martín y varios de los esclavos pasaron a los bienes del matrimonio, quienes adoptaron ese apellido. Desde ese momento hasta 1816, esta esclava siguió a la familia del Padre de la Patria a todos los lugares que le fueron designados.

Mendoza, su nuevo destino

En setiembre de 1814, el flamante gobernador de Cuyo, coronel mayor José de San Martín, llegó con su esposa a la ciudad de Mendoza, capital de Cuyo. Traía además de sus equipajes a varios esclavos, entre ellos a la joven Jesús.

Todos se alojaron en una casa que alquiló el Cabildo de Mendoza, propiedad de la familia Álvarez; la misma estaba ubicada en la actual calle Corrientes 343 de ciudad.

Jesús realizaba tareas domésticas como lavar la ropa o cocinar ya que para cada sirviente tenían una tarea específica. Es posible que el contacto con Remedios no haya sido tan cercano.
En aquellos momentos, a los esclavos se los consideraba como piezas comerciales  y a pesar de que la Asamblea del año XIII otorgó la libertad de vientre, pasarían muchos años para que se declararan hombres libres. Durante la época de la independencia un gran porcentaje de las familias pudientes poseía negros o mulatos  y muchos de estos siervos fueron comprados por el Estado para engrosar las filas del Ejército de los Andes.

Para Jesús, la vida en Mendoza fue muy diferente a la que tenía en Buenos Aires. Aquella aldea era muy tranquila. Al poco tiempo de estar en esta ciudad conoció a Juan Muñoz, un mulato mendocino. Ambos se enamoraron y a fines de 1815 se casaron y se fueron a vivir juntos en la propiedad de Juan, abandonando el hogar del entonces gobernador de Cuyo.

Para 1816, Jesús había quedado embarazada de su primer hijo, y también su dueña, Remedios. El 29 de julio de ese mismo año, la mulata dio a luz a una niña con el nombre de Ignacia Benita. Casi un mes después su ama Remedios tuvo a Mercedes, la primera y única hija.

La dejaron en Mendoza

En enero de 1817, las tropas del Ejército del los Andes, iniciaron la marcha para cruzar la cordillera. Pocos días después la esposa del General San Martín y su hija partieron hacia Buenos Aires con todas sus pertenencias menos con la mulata Jesús, quien se quedó con su marido y su pequeña hija en Mendoza.

En 1818 Jesús tuvo su segundo vástago quien falleció en 1820; su nombre era Ignacio. La mulata siguió desempeñándose en las tareas domésticas a las que se le sumaron las de su matrimonio. El tercer hijo nació en 1819 y se llamó Antonio Wenceslao. El 13 de junio de 1820, su dueño, el entonces Capitán General San Martín, vendió a Jesús a don Manuel Peralta por la suma de ciento sesenta pesos. En manos de su nuevo propietario, la esclava siguió con su vida normalmente acompañada de su esposo Juan. En los años posteriores la morena tuvo seis hijos más; el último en 1833. Posteriormente Francisco Reta la adquirió como de su  propiedad.

Recién en 1853, a través del artículo 15 de la Constitución Nacional,  Jesús pudo ser libre. Falleció a los 80 años de indigestión el 9 de diciembre de 1864. Su cuerpo descansa en el cementerio de la Capital. Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar

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