Diego Pereyra intenta despejar frente a la marca de un hombre sanjuanino. (Gentileza / Diario El Zonda)
lunes, 19 de diciembre de 2011Alejado totalmente del buen gusto y de los buenos modales para con la pelota. Grotesco, antiestético y ordinario. Un partido que fue como la tarde sanjuanina: un plomazo. Inconexo al ras del piso, el Lobo mostró de los peores 45 minutos del torneo. Y lo del local fue aún peor.
Imagínese el primer tiempo que se vivió en Santa Lucía. Y de una de las millones de desprolijidades, Gimnasia iba a abrir el marcador. Un tiro de esquina que cayó al área, Baldaccini le dio con su parietal izquierdo, la pelota rebotó en la espalda de un defensor y le quedó a Fernández, quien de cabeza batió a Carlos Ronco. El equipo mendocino se ponía arriba y no había, dentro del campo de juego, exhibido un solo atributo para justificar la ventaja.
Alianza, ahora apresurado por las circunstancia, lo guapeaba al partido aunque carecía de profundidad. Y de pelota parada (como le han convertido casi siempre al Mensana) el local ponía la igualdad. Tiro libre frontal que Del Castillo metió al punto penal, allí apareció Uranga para soplarla y desacomodar a Aracena. Nada, lo mismo que había hecho Gimnasia para ponerse arriba, lo llevó al local a igualar las acciones.
La expulsión de Garín (la segunda del Tito en el torneo) en el amanecer del complemento, hizo que el Lobo se fuera de a poco enamorando del punto. No reculó en el campo de juego, pero con el correr de los minutos el arco de Ronco parecía estar a años luz. El Mensana jamás se encontró con ese volumen de juego que le da un mediocampo nutrido de buen pie y se repetía en imprecisiones. ¿Fue un buen punto, entonces? Sí, tuvo matices de puntazo.
No por la dimensión del rival (Alianza, por funcionamiento colectivo, es un fiasco) sino por el bajo rendimiento del elenco mendocino que cierra el 2011 con dos materias pendientes: la defensa de las pelotas paradas y las opacas producciones en condición de visitante. Sin embargo está en zona de clasificación y eso vale oro luego de dos años de frustraciones. Gustavo Pinto - Enviado especial a San Juan