Las playas tienen arenas blancas y rosadas.
Bosques tupidos de pinos, pantanos, manglares, lagunas y lagos y largos kilómetros de playas de arenas blancas y rosadas marcan la recurrencia en las 700 islas que integran el archipiélago de Las Bahamas. Se las considera del mar Caribe, no obstante es el Atlántico el que presta sus aguas para mojar las costas. Aguas, ellas, que han sido catalogadas como las más claras del planeta por los astronautas que las han observado desde el espacio.
El buen trato y la cordialidad es parte de la cultura bahamesa. Los turistas se sienten parte de la familia tras pasar unos días en estas ínsulas de Dios, en las que se jactan de asombrar hasta los más viajados.
Nadie quiere salir de agua
New Providence Island, tal es el nombre de una de las islas más frecuentadas por los turistas. Allí, Nasseau -la capital de la nación- y Paradise Island -a menos de un kilómetro- son los dos puntos dilectos y las razones son las que siguen.
Por supuesto que el despliegue de actividades acuáticas es relevante en esta zona insular, como no podía ser de otra manera. Así, las aguas cristalinas que rodean las islas seducen a los buzos a explorar arrecifes de coral, cuevas submarinas, naufragios y tiburones -los que se animen, claro que no es un mandato -.
En tanto en los arrecifes Rose Island Reefs, Gambier Deep Reef o el Bobby Rock Chanel lo frecuente son los turistas haciendo esnórquel. La navegación y el veleo, son otras de las alternativas, muy favorecidas por las amplias costas y los cielos cristalinos.
Dolphin Cay, merece la pena una visita sin lugar a dudas. Se trata de un hábitat de delfines de varias hectáreas ubicado en Atlantis. Compartir sus juegos bajo el agua y experimentar su velocidad es la promesa.
Encuentro cultural
Resulta que la mixtura de la cultura inglesa (nación que la colonizó) y la bahamesa es más que atractiva y por ende se despliega en propuestas para los viajeros. Así, andando por la capital la hoja de ruta marca paradas en varios museos para empaparse de la historia y las raigambres del país.
Uno de ellos es el museo del Faro que preserva 10 y también exhibe antiquísimas linternas de boyas y bitácoras. La Galería Nacional de Bahamas, en tanto, tiene una muestra interesante de piezas de arte.
La Casa de Gobierno, convoca con la ceremonia del cambio de guardia o con la posibilidad de tomar el té con la esposa del gobernador, que recibe a los turistas el último viernes de cada mes.
Esta iniciativa es parte del programa People to People, que consiste en que los anfitriones se conecten con los visitantes como forma de intercambio cultural. Se lleva a cabo con voluntarios que invitan a comer un plato casero o a convivir con ellos. Aseguran que así se forman lindas amistades entre los lugareños y los forasteros.
Otro dato cultural interesante es el Festival de Junkanoo que tiene lugar el 26 de diciembre y se repite el uno de enero de cada año. En un principio fue una celebración por la liberación de esclavos y ahora es un desfile en el que los participantes lucen coloridos trajes y bailan al ritmo de animados sones.
Resumidos
El placer de comprar. Nassau y Paradise Island tienen tiendas duty free en las que se consiguen cigarros, artesanías, perfumes, etc. Bay street es uno de los distritos de compra, situado cerca de los hoteles más concurridos. En tanto Marina Village es un mall a cielo abierto con plazas y casas al estilo bahamés. Además hay restaurantes y outlets. En Straw Markets se venden artículos de paja hechos a mano, muy tradicionales, además de jalea de guayaba y productos de madera.
En números. Más de 2.000 islas y 700 cayos. Son 30 las islas que están habitadas. La tercera barrera de coral más grande del orbe está frente a la costa de la isla de Andros.
Del sabor. Si bien los mariscos son los más pedidos, también llenan los menúes de los restaurantes platos a base de cangrejos, caracoles marinos, cangrejos de tierra y pescados como el mero o el huachinango. En el desayuno es imprescindible probar los típicos pescados hervidos denominados grits. El pastel de Johnny, un pan hecho con harina y manteca, es otro de los obligados.
Fiesta. Nipper´s Bar & Grill sobre la playa en las islas Abaco es renombrado porque, además de servir exquisita comida, tienta con bebidas y música para experimentar toda la fiesta de Bahamas.
Entre aguas
Además de la isla donde está la capital hay otras que también tienen interés turístico y que seducen con la posibilidad de caminar por la playa en busca de caracoles, nadar en medio de un cardumen multicolor o cerca de los delfines.
En Gran Bahama Island, amén de aprovechar el sol, las compras hacen su llamado. Es puerto libre y las artesanías son de las más buscadas. Uno de los sitios que nadie quiere perderse es la fábrica de perfumes, donde los que llegan pueden hacer sus propias mezclas, envasar y bautizar sus fragancias. Atracciones en torno a la naturaleza también están disponibles, tales como el Heritage Trail, un sendero que atraviesa la desbordante naturaleza de la isla. Son 8 km en los que se aprecian gran variedad de plantas, aves y mariposas. Lucayan National Park, con raras especies de flores y manglares, es otra alternativa.
Las Islas Abaco son la Meca para los que disfrutan de la observación de aves. El Parque Nacional que allí se resguarda es un imperdible. Se trata de un paraje de piedra caliza que se forma a la orilla de la playa y se hunde en el mar.
El Puente Glass Window, es una espectacular formación rocosa situada en la isla Eleuthera.
Está en su parte más angosta, la tierra desaparece precipitadamente cerca del nivel del mar y quedan las aguas del Caribe Azul a un lado y del otro las del atlántico.
Finalmente, en las Exumas, hay que visitar el Exuma Cays Land & Sea Park con hermosos puertos y un interesante entorno marino y las Grutas de Thunderball, en las que se hace esnórquel para ver peces tropicales. Para más información hace clic aquí.
Una ciudad de contrastes que sube hasta el morro o el Pan de Azúcar y baja hasta las playas, acaso las más míticas.
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