Elio Ortiz y "Las huellas de América"

El consagrado escultor fue convocado para realizar un monumento a nuestros antepasados culturales y al Nuevo Cancionero de Cuyo. En esta nota, todo sobre la obra que inmortalizará la canción y poesía de nuestra tierra.

sábado, 05 de noviembre de 2011
Elio Ortiz y "Las huellas de América"

El autor de la obra, junto a parte del monumento. En todo su taller hay partes de la obra que, terminada, tendrá siete metros de altura. (Claudio Gutiérrez)

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claudio gutiérrez / Los Andes

Es un viernes a la tarde y el artista se encuentra ultimando detalles para el montaje de la obra más grande de toda su carrera. Claro, el entusiasmo y el ritmo con el que nos recibe nos lo hacen saber. Antes de verla imaginamos, entonces, que se trata de una obra sin precedentes; y no estamos errados.
Entre la numerosa cantidad de arte que inunda su hogar encontramos ?dispersas- algunas partes de un monumento de 7 metros que en unos días podremos visualizar, quienes transitemos por las inmediaciones del Área Fundacional.

Es que, a partir de una iniciativa privada (la empresa Mendoza Fundacional S.A.) se propone brindar un homenaje a nuestros antepasados culturales; a la música, a las letras y a la poética contemporánea de nuestra provincia. ¿Por qué en esa zona? La elección no es capricho ni casualidad.

Quienes hayan escuchado tonadas, sabrán bien que en esa zona, la de la Media Luna, fue donde se gestó y concentró un pasado histórico para la canción de Cuyo. Por esa misma razón fueron esparcidos, allí también, los restos de la voz de América, la Negra, y los de Oscar Matus.

Nos referimos al Nuevo Cancionero Cuyano, un movimiento que tuvo como protagonistas a varios artistas de la provincia y trascendió a nivel internacional, dando origen (vale recordar) a la nueva trova cubana.

Quién mejor que Elio Ortiz, entonces, un "trabajador del arte" (como prefiere llamarse) con una larga y premiada trayectoria en esto de las esculturas y monumentos emplazados en la vía pública (arte de la que se declara absoluto defensor), para llevar a cabo el homenaje:

- Contanos cuál fue la propuesta y cómo la resolviste?

- La municipalidad y la empresa querían darle valor a esa zona por todo lo que representa. Recordamos que músicos y compositores como Armando Tejada Gómez, Mercedes Sosa, Tito Francia y Oscar Matus, entre otros, se expresaron en un manifiesto que le dio a Mendoza un sello de identidad. Era tanto contenido el que me pedían que expresara, que al principio pensé que daba más para hacer un mural, que una escultura.

Tenía que tener algo referencial a la cultura huarpe y a la vez reflejar ese hecho histórico tan importante. Entonces me basé en el zanjón Cacique Guaymallén, como símbolo de riego de esa cultura, y lo que hice fue pararlo; tomé un prisma rectangular, lo abrí en la parte superior y lo coroné con las 5 plumas de los cinco príncipes. Además hay elementos representativos como manos, el continente americano, la música cuyana, fragmentos del manifiesto del cancionero?

- Es una síntesis de todo? ¿te llevó mucho tiempo llegar a esa idea?

- Sí. No es una obra improvisada, el formato lo vengo trabajando hace mucho tiempo en una obra que me pidió el sindicato de prensa sobre la libertad de expresión y que luego presenté para la ampliación del Parque General San Martín y fue rechazada.

Es la culminación de un proceso, de un largo camino y una satisfacción muy grande porque también me hace partícipe de esa historia que comenzó el mismo año que llegué a Mendoza (en el '63).

Este desafío me permitió generar una amplia convocatoria de participantes e invitar a investigadores de la Universidad de Cuyo, en las diversas disciplinas que pueden enriquecer la obra: la música popular, las artes visuales, la cerámica con la utilización de materiales complejos como porcelana, y todos aquellos testimonios que vivieron la poética del Nuevo Cancionero de Cuyo.

- Trabajaste junto a un gran equipo entonces?

- Sí, fue un trabajo colectivo. Uno de mis principales colaboradores, a quien le debo gran parte del proceso, fue el arquitecto riojano Luis Orecchia, quien realizó el premoldeado de las piezas.

Para una obra de estas características los escultores tenemos que trabajar con arquitectos, porque no es lo mismo hacer una escultura para galerías o museos, que trabajar otras dimensiones, que implican hacer cálculos para mantener lo estético y la fidelidad de la maqueta.

- Al tratarse una obra tan pública y referencial, ¿le temés a la crítica?

- Siempre va a haber crítica y el artista es sensible. Pero eso me pasaba más al principio. Creo que me he fogueado y me expuesto mucho, he estado sometido siempre a la crítica; he sido premiado, me han rechazado y yo la he seguido peleando, entonces ya estoy un poco acostumbrado.

Yo no me considero un gran artista, me considero un trabajador del arte; tengo una cuota de realidad, y si uno hace lo posible para hacer lo mejor, poniendo toda esa pasión y esa mirada crítica, obtiene buenos resultados. También hay que ver de dónde viene la critica (risas)?De todas maneras sí me puede afectar en la sensibilidad propia del artista, pero no me quita el sueño.

- Hace un tiempo dijiste que en Mendoza debe haber más arte en la vía pública. ¿Cuál es la diferencia entre el arte de la vía pública y ese que se expone sólo en galerías o museos?

- En el arte de la vía pública se debe simbolizar la identidad de un pueblo, de una ciudad. Además tiene que tener un lenguaje más certero para simbolizar la identidad o parte de ella. En una galería el arte es para algunos pocos, sólo para el que entra a verla?es más conceptual, más íntimo y acotado para el público. El monumento tiene alcance para todos y por eso también hay que ser muy cuidadoso.

- Desde tu obra proponés un arte que perdura en el tiempo?¿Qué pensás del arte efímero?

- Creo que es una manifestación que rompe un poco las estructuras. Todo lo que el artista puede hacer para no quedarse con un arte ortodoxo. A mí no me gusta el arte efímero pero acá cuando se habló de ese arte se presentó una polémica en la facultad porque muchos creían que no era arte. Pero es una manera de manifestar algo más; ahí está el concepto.

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