Ernesto Laclau, autor de La Razón populista, filósofo cuya obra ha servido de andamiaje cultural del kirchnerismo, aunque él lo niega, recibió ayer un llamado a su casa en Gran Bretaña que le ofrecía la conducción de la Embajada argentina en Francia, en reemplazo del economista Aldo Ferrer.
Es la segunda vez, desde 2003, que le ofrecen a Laclau la jefatura de una sede diplomática. La primera fue la de Londres. Laclau recibió el ofrecimiento con "fascinación" pero no a la ligera. Es que, como aquella vez primera, el mensaje de Cristina Kirchner al filósofo llegó también con el condicionamiento de que renuncie a la ciudadanía británica.
Renunciar a ser ciudadano del Reino Unido, con el que el país se encuentra en fuerte tensión por el conflicto de Malvinas, es para Laclau dilapidar también a la no poca generosa jubilación que le espera tras décadas de residir en la localidad de Essex. Precisamente Laclau renunció a la oferta para conducir la sede en Londres para no perder la ciudadanía ni la jubilación.
Estará en Malargüe, donde la empresa brasileña Vale desarrolla el proyecto Potasio Río Colorado. Apuran tareas para la cita.
El gremio salió ayer oficialmente a advertir al Gobierno que saldrá a la calle si el techo para discutir salarios es de 18%. El Gobernador dice que no habrá un límite.