El Deportivo Maipú cerró el año con una derrota inmerecida ante un rival inferior. Luego hubo incidentes.
lunes, 12 de diciembre de 2011Masticando bronca, mucha bronca. Así terminó el año el Deportivo Maipú. Es que llegó a tierras puntanas con la posibilidad de treparse a la punta de la Zona Sur del Argentino A, junto a Douglas Haig de Pergamino, pero por sus propios errores y por fallos arbitrales que lo perjudicaron, terminó perdiendo 1 a 0 a los 45 minutos del complemento ante Juventud Unidad Universitario.
Duele y mucho, porque el equipo puntano, hundido a una gran crisis institucional, es muy inferior en cuanto a nombres y rendimiento colectivo.
Fiel a este modelo del Cruzado, los primeros 20 minutos del partido fueron todos del conjunto mendocino, desbordando por ambos laterales y rompiendo la última línea defensiva local con la velocidad de Gamba y Nico Aguirre, ya que ante la ausencia del Toro Parisi, el centrodelantero, debió recurrir sí o sí a jugar a ras de piso.
Pero a la hora de pisar el área de Juventud, falló en la definición.
Por su parte, el dueño de casa era un equipo timorato, sin ideas, casi anémico. Estaba en la cancha por estar, pero se vislumbraba que no poseía demasiadas aspiraciones. Fue por eso que en el primer tiempo, las mejores situaciones de gol fueron para el Cruzado.
Sin embargo, en el complemento, los primeros 15’ fueron todo del local. El cambio de actitud, no de piezas, benefició a los del Tano Giménez. Lateralizó por izquierda y arrinconó a Maipú. Se lo negó el travesaño y luego Leo Díaz tuvo una atajada fundamental.
Luego de ese momento difícil, los de Sperdutti volvieron a reaccionar, recuperaron el balón, adelantando sus líneas y volvió a ser el Maipú del primer tiempo, generando situaciones de gol.
Tuvo un claro mano a mano Aguirre, pero tapó Martín Silva. Después, lo tuvo Benítez por derecha, disparando rasante y exigiendo al uno local. Y después hubo un claro penal de Figueroa a Coudannes, ignorado por completo. Y los goles que no se convierten en un arco, se sufren en el otro. Así, la aparición de Godoy obliga al Cruzado a cerrar el año con un lamento inmerecido. Gustavo Villarroel - Enviado especial a San Luis