Nuevas teorías sobre el origen de la vida

Ya no estamos en el Jardín del Edén. Darwin especuló que la vida comenzó en un tibio estanque en la Tierra primordial. En últimas fechas, otros científicos han sugerido que la mágica unión de moléculas que pudo haber seguido replicándose pudiera haber ocurrido en un manantial submarino de agua caliente, en otro planeta o dentro de un asteroide. Algunos astrónomos se preguntan si eso podría estar ocurriendo justo ahora, debajo del hielo de Europa (la sexta luna de Júpiter) o en los mares de metano de Titán.

Edición Impresa: domingo, 27 de febrero de 2011
Nuevas teorías sobre el origen de la vida

Por Dennis Overbye - 2011. Science Times. The New York Times News Service

Dos docenas de químicos, geólogos, biólogos, académicos planetarios y físicos se reunieron en Tempe (Arizona, EEUU) en fecha reciente para ponderar dónde y qué pudiera haber sido el Edén.

A lo largo de un fin de semana largo, cubrieron la pantalla de su sala de conferencias con intrincados diagramas de química, a través de los cuales había electrones rebotando en una serie de interacciones similares a canicas subiendo y bajando por uno de esos juguetes infantiles, transfiriendo energía, encargándose del negocio de la vida naciente.

Los nombres de los elementos y moléculas hicieron que las lenguas de los científicos se trabaran, como si fueran los parientes excéntricos que aparecen en el Día de Acción de Gracias cada año.

Registraron la caída de meteoritos y el aumento de oxígeno en los albores de la Tierra y evidencia en viejas rocas de que la vida estuvo presente aquí desde hace 3.500 millones de años atrás. El planeta apenas es mil millones de años más viejo, pero los estimados varían con respecto a cuándo se volvió habitable.

Ante 2.400 personas que asistieron una noche, debatieron la definición de la vida: “Cualquier cosa altamente improbable en términos estadísticos, pero en una dirección particular”, en las palabras de Richard Dawkins, el biólogo evolucionario de Oxford.

O, se preguntaban si, en primer lugar, se podría definir en la ausencia de un segundo ejemplo de la biósfera de la Tierra; red de interdependencia fundamentada en ADN en su totalidad.

De aquí que la búsqueda de ejemplos extraterrestres sea más que una aplicación sentimental de los dólares de la NASA “Vamos a buscarlo”, dijo Chris McKay, científico planetario en el Laboratorio Ames de Investigación de la NASA en Mountain View, California, quien está involucrado con el Laboratorio Científico de Marte, el cual será lanzado en noviembre.

La rápida aparición de vida compleja en algunas versiones -“como Atenea surgiendo de la cabeza de Zeus”, en las palabras de McKay- ha reavivado el interés recientemente en una teoría concebida por Francis Crick, uno de los descubridores de la hélice doble, en el sentido que la vida se originó en otra parte y flotó hasta aquí a través del espacio.

En últimas fechas el candidato favorito para una cuna extraterrestre de este tipo es Marte, que en alguna época fue un mundo de agua. Quizá, piensan algunos, sus microbios tomaron un “aventón” hasta la tierra, viajando en asteroides, a menos que, por supuesto, los microbios viajaran en la dirección opuesta y lo que se vaya a encontrar en Marte sean los restos muertos de primos de la Tierra perdidos largo tiempo atrás.

“Hemos chocado más sondas espaciales sobre Marte que en cualquier otro lugar resulta interesante”, dijo McKay.

La conferencia fue patrocinada por el instituto Protección Orígenes de la Universidad Estatal de Arizona, en un esfuerzo por unir a personas que no suelen hablarse, comentó Lawrence Krauss, físico que contribuyó a organizar la reunión.

De hecho, difícilmente hay una conversación entre disciplinas y edades geológicas. John Sutherland, bioquímico en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, dijo que los geólogos y astrólogos estaban más interesados en hablar y especular sobre el origen de la vida que los químicos, aún cuando esencialmente es un problema “específico de química”.

La razón, explicó, es que “los químicos saben cuán difícil es”.

La versión moderna del Jardín del Edén se conoce como el mundo ARN, en honor a la molécula del ácido ribonucleico, que hace las veces de un Robin al Batman del ADN actual, pero ahora se piensa que lo precedió en el ámbito biológico.

El ARN es más versátil, siendo capaz no sólo de almacenar información, como el ADN, sino también usar esa información para catalizar reacciones, tarea desempeñada actualmente por las proteínas. Eso resolvió algo similar a un problema del “huevo y la gallina” con respecto a cuál habilidad había llegado al mundo en primer lugar. La respuesta es que el ARN podría ser ambos.

“Si se quiere pensar en ello de esa forma, la vida es un proceso muy simple”, notó Sidney Altman, quien compartió un Premio Nobel en 1989 por demostrar que el ARN tenía estas habilidades duales. “Usa energía, se sustenta solo y se replica”.

Una lección extraída de la reunión fue cuán difíciles son las reacciones químicas que se necesitan para llevar a cabo estas funciones al parecer simples. “Quizá haya una razón por la cual los aminoácidos y los nucleótidos son como son”, dijo Krauss.

Lo que nos parece complicado pudiera no parecerlo tanto para un pedazo de una molécula de carbono a la espera de integrarse a la danza de la vida. “La complejidad está en el ojo de quien la mira”, dijo Sutherland, quien logró sintetizar después de 10 años probando con diferentes recetas uno de cuatro nucleótidos que conforman el ARN en una matriz de su laboratorio.

Con la mezcla y las condiciones correctas, se pueden unir moléculas de apariencia compleja sin ayuda. “Cuando todo está en la olla”, dijo, “es más fácil la química para producir el ARN”.

Los resultados de Sutherland fueron recibidos como un triunfo de la idea del mundo ARN, pero hay mucho trabajo por hacer, destacó Steve Benner, quien construye ADN artificial en la Fundación de Evolución Molecular Aplicada, en Florida. Nadie sabe si la receta de Sutherland funcionaría en los albores de la Tierra, aclaró.

Lo que es más, incluso si el ARN apareciera de manera natural, todo parece indicar que son pequeñas las probabilidades de que ocurriera en la secuencia correcta para impulsar la evolución según Darwin.

“Aparte de eso, el mundo del ARN es una gran idea sobre el origen de la vida”.
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