Entregan los restos de un desaparecido en Mendoza

Será a las 9 en el Cementerio capitalino. Se trata de Sabino Rosales, asesinado en 1977. La identificación estuvo a cargo de profesionales del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Edición Impresa: jueves, 19 de mayo de 2011
Entregan los restos de un desaparecido en Mendoza

Fermín Rosales muestra la foto de su hermano Sabino, el primer desaparecido mendocino identificado. (José Gutiérrez / Los Andes)

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Eduardo Luis Ayassa - eayassa@losandes.com.ar

Sabino Rosales, con 27 años recién cumplidos, fue muerto a tiros, en su casa del barrio Bancario, en Dorrego, Guaymallén. Fue en enero de 1977 y desde ese tiempo, sus hermanos lo buscaron.

En 1985, Fermín Estanislao, su hermano mayor, recibió un certificado de defunción de un "NN", que años más tarde fue cambiado por otro que no sólo identificaba a la persona muerta como Sabino Rosales, sino que indicaba que se encontraba enterrado en el "famoso" cuadro 33, también conocido como el sector de indigentes.

Hoy, a 10 años de aquel informe y a más de 34 de su desaparición, dos de sus cuatro hermanos, recibirán por parte del juez federal Walter Bento, junto a los profesionales del Equipo Argentino de Antropología Forense sus restos.

Será durante una ceremonia que, desde las 9, se desarrollará en la Administración del Cementerio de la Capital y que marcará, además del valor sentimental y humano, el hecho de que se trata del primer cuerpo de un "desaparecido" o asesinado durante la última dictadura militar que es identificado en la Provincia.

"Mi hermano, el flaco"

Fermín Estanislao tiene las manos curtidas por el cemento y la cal de las obras donde trabaja, tal vez por eso reconoce que "también tengo callos en el corazón".

Ahora, enterado de que recibirá los restos de su hermano Sabino, sólo muestra sus ojos enrojecidos, pero no le tiembla la voz ni el pulso. "Creo que estamos viviendo un tiempo de justicia, por tanta injusticia y dolor que tuvimos que pasar", explica, en el living de su casa en el barrio Cristo Redentor de Las Heras.

La charla lo lleva a recordar al "Flaco", como le decían a su hermano, cuando vivían entre viñas y frutales en una finca de Bowen, al este de General Alvear. "Sabino era el que tenía más aptitudes para estudiar, por eso nosotros trabajábamos y él llegó a hacer dos años en uno y además tuvo una beca".

Estudió en la Escuela Nacional de Comercio de Bowen y después se instaló en Mendoza. Era empleado del desaparecido Banco Mendoza y estudiaba en el UTN. "Cuando la mataron estaba en 5° año", asegura ahora su hermano. Y explica que Sabino era "militante pero de palabra, no de acción. Organizaba e instruía a grupos. No usaba armas y tal vez por eso era más peligroso".

Concretamente, el joven pertenecía al grupo Montoneros, donde lo conocían como "Pantera Rosa". Mucho antes del golpe lo buscó la Triple A, pero después cuando los militares usurparon el poder, un grupo (armado y con borceguíes) lo sorprendió y mató durante un asalto a la casa. Una familia González, que también perdió un hijo en ese ataque, dijo mucho tiempo después haber visto el cuerpo de Sabino en la morgue "agujereado a balazos", pero el cadáver nunca apareció.

Hace más de un año

En febrero del año pasado, cuatro integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) comenzaron a trabajar en la tumba 237, del cuadro 33 en el Cementerio de la Capital.

Ahí, por disposición judicial, son enterradas las personas sin identificación (NN) y también los indigentes. Ese cuadro trascendió cuando en la década del '90 fueron buscados, sin éxito, los restos de Paulo Cristian Guardatti.

Ahora la medida fue ordenada por el juez federal Walter Bento y tuvo el control de la Gendarmería Nacional. Se revisaron 22 tumbas, previamente individualizadas. Esto fue en respuesta al pedido de los organismos de derechos humanos que siempre mantuvieron la sospecha de que en ese predio habían sido enterradas personas jóvenes (entre 18 y 33 años), después de haber sido detenidas por el gobierno militar entre los años 1976 y 1977.

La identificación de este cuerpo por la gente de la EAAF, el primero que se logra en la Provincia y que ahora abona la esperanza de encontrar otros cuatro donde ya se está trabajando.
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