La nueva novela de César Aira

Se llama "El mármol" y acaba de ser editada por La Bestia Equilátera. Una misma novela, tres tapas y más de una lectura. Tributo a uno de los más originales escritores argentinos, ahora consagrado en el mundo.

sábado, 26 de febrero de 2011
La nueva novela de César Aira

César Aira.

A falta de cambio, el cajero de un supermercado chino le ofrece al protagonista de esta novela que elija entre un montón de naderías. Resignado, el hombre manotea al azar unas pilas chinas, un ojo de goma con luz, una tabla de proteínas, una hebilla dorada, una cucharita lupa, un anillo de plástico y una cámara fotográfica del tamaño de un dado.

Ignora que al salir lo espera una aventura, y que a esos objetos que cree inútiles podrá darles una función insólita en cada capítulo de sus andanzas.

Las novelas de César Aira convocan a un lector dispuesto a jugar con él el juego de la improvisación. Con la irreverencia de un niño y la inocencia de un artista genial, Aira consigue lo imposible: crear la sensación de que lo que cuenta va naciendo, frase a frase, en el puro presente del lector.

Heredero de las vanguardias del siglo XX, César Aira encontró en sus procedimientos un atajo hacia la fuente primordial de la narración y, con más de sesenta novelas publicadas, ha creado una obra entregada al riesgo y tocada por la gracia de una rara libertad.

En una entrevista, contó cómo escribió una de sus primeras novelas: "Un día estaba dando un examen de literatura argentina en la facultad. (? ) El profesor me interrumpió diciendo que así no se podía exponer la obra de Borges.
 
Me produjo tal indignación que me quisieran decir cómo hablar de Borges que salí del examen y, al día siguiente, me puse a escribir Las ovejas, una novelita donde los animales, a causa de la sed, descubren el idealismo. Tenía veinte años y en ese texto escribí mi versión de Borges, para que nadie volviera a decirme qué es la literatura".

La nueva novela

Sentado sobre un mármol, un día el narrador de "El marmol" observó su cuerpo desnudo y sintió una "íntima satisfacción". Pero ¿en qué circunstancia lo hizo? ¿Lo habrá soñado? ¿Lo estará inventando? El mármol es un largo rodeo por las tierras de la memoria y la fantasía en busca de una explicación.

En el camino aparecerán una extraña amistad, supermercados chinos, mundos extraterrestres iguales al nuestro y un sapo de piedra (que late) en el que acaso se cifren los destinos de la humanidad o al menos de un par de paladines de ocasión.

El yo que narra es la aventura secreta dentro de esta aventura, y como en un juego de develamientos, César Aira va dibujando el perfil de un hombre melancólico, culposo, xenófobo, mantenido por su mujer, al que la realidad -insospechada como en todas sus novelas- le tiene reservada una nueva alianza con la vida.

Con César Aira entramos enseguida en el terreno de la fábula, y esta vez el protagonista secreto es un sapo de piedra, un adorno olvidado, semienterrado en un jardín: "Hablando con propiedad, la imaginación, ¿para qué sirve? ¿No es ella también, y ella en primer lugar, un objeto sin función aparente incrustado en la mente? Son los objetos extraños los que le crean una función?".

Las materias de Aira -las volteretas que puede provocar una simple transacción de dinero, la repetición y la proliferación, lo insólito en lo cotidiano, lo microscópico y lo cósmico- alcanzan en El mármol una asombrosa condensación. Un fervor único, delicado, se apodera de esta novela y del lector, capturado por el encanto de quien escribe creyendo que la literatura es el mejor de los juegos -de los mundos- posibles.

César Aira nació en Coronel Pringles en 1949. Vive en Buenos Aires desde 1967. Publicó más de sesenta títulos, entre ellos: Moreira; Ema, la cautiva; El vestido rosa. Las ovejas; El bautismo; La liebre; La costurera y el viento; Un episodio en la vida del pintor viajero.
 
En su formidable Diccionario de autores latinoamericanos, escribió sobre Braulio Arenas: "Aunque prolífico, Arenas conservó algo de 'novelista aficionado', de poeta que experimenta con una forma que no es la suya y lo hace con singular libertad, sin condescender en moldes o mecanismos convencionales. Inventó su propia técnica y la reinventó en cada libro". Algo no muy distinto podría decirse de este inclasificable escritor argentino.

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