Ciencia para todos

Una comparativa entre las concepciones políticas que sobre la ciencia se tienen en Argentina y Brasil y un recorrido histórico sobre la relación entre ciencia y política.

Edición Impresa: jueves, 18 de agosto de 2011
Ciencia para todos

Por Miguel Ángel Gutiérrez - Graduado en Ciencias Políticas. Doctor en Historia. Dirige el Centro Latinoamericano de Globalización y Prospectiva, Nodo del Millennium Project.

Mientras en Buenos Aires mucha gente se deslumbra con la gigantesca exposición de ciencia y técnica: Tecnópolis, Brasil anunció un concurso internacional para investigadores y docentes extranjeros en áreas científico tecnológicas de punta, consideradas estratégicas para el futuro de Brasil.

Orientado a jóvenes investigadores extranjeros, que perdieron sus empleos en todo el mundo, afectados por la crisis de 2008, prevé otorgar 1.200 becas de 5.000 dólares mensuales para trabajar en universidades y centros de investigación del país. Asimismo, se ofrecerán unos 400 empleos para investigadores líderes, hasta 2014, a quienes se les pagará unos 120.000 dólares anuales y gastos de hospedaje y transporte, totalizando ambas convocatorias un costo anual que oscila entre 120 a 150 millones de dólares.

Pero esta importante iniciativa no es una inteligente medida aislada. Un programa complementario ofrecerá becas a 75.000 graduados brasileños en ingeniería y ciencias exactas, para especializarse en el exterior con un costo de 234 millones de dólares anuales hasta 2014, menos de un cuarto de lo que nos costaría el campeonato unificado de la AFA. La iniciativa, bautizada "Ciencia sin Fronteras", pretende cambiar fuga de cerebros por traer inteligencia al país.
 
"No pretendemos perfeccionar 75.000 científicos individuales o 75.000 Einstein, sino formar la base del pensamiento del país, que estos estudiantes vuelvan y transformen con su capacidad y con su formación, el conocimiento y la innovación del país", destacó Rousseff. El Gobierno brasileño ya inició negociaciones con cerca de 100 de las mejores universidades del mundo.

También anunciarían un proyecto para instalar una decena de escuelas multilingües en 12 localidades de zonas de fronteras. En ellas se dictaría enseñanza normal por la mañana y los estudiantes asistirían a clases conjuntas de ciencia durante la tarde. Este programa se propone integrar mitad niños brasileños, mitad niños del país fronterizo, profesores de ambos países, escuelas bilingües portugués y español para generar una educación científica.

Finalmente otro proyecto -"Andar de Nuevo"- tiene como objetivo que un parapléjico pueda dar el puntapié inicial de la Copa del Mundo para lo cual los científicos brasileños trabajan para conectar un hombre a una máquina controlada por el cerebro.

Esta apuesta a la inteligencia para crear futuros, no es algo totalmente novedoso; reconoce mucho e interesantes antecedentes, como los Estados Unidos, que en el período interguerras recibieron en su universidades científicos europeos, especialmente físicos que se dedicaron a profundiza la investigación en fisión nuclear.

Una carta de Einstein en setiembre de 1939 al presidente Franklin D. Roosevelt advertía que acorde con el estado del arte en esta cuestión puede llegar a ser posible generar una reacción nuclear en cadena en una gran masa de uranio, a partir de la cual grandes cantidades nuevas de energía y radiación, lo que parece casi seguro que podría lograrse en un futuro inmediato.

Esto posibilitaría desarrollar bombas de un nuevo tipo extremadamente poderosas y manifestaba su preocupación por la posibilidad de que Alemania, que ya había iniciado su proyecto Uranio, alcanzara primero dicha tecnología. El presidente respondió designando una comisión que inició el Proyecto Manhattan para construir la bomba atómica, con la participación de miles de científicos diseminados en diferentes centros a lo largo de los Estados Unidos.

Años más tarde, pocos meses antes de que la primera bomba fuera lanzada sobre Hiroshima, en un nueva carta Roosevelt le informaba su preocupación porque la tecnología nuclear alcanzada pudiera usarse por el Pentágono sobre objetivos civiles, acorde con ciertos indicios que percibía, tal como efectivamente ocurrió. En esta oportunidad no tuvo respuesta.

Esto significó un cambio fundamental en la relación de la ciencia con el Estado y también con extraordinarias consecuencias para los sistemas políticos, económicos y sociales de todo el mundo.

Aún antes del fin de las hostilidades en Europa, las fuerzas especiales estadounidenses y británicas fueron enviadas a Alemania para la caza de especialistas, científicos y técnicos alemanes para desarrollar la tecnología de cohetes e incautaron planos y prototipos. Los soviéticos y los franceses se sumaron a la caza de cerebros. El interés inicial soviético apuntaba al desarrollo de armas nucleares, mientras que los franceses se ocupaban de la tecnología de los tanques alemanes pero también ampliaron rápidamente su cobertura de inteligencia a un amplio abanico de tecnologías y procesos científicos.

En menor medida América Latina tuvo su proceso de transferencia de tecnología a partir de la migración de ingenieros y científicos alemanes, primariamente orientada a la industria militar de Argentina y Brasil, impulsando la aeronáutica e incluso la investigación nuclear. Más recientemente, el programa brasileño para sumar científicos de Europa oriental tras la caída del muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética.

He señalado en notas anteriores mi preocupación porque nos refugiemos sin fisuras en la ciencia y la tecnología para la solución de todos nuestros problemas pero no se puede ignorar la trascendencia de esta política.

No se trata de competir con la producción científica y tecnológica mundial ni replicar la agenda internacional de la investigación en Brasil sino que, mediante una adecuada lectura de la situación mundial, se haga un uso inteligente de la globalización del conocimiento en beneficio del país, para construir capacidad de innovación. Indica también una clara percepción de las prioridades y la necesidad de trascender los horizontes locales para tener un fructífero entrecruzamiento que modificará sustancialmente la masa crítica en ciencia y tecnología en la región.

Es de esperar que estas iniciativas nos sirvan de incentivo, no para competir -como lo haría el pensamiento convencional- sino para sumarnos una iniciativa de tanta trascendencia estratégica. Es comenzar hoy a construir el futuro, con el mayor grado de autonomía posible.



Las opiniones vertidas en este espacio, no necesariamente coinciden con la línea editorial de Diario Los Andes.

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