“Tato” tenía una trayectoria de 15 años como piloto.
El hombre sabía de estrategia al momento de alzarse al vuelo. Cada vez que hablaba de su profesión como parapentista daba cuenta de que conocía tan bien los secretos del viento como las mañas de los cerros y laderas. Francisco Vargas (49), fue un referente de este deporte en Mendoza y movido por su ímpetu de ir siempre por más, decidió participar del XII Campeonato Mundial de Parapente, que comenzó el domingo pasado en el ayuntamiento de Piedrahíta (España).
Había viajado días antes al país europeo con la esperanza de volver a tierra mendocina con un trofeo más; uno de esos que supo cosechar a lo largo de su trayectoria. De hecho, “Tato”, como era conocido en el mundo del parapentismo, había logrado en dos oportunidades (2006 y 2009) el título de campeón nacional. Además, el piloto había logrado la mejor demostración de su carrera durante 2007, en la Copa del Mundo que tuvo lugar en Córdoba.
Ayer, la noticia sobre su fallecimiento, mientras participaba del último campeonato mundial, consternó a ese deporte y en particular a Mendoza. De acuerdo a la información que durante todo el día trascendió en los medios internacionales y en la página web oficial del torneo, Francisco impactó contra una ladera a escasos kilómetros del área del despegue.
Un portavoz de la subdelegación del gobierno regional fue el encargado de informar el trágico accidente. Según el comunicado oficial de la organización, el mendocino murió a las 14 horas de España, las 10 en Argentina.
Luego de conocerse en Mendoza, el hecho no tardó en generar dolor entre sus conocidos y allegados. “Durante la última comunicación que pudo mantener con la Guardia Civil ‘Tato’ había expresado que le costaba mucho respirar. Eso es lo que sabemos”, explicó con dolor Ana Mussi, piloto y ex compañera de vuelo de Francisco.
Ana agregó que según la comunicación oficial de la Guardia Civil de Piedrahíta, los servicios de emergencia intentaron rescatarlo, pero Francisco ya había muerto al chocar contra el cerro.
Durante la trágica jornada de ayer, también hubo que lamentar otra pérdida, pues en el mismo torneo perdió la vida Eitel von Muhlenbrock, un competidor chileno. De acuerdo a los datos que se confirmaron, Eitel "perdió el control de su parapente y se estrelló".
Los cuerpos de ambos pilotos fueron rescatados con helicópteros de la Guardia Civil, organismo que investiga las causas de las caídas. Las primeras hipótesis acerca de las razones que podrían haber ocasionado estos inesperados accidentes sólo hacían referencia a que las dos naves eran del mismo modelo, tienen mayor rapidez pero a la vez poseen menos seguridad.
Por otra parte, el alcalde de Piedrahaíta, Federico Martín, adelantó que en ninguno de los dos casos los paracaídas funcionaron y esto provocó la repentina caída.
Un deportista muy querido
A Francisco Vargas siempre le atrajeron los deportes relacionados con el aire. Primero, había pensado en el paracaidismo “pero me enganché con el aladelta”, había contado a Los Andes durante una entrevista realizada en el marco del Campeonato Argentino de 2009.
De este modo, el reconocido piloto reflejaba su amor por el vuelo. Es que además de especializarse en parapente y trascender las fronteras mendocinas gracias a su capacidad y conocimiento para practicar este deporte, “Tato” era instructor de nuevos pilotos y organizaba excursiones aéreas destinadas a turistas. “En realidad tengo poco tiempo para dedicarle al entrenamiento, pero destaco la habilidad para adaptarme a las condiciones de vuelo de otros lugares”, había afirmado, consciente de las diferencias ambientales y geográficas de otros sitios.
Pero además de ser un referente de este deporte, sus amigos y compañeros más cercanos destacan su calidad humana. Lo recuerdan como un hombre sencillo pero de carácter fuerte, siempre dispuesto a nuevos desafíos: “Tato fue una gran persona, honesto y muy profesional, siempre tomaba muchos recaudos en todo lo que hacía”, expresó Jorge Caoa, presidente del Club de Parapente Cerro Arco.
La nueva carrera de Arquitectura tiene 700 aspirantes, pero ingresarán sólo 60, por límites de presupuesto e infraestructura. Medicina mantiene los 120 lugares.
Los choferes denunciaron actos delictivos a bordo de las unidades. De día, una patrulla sigue al colectivo durante el recorrido; de noche, la custodia es desde arriba del vehículo.