jueves, 29 de diciembre de 2011
Se lo debían, estaba latente la juntada, hasta que por fin pudo concretarse. Los que allá por la década del '70 fueron los que sembraron la semilla del nuevo club de rugby, ya separado definitivamente de la institución militar, volvieron a reunirse para recordar viejas épocas y dejar firmado el compromiso de seguir juntos, como cuando defendían los colores de la camiseta.
Juntos, como en la época en que se lograron objetivos deportivos, sociales e institucionales. La única manera de que un grupo de rugby perdure y deje enseñanzas.
Y fue muy emotivo volver a abrazar a viejos y grandes amigos. El tiempo los marcó por fuera: muchas canas, algunas arrugas…
Pero por dentro siempre continuaron iguales. Y eso fue lo lindo, poder hablar de las mismas cosas y de lo que la vida les otorgó a cada uno, con la misma simpleza de los tiempos en que corrían juntos por los prados del Parque General San Martín y soñaban con grandes cosas en la cancha del Liceo Militar, en la calle Boulogne Sur Mer.
Los precursores
La historia escrita del club señala que: “En 1974, el Liceo sale subcampeón del torneo oficial de la Unión de Rugby de Cuyo, entrenado por Arturo Santoni. Este mismo año también se obtiene personería jurídica independiente del Liceo Militar, lo que marca un hito muy importante en la toma de conciencia de club de los liceístas.
Son de este entusiasta grupo, que se entrenaba en los prados del Parque y que tenía un fuerte sentido de la amistad: Carlos ‘Charly’ Puntons, Juan Micheli, Arturo Santoni, Alejandro ‘Flaco’ Dúo (1er. presidente), Alfredo ‘Nene’ Zaragoza, Raúl Ituarte, Fernando ‘Caballo’ Ruffo, Roberto Stahringer (el gran capitán de esa época), Carlos ‘Pirinola’ Vázquez, Juan García, Daniel Díaz, Oscar ‘Ñato’ Jaime, Francisco ‘Paca’ Ruiz, los hermanos Jorge y Guillermo Flamarique, Omar ‘Cartón’ Atencio, Felipe Seisdedos, el ‘Negro’ Luján, Jorge Peroni, Jorge ‘Tato’ Gassull, Andrés ‘Topo’ Garro , Juan C. ‘Toto’ Bos, Jorge Cuccia, Franki Correa, Antonio Maffei, Fernando Larraya, Mario Lázzaro, ‘Joe’ Barón, entre otros. Acompañados por algunos padres como Jorge Rodríguez, Alejandro Ruffo y Osvaldo Ituarte, los cuales fueron presidentes del club posteriormente”.
Cambios de sede
La historia reciente del club es conocida al igual que sus logros deportivos e institucionales. Lo que se recuerda de este grupo es el fuerte sentido de la amistad y el compromiso para cristalizar sueños compartidos: el primer terreno que lograron comprar en El Borbollón, mojón 14, que no prosperó porque en aquel tiempo las distancias aún eran un problema para el traslado y la logística; luego la compra del terreno y la instalación del nuevo club en Luzuriaga, donde sí se pudo afirmar el sentido de pertenencia y seguir el crecimiento en todos los órdenes. Hasta la actualidad, donde en La Carrodilla se encuentra uno de los clubes más lindos del país, reconocido por todos los que lo visitan.
De esa realidad es parte de este grupo histórico que volvió a juntarse para brindar por eso. Un motivo válido y que sirvió además para saber que todo está igual entre ellos. Que el tiempo no pasó en vano.