Neuquen: el espíritu del pehuén

Villa Pehuenia, una aldea de montaña que no pierde su esencia. Lugar en el mundo, de la comunidad Mapuche Puel por historia, y de muchos que la eligieron por afición.

domingo, 08 de mayo de 2011

Celina De La Iglesia - Especial para Turismo

Son menos de las 8 y el sol remolón de mayo se toma su tiempo antes de refractar con fuerza sobre las aguas del lago Aluminé.

El gran ventanal del hotel no pone reparos y deja embelesarse con las tomas que, sin mediación alguna, la Península de los Coihues despliega a esas horas tempranas.

Radales, ñires rojos, coihues y, obviamente, pehuenes. El vapor que se desprende del agua permite intuir que, allá afuera, hace mucho frío. "Todos los días cae la helada en Villa Pehuenia. A menos que esté nublado, acá el clima es muy drástico".

Con esas palabras, Julián, el anfitrión, ensaya una explicación sobre los cinco grados bajo cero con los que amanece esa mañana de otoño.

La charla prosigue. Julián tiene deseos de contar a sus huéspedes que llegó desde provincia de Buenos Aires hace unos años porque tenía decidido desde siempre que cuando se jubilara viviría en Neuquén (y la luna de miel de su hija por esos lares terminaría de definir su destino).

Si bien es el primer día de estadía en este punto patagónico, las constantes ya se hicieron patentes. Una: que el entorno natural protagonizado por las montañas, el lago y la vegetación son de tal belleza, que ni siquiera las fotos pueden dar cuenta de ellos en su más preciosa profundidad.

La otra, que a cada paso aparecen personas que decidieron afincarse en ese poblado que los enamoró a primera vista y del cual se sienten parte.

Una corta, pero intensa historia

Fue por enero de 1989 cuando se fundó la villa turística, con la anuencia de la Comunidad Mapuche Puel y en la zona donde ellos se afincaban desde siempre. Resulta que a partir de entonces, gente de distintos lugares se aventuró a instalarse en un pueblo en formación que necesitaba habitantes.

Los que llegaron trabajaron codo a codo con los que estaban para co-crear una villa plagada de encantos.

Un poco más aquí o un tanto más allá, andando por las calles de tierra que zigzaguean en un terreno irregular y sin semáforos, se van escuchando más historias de vida. Como la de José, que llegó de Rosario porque un amigo lo tentó.

Hace unos seis años que está acá y se dedica a hacer paseos en velero por la Península de los Coihues del Aluminé. Mientras remonta las velas no escatima palabras al referirse al Batea Mahuida, que queda en primer plano tras alejarse un poco de la orilla.

"Seis siglos atrás", dice, "hubo una erupción y una de las caras del cráter explotó con la lava y los fragmentos cayeron en el lago formando la península que se ve allá". Es por eso que se divisa claramente que le falta una de las paredes al volcán.
 
Acto seguido, se enorgullece de los colores, los aromas y la tranquilidad de la villa en otoño. Ofrece unos chocolates artesanales y un licorcito para templar el espíritu porque el viento es helado e invita a sus tripulantes a seguir recorriendo islas y acantilados sobre las aguas azules.
En la Casita de las Artesanías, ubicada en el centro de la villa, recibe Rosana. Orgullosa muestra toda la producción de los manufactureros locales (muchos de ellos, mapuches).

Hay tejidos de lana de oveja, de llama o de chivo hechos en telar mapuche y teñidos naturalmente con paramela y ortiga para alcanzar el verde, cáscara de cebolla y jarilla para lograr marrón o mora para el lila.

También, harina de piñón, mieles y mermeladas y tallados. Resulta que desde 2004 ella y sus cuatro hijos viven en Pehuenia. Vinieron de La Plata en busca de tranquilidad y naturaleza y la encontraron. "La villa creció y se hizo fuerte con la gente de afuera", asegura.

María Teresa es chilena y eligió Moquehue (que está a 20 km y que forma parte de la comuna) como su lugar en el mundo. Tenía la intención de hacer algo con el piñón y pensó que sería bueno producir licor.

"Una mañana me levanté con la fórmula en la cabeza". Desde entonces recolecta los piñones de su propiedad, en la que hay 30 ejemplares hembras o les compra a los vecinos. "Esta temporada hubo pocos", se lamenta.

"Se necesitan dos años para que el piñón esté maduro". María Teresa, experta en la materia, sigue dando detalles. Locuaz, continúa comentando que de fines de febrero hasta mayo se pueden recoger piñones, porque después están protegidos; hay que abrazar a las araucarias para curarse los males o sacarse la mala onda; una vez vio un gnomo en el bosque y que toda su sabiduría se la regaló el espíritu del pehuén "como dicen los mapuches".

Los dueños de la tierra y el turismo

"La comunidad mapuche es la dueña de estas tierras. Nosotros nos insertamos en ella y respetamos su historia y su cultura y la promocionamos. Ellos viven en este lugar desde hace millones de años y queremos adecuarnos para que esto crezca", comenta María Luz Laino, secretaria de Cultura, Turismo y deporte local.

"Las cinco lagunas de la reserva de la comunidad y el parque de nieve del Batea Mahuida", son algunos de los encantos que ofrecen, prosigue. La funcionaria también asegura que la villa turística no tiene un lugar igual y que quieren crecer sin perder la esencia de una aldea de montaña.
 
En tanto, entre los habitantes se percibe que son los mapuches los que tienen el poder de decisión sobre muchas cosas. Por ejemplo, son ellos quienes están a cargo del parque de nieve (Batea Mahuida) y por tanto determinan cuándo comienza la temporada y los precios de las actividades.
 
Son algunos de ellos, también, los que desconocen el convenio del ´89 y sueltan sus animales en la villa como para marcar presencia. Ver una vaca entre los radales de la hostería o un caballo en la plaza es pintoresco para los turistas. No obstante algunos lugareños se enojan con la situación.

Información: http://www.neuquentur.gob.ar


Cómo llegar

Villa Pehuenia está ubicada en el centro oeste de la Provincia del Neuquén a tan solo 310 km. de su ciudad capital.

Desde Zapala se puede acceder por dos rutas provinciales: la N° 13, pasando por Primeros Pinos o la N° 46, pasando por la Cuesta del Rahue.
 
En tanto desde Caviahue se accede por la ruta nacional N° 22 hasta Pino Hachado y de allí por la ruta provincial N° 23 hasta el ingreso a Villa Pehuenia.

En el paraje Litrán, aparece la ruta provincial N°13 que atraviesa la localidad y finaliza en el paso internacional Icalma.
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