Con 11 años fue víctima de un asalto

Ya no hay código y tampoco límites, se dice y los acontecimientos parecen tener la razón. Ocurrió cuando el pequeño fue amordazado y encerrado en el baño. No hay detenidos.

Edición Impresa: viernes, 09 de septiembre de 2011
Con 11 años fue víctima de un asalto

El niño estaba junto a una hermanita, de 5, que dormía. (Marcelo Ruiz / Los Andes)

Cinthia Alvea - calvea@losandes.com.ar

Un niño de once años fue víctima de la delincuencia cuando, al menos, un ladrón entró ayer a su casa de Luzuriaga mientras desayunaba. Al momento del robo, el pequeño estaba en la vivienda junto a su hermana de cinco años, que dormía.

El hecho ocurrió entre las 10 y las 10.30 de ayer en la casa de la familia Pérez ubicada en San Juan al 1200 de Luzuriaga.

En ese momento, Ivana, madre del pequeño Julián, salió junto a su hija mayor para llevarla a su clase de inglés.

"Nunca me demoro en volver más de quince minutos pero ayer me tardé un poquito más", empezó a relatar la mujer.

Según sus cálculos, regresó a su casa alrededor de las 10.25 y fue directo a la cocina. Allí esperaba encontrar desayunando a Julián pero en cambio lo que vio la desconcertó.

"Vi que el desayuno estaba a la mitad y no estaba la notebook", explicó Ivana.

Pese a que le llamó la atención encontrar la comida a medias, la mujer creyó que su hijo estaría en el primer piso de la casa. Hasta ese lugar fue a buscarlo pero tampoco lo encontró.

Nerviosa por la extraña situación, Ivana fue hasta la habitación de su hija más pequeña y notó "un bulto" sobre la cama que la tranquilizó a medias, porque al menos eso le hizo pensar que la niña de cinco años todavía dormía.

"Mientras bajaba las escaleras sentí ruidos en el baño similares a los que hace alguien cuando llora pero la puerta estaba cerrada".

Si bien la situación ya era desconcertante para Ivana, lo que encontró cuando abrió la puerta del baño fue peor.

En la oscuridad, Julián estaba llorando, agachado en un rincón y con la cara mirando hacia el piso.

"Estaba con la capucha de la campera puesta. Lo primero que pensé ,cuando lo vi, fue que se estaba agarrando la pancita porque le dolía algo".

Pero cuando lo levantó, lo que vio la llenó de terror.

Víctimas de un robo

"Estaba amordazado con una remera y con esa misma tela le habían dado dos vueltas al cuello como para ahorcarlo. Además tenía atadas las manos con el cordón de un inflable que tenemos en el patio", siguió el relato la mujer.

Mientras Ivana desataba a su hijo le preguntó qué era lo que estaba pasando.

"Me contestó que mientras él estaba desayunando había entrado alguien que lo ató y lo encerró".

El pequeño Julián sólo pudo ver a un hombre "joven", que tenía la cara tapada y que constantemente le pedía "que no lo mirara ni gritara".

"Apenas lo desaté corrí hasta la habitación de mi hija para ver si realmente dormía. Ahí fue cuando llamé a mi esposo y después a la policía".

Según el relato de Julián, el único ladrón estuvo menos de quince minutos en la casa. En ese tiempo, se alzó con la notebook que el niño usaba para estudiar y una filmadora de la familia.

"Además revisó un vestidor que tenemos en primer piso y revolvió la ropa". Según presume la familia, de ahí sacó la remera roja que usó para amordazar al nene.

Apenas Julián pudo recuperarse del susto, le explicó a su mamá que entre que el ladrón abandonó la casa y el momento en que ella abrió la puerta, había pasado aproximadamente un minuto.

"No sabemos por dónde entró ni tampoco por dónde se fue. Una de las posibilidades es que lo haya hecho por el patio porque de ahí sacó el cordón que usó para atar a mi hijo". Sin embargo, uno de los vecinos de la familia les dijo que había visto una moto tipo Zanella, que tenía una campera y un casco, estacionada a metros de la casa.

"Cuando llegué las dos perras no paraban de ladrar. Estaban abiertas varias puertas y ventanas, incluso la que da a la calle", finalizó Ivana.

Una vez que Julián recuperó la calma, la familia fue hasta la Oficina Fiscal 10 de Maipú a radicar la denuncia correspondiente.

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