La radiación no se ve ni se huele y daña más a las mujeres

A bajas dosis, las secuelas son a largo plazo, tanto para las personas como para el ambiente. Produce diversos tipos de cáncer y perjudica la fertilidad y la descendencia.

Edición Impresa: miércoles, 16 de marzo de 2011
La radiación no se ve ni se huele y daña más a las mujeres

En la ciudad de Koriyama, muy cerca de la planta nuclear de Fukushima, los pobladores son sometidos a rigurosos controles de radiactividad. (AP)

CC y El Mundo

Es invisible, silenciosa y no tiene olor. Pero puede ser devastadora. Por estas horas, expertos de todo el mundo, conmovidos y consultados por la situación en Japón, explicaron cuáles son las consecuencias de entrar en contacto con gases radiactivos y qué medidas se pueden tomar. Los aspectos que más amenazados estarían son la fertilidad y la descendencia.

"La radiación no se ve ni se huele, pero sus efectos son a largo plazo y dañarán la salud y el medio ambiente durante años", así describió el radiobiólogo español Eduard Rodríguez-Farré las consecuencias del accidente nuclear ocurrido en una central japonesa.

El especialista es uno de los mayores expertos internacionales en radiaciones nucleares y es autor de estudios sobre las consecuencias de la catástrofe nuclear de Chernobyl.

"En el núcleo de un reactor nuclear existen más de 60 contaminantes radiactivos a partir de la fisión del uranio, unos de vida muy larga y otros de vida muy corta, pero casi todos tienen una gran afinidad con nuestro organismo y se acumulan en él, ya que son parecidos a nuestros elementos biológicos", explicó el científico.

Según Rodríguez-Farré, de esos 60 contaminantes "los que tendrían mayores consecuencias para la salud humana serían el yodo, el estroncio 90 y el cesio (C-137)". Y precisó: "El yodo afecta inmediatamente y deja mutaciones en los genes, a partir de las cuales se puede desarrollar luego el cáncer de tiroides. Y el estroncio se acumula en los huesos un mínimo de 30 años, como si fuera calcio, y durante años continúa irradiando el organismo; mientras que el cesio queda depositado en los músculos".

Ambos contaminantes "aumentan el riesgo de todo tipo de cánceres, especialmente de huesos, músculos y tumores cerebrales, disminuyen la inmunidad del organismo y aumentan la capacidad de sufrir otras patologías", agregó.

Un dato importante es que el nivel del daño depende principalmente del grado de exposición que sufrió la persona.

Según explica la Agencia de Protección Ambiental estadounidense, muchas cosas emiten radiación: la luz y un horno microondas, por ejemplo. Pero no son radiaciones que afecten a la salud humana: son "inofensivas" y se denominan "no ionizantes". Sin embargo, la radiación que emiten las centrales nucleares cuando hay un accidente es la llamada "radiación ionizante", que es cancerígena.

La enfermedad más común se denomina Síndrome Agudo de la Radiación: ocurre cuando el cuerpo recibe altas dosis de radiación, especialmente de rayos gamma, durante un período breve. Los síntomas típicos de una intoxicación por radiación incluyen vómitos, diarrea y náuseas. Otra consecuencia de la radiación es el daño en la piel. Puede causar inflamación, picazón y enrojecimiento, y hasta la pérdida del cabello. Al igual que con los otros síntomas, la piel puede parecer haberse curado, hasta que regresan los síntomas y perduran por días o semanas.

Mujeres, las más afectadas

Una de las consecuencias más graves de la radiación nuclear tiene que ver con la reproducción, que se ve notablemente alterada. "Afecta más a las mujeres que a los hombres", subrayó Rodríguez-Farré. ¿Por qué? "Porque los espermatozoides se regeneran totalmente cada 90 días y un espermatozoide alterado desaparece en ese período, pero los óvulos están en los ovarios toda la vida, y si un óvulo alterado por la radiación es fecundado posteriormente, habrá malformaciones en el feto, aunque sea años después".

Cómo daña al medio ambiente

Rodríguez-Farré explicó que, a largo plazo, "la contaminación nuclear se deposita en el suelo y en el mar, y se incorpora a la cadena trófica, de los peces, que son la base de la dieta en Japón, del resto de animales, de las plantas, la fruta, las verduras...". A través de este proceso, "se va bioacumulando, es decir, va pasando de un ser vivo a otro y va empeorando".

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