Entrevista a Gastón Utrera

Afirma que la inflación de 2012 será menor a la de este año si se modera el gasto público, se controla la emisión monetaria y si los aumentos de salarios no superan el 18 por ciento. Descarta que haya recesión.

domingo, 04 de diciembre de 2011
Entrevista a Gastón Utrera

"El Gobierno tendría que evitar nuevas medidas como las restricciones a la compra de dólares, porque generan temores”. (José Gutiérrez)

Por Gastón Bustelo - gbustelo@losandes.com.ar

Gastón Utrera es economista y llegó a Mendoza invitado por Timac Agro Argentina y disertó el miércoles en el Hyatt sobre el escenario económico de 2012. En diálogo con Los Andes, anticipó que la inflación será menor que la de este año y también brindó su visión sobre las medidas tomadas por el gobierno en relación al dólar y los subsidios. Analizó también el panorama internacional.

-¿Cuál es el escenario macroeconómico que advierte para 2012?

-Hasta mitad de 2011, el escenario hacia adelante era de crecimiento con probabilidad de desaceleración. Desde mitad de 2011, el escenario hacia adelante, incluyendo 2012, es de desaceleración con probabilidad de recesión.

Esto último puede ocurrir si el mundo se complica demasiado o si el gobierno no ejecuta bien la política anti-inflacionaria. De todos modos, si bien muchos economistas ya están dando por seguro un escenario recesivo, creo que todavía es posible un escenario con crecimiento moderado, sin recesión.

-La quita de subsidios y los aumentos tarifarios que se vienen, ¿impactarán en el consumo?

-La quita de subsidios impactará sobre el ritmo de crecimiento del consumo, ya que absorberá poder adquisitivo que de otro modo iría a otros consumos. Pero la magnitud del impacto dependerá de cuántos subsidios se eliminen y a quiénes se les quiten esos subsidios. No es lo mismo que el impacto recaiga sobre una familia que está destinando excedentes a comprar dólares que sobre una familia que está gastando todo su ingreso.

Cuanto menos afecten los aumentos tarifarios a estas últimas familias, menor será el impacto sobre la evolución del consumo. Lo que sí es altamente probable, es que el consumo deje de crecer al 6% anual como viene haciéndolo desde hace tiempo.

-Si eso sucede se debilitaría uno de los motores del crecimiento económico. ¿Qué piensa que haría el gobierno?

-Frente a la desaceleración de la economía, creo que es muy probable que intente dos cosas: reasignar parte de los recursos  liberados por reducción de subsidios a fomentar el consumo de los sectores de menor poder adquisitivo -por ejemplo, con algún plus para jubilados y planes sociales a fin de este año- y aplicar políticas proteccionistas para dar oxígeno a sectores que compiten con bienes importados.
 
De todos modos, no tiene mucho margen para hacer políticas contracíclicas como, por ejemplo, aumentar el gasto público o bajar los impuestos para impulsar la demanda agregada. Para ello es necesario tener superávit fiscal, y ya no lo tenemos. Se debería poder acceder al financiamiento, y no es posible a tasas razonables.
 
Otra opción es tener fondos anticíclicos, y no los tenemos, o poseer alguna caja disponible como fueron en su momento los fondos de las AFJP, pero ya no quedan cajas tan atractivas. Sin “municiones” de política económica, no hay mucho margen para enfrentar una desaceleración económica.

-¿Qué pasará con el empleo?

-En los últimos años la economía crecía aceleradamente pero el empleo crecía moderadamente. Ahora, en un escenario de desaceleración, el empleo crecerá muy poco, y caerá si entramos en recesión.

-La quita de subsidios, ¿indica un cambio del modelo económico o sólo se toman esas medidas para continuar en el mismo rumbo?

-La reducción de subsidios es consecuencia de las restricciones económicas que enfrenta el gobierno desde mitad de este año. Hasta mitad de 2011, la economía funcionaba con una inflación del 24% anual sin pérdida de competitividad, porque la apreciación de monedas como la brasileña ayudaba a compensar nuestra mayor inflación no cubierta por la devaluación de Argentina.
 
Es decir, lo que ocurría con las otras monedas nos permitía “devaluar sin devaluar”. Pero ese escenario cambió desde julio en adelante. Con Brasil y otros países depreciando sus monedas, ya no es posible para Argentina tener una inflación del 24% sin perder competitividad. Ése es el escenario que cambió, y que obliga al gobierno a intentar reducir la inflación.
 
Para ello es necesario moderar el crecimiento del gasto público y de la emisión monetaria (para eso la reducción de subsidios) y moderar el incremento de salarios (para eso los anuncios de aumentos con techo del 18%). No es que CFK se haya hecho neoliberal ni esté cambiando el rumbo. Creo que seguirá tomando medidas con la misma lógica decisional, pero reaccionando frente a las restricciones que impone la economía.

-Algunas consultoras privadas indican que la inflación para 2012 puede llegar al 26%

-Es posible, pero creo que es poco probable. Las señales que está dando el gobierno son de moderación de los aumentos de gasto público y emisión monetaria y moderación de aumentos salariales. Si lo logra, la inflación estará el año próximo por debajo de los niveles actuales. Veo más probable una reducción de la inflación que un aumento. Aun con aumentos de tarifas, porque implicarán menor poder adquisitivo disponible para otros consumos, con lo cual se reducirá la presión sobre el resto de los precios de la economía.

Es decir, el impacto de las mayores tarifas seguramente se verá compensado por menor ritmo de crecimiento del resto de los precios. El promedio de aumento de precios estará dado por la política fiscal, monetaria y salarial, y no por las subas tarifarias, que sí cambiarán los precios relativos porque se encarecerán los servicios públicos y la energía con relación al resto de bienes de consumo.

-¿Cómo cree que se resolverá la tensión que comienza a aparecer al momento de discutir las subas salariales, debido a que si bien el Consejo del Salario fijó aumentos que no superen el 18%, hay sindicatos que ven escaso ese porcentaje?

-Es difícil saber cómo se resolverá, ya que será el resultado de una puja que recién está comenzando. De todos modos, creo que el Gobierno quiere jugar fuerte en esa pulseada, porque sabe que no puede seguir con el nivel de inflación actual. Por eso CFK jugó fuerte en sus últimos pronunciamientos públicos “marcando la cancha” a los sindicatos. Tiene que hacerlo para ir con chances a las negociaciones salariales. En caso de que esas negociaciones vengan muy complicadas para el gobierno, creo que tendría que recurrir a algún mecanismo de revisión durante 2012.

Algo que le permita decir: “Aumentamos salarios sólo 18% porque me estoy comprometiendo a bajar la inflación por debajo de ese nivel, para que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo; si no me creen, dejemos abierta la puerta para subas adicionales si no cumplo”. El problema es que resulta difícil verificar en la práctica este eventual no cumplimiento, ya que obviamente no es reflejado por el Indec.

-¿Qué medidas debería tomar el Gobierno para evitar complicaciones económicas en 2012?

-Debería jugar fuerte a través del BCRA para convencer al mercado de que no habrá devaluación, para hacer ceder la fuga de capitales.  Además el Gobierno tendría que evitar nuevas medidas como las restricciones a la compra de dólares, porque generan muchos temores en los ahorristas, y continuar con la política de dólar administrado, subiendo el tipo de cambio gradualmente durante 2012. También reducir el aumento del gasto público y de la emisión de dinero al orden del 18% anual, fundamentalmente vía reducción de subsidios, y lograr aumentos salariales del orden del 18% anual.

-Europa ya está en recesión, ¿cómo impacta en Argentina?

-La situación en Europa impactará en Argentina fundamentalmente dependiendo de cómo impacte sobre China y Brasil. Ya ha impactado vía menor precio de la soja, menor crecimiento de Brasil y mayor tipo de cambio en Brasil. Pero estos efectos pueden revertirse si la situación en Europa mejora, y ampliarse por supuesto si la situación en Europa empeora. Esto tiene, claramente, final abierto.

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