Sábado 26 de mayo de 2012 | 18:07 hs
Ya promediando esta edición del encuentro, Mendoza hizo sonar su voz en los escenarios y en las actividades destinadas al debate.
jueves, 19 de mayo de 2011
Sí: nos hacemos notar en San Juan. Es que los mendocinos no sólo transitan por los escenarios que se reúnen en el tibio regazo del Festival Nacional del Teatro y sus rituales, sino que ajustan palabras y suman posiciones para el debate; siempre esperado en el ámbito de las llamadas “actividades especiales” del encuentro.
Es así que, al margen de la masiva concurrencia del público a la sala El Avispero, donde la obra de Juan Comotti -“Llanto de perro”- abrió la participación local, también se lo vio a Víctor Arrojo (Cajamarca) apuntar miradas personales, como parte de una mesa de notables: Ricardo Bartís (lustroso referente de las lides porteñas; esto es: dominantes, en el contexto del teatro internacional), Paco Giménez (el director cordobés que ha cosechado fans escénicos en su tierra y el resto del territorio nacional con su grupo La Cochera), Juan Carlos Carta (director de fuste y referente sanjuanino y cuyano de un teatro potente y contemporáneo), Heidi Seinhardt (directora de “El trompo metálico” y joven promesa el “off” porteño) y Marcelo Mininno (actor de Buenos Aires, que se hiciera célebre por “Lote 77”, la única obra que cuenta en su saldo como director).
La reunión que convocó a estos artistas y al público tenía por norte “La particular ‘mirada’ de la puesta en escena”, aunque ese punto de partida dio pie a innumerables polémicas, desatadas principalmente por la visión de Bartís en contraposición de otras que condicen más con las realidades provinciales -entre las que se inscribió Arrojo-.
De entrada el director del Sportivo Teatral salió al cruce del concepto “puesta en escena”, la relevancia del texto y de los autores; sosteniendo a cada uno de estos elementos como partícipes necesarios en la construcción de un lenguaje total y diferenciado del teatro canónico (asentado en el método stanislavskiano).
Luego el giro de la discusión viró hacia la relación entre teatro y política (espacio en el que Juan Carlos Carta aprovechó para reclamar la escasa alusión del teatro de San Juan en torno del conflicto minero en la provincia de Gioja) y, de allí, hacia las acciones del Estado, instrumentadas a través del Instituto Nacional, en especial de los subsidios.
Toda una faena de discursos ardientes que encendió la mañana en el Centro Cultural Conte Grand, de San Juan.
Zoom a las criaturas
Sobre los escenarios, el miércoles 18, desfilaron cuatro obras.
Formosa, con la obra “Contrainteligencia”, aportó una divertida e irónica parodia en torno de la política, el terrorismo y la ideología en tiempos de globalización y discursos publicitarios y mediáticos.
Santa Cruz, con “Las obras de las mujeres”. Nada interesante más que el pálido intento de una dama por matar a su marida para evitar el desgaste del amor.
Buenos Aires, que eclipsó las miradas y agitó violentamente la percepción de sus más de mil espectadores con “La idea fija”. La obra, apuntada en las formas de la danza-teatro, flota en el universo del sexo primitivo, de la pulsión violenta, del gesto inhumano y de los cuerpos desnudos (literalmente) de hombres y mujeres que no se encuentran sino que se penetran o repelen al mecánico ritmo de la urbe. Formidable. Patricia Slukich - pslukich@losandes.com.ar